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EDICIÓN | Diciembre 2012

La herencia del balón

Constanza Aguirre Delgon, basquetbolista
La herencia del balón

Esta joven deportista regional, desde los ocho años ha logrado compatibilizar, de la mejor forma, los estudios con su pasión que, ciertamente, corre por sus venas. El entusiasmo y talento por el baloncesto –dice– fue heredado de su abuela, quien se dedicó profesionalmente a esta disciplina. Hoy, cosecha triunfos, destacándose en el basquetbol femenino a nivel regional.

Por: Víctor Godoy J. / Fotografía: Patricio Salfate T.

Con una sonrisa espontánea y un carisma a flor de piel, esta joven deportista nos recibe en uno de los lugares donde se siente más cómoda, además de su hogar. Nos sentamos a conversar en una de las graderías de la “bombonera” de La Serena, mientras, de fondo, retumban los rebotes y el sonido del marcador.

Estudió en el colegio Santa Marta de Coquimbo, donde tuvo su primer acercamiento con el deporte en general, ya que el basquetbol lo conoció de la mano de su abuela, quien fue destacada jugadora de la selección de Calera. “Ella practicaba profesionalmente basquetbol y, en su tiempo, se destacó en esta disciplina. Fue ella quien me regaló el primer balón y siempre me inculcó el básquet. Espero seguir sus pasos”.

TALENTO INNATO

Desde tercer año básico que Constanza se dedica a este deporte. A los ocho años, ingresó a la academia de basquetbol del colegio y le encantó.

¿Por qué basquetbol?... no es un deporte muy popular, especialmente en las mujeres.
Al principio practique vóley y luego natación. Pero esta pasión por el baloncesto se debe, en parte, a la herencia de mi abuela.

¿Algún otro deporte que te hubiera gustado practicar?
El vóley también me gustaba, pero es muy estático y yo soy hiperquinética. El basquetbol me da ese dinamismo.

¿Y cuál no practicarías?
El fútbol, pese a que lo practiqué un par de veces, lo encuentro, sin ser prejuiciosa, muy rudo.

¿Pero eso no pasa en el basquetbol?
Sí, igual hay roces, pero no con tanta rudeza. Siempre sobresale el compañerismo, además, no es un deporte masivo o popular.

¿Algún referente en tu deporte?
El grandioso Michael Jordan, él es un referente para cualquier amante del básquet. Otro de mis favoritos es Kobe Bryant.

Estudió dos años la carrera de kinesiología, decisión que tomó, más bien, aconsejada por sus padres y por la cercanía a las áreas de la salud y el deporte. Sin embargo, su interés por las comunicaciones, el marketing y la necesidad de desarrollarse con una profesión más acorde a su personalidad, la hicieron retractarse y dar un vuelco vocacional. Actualmente estudia primer año de relaciones públicas en la Universidad Santo Tomás de La Serena.

El basquetbol, hoy en día, es su afición y, también, su mayor pasión. Tanto así, que muchas veces sus amigos y “carretes” quedan en segundo y tercer plano. Pese a ello, nos cuenta que le encanta compartir y sociabilizar cada vez que puede. “Entre la universidad y el deporte, es poco el tiempo libre que me queda”, dice Constanza.

¿Cómo compatibilizas el estudio con el deporte?
Organizándome para dedicarle el máximo de tiempo a las dos cosas. Me hago un horario y soy bien estructurada, porque si no es así, no funciona. A veces, por ejemplo, tengo entrenamientos los martes y una prueba el miércoles, entonces, debo sacrificar el fin de semana. Bueno y ¡para qué hablar de “carretes”, de eso… muy poco!

Si tuvieras que elegir entre relaciones públicas o el basquetbol ¿qué decides?
No sé (se ríe). Difícil decisión… pese a que el basquetbol es lo que más amo y es mi mayor pasión, elegiría mi carrera profesional, porque es lo que quiero para mi futuro. Tengo que pensar en lo que viene y, lamentablemente, del baloncesto no podré vivir, al menos en Chile.

Pero, ¿te dedicarías profesionalmente a esta disciplina?
Si este deporte fuese como en Estados Unidos, de todas formas me dedicaría en un ciento por ciento a esto. Es otra realidad, allá el basquetbol es mucho más importante que el fútbol y tiene más oportunidades y apoyo. Además, para poder profesionalizar un deporte, es necesario comenzar desde muy pequeño con entrenamientos y rigurosidad para potenciar los talentos. Si se me dieran las facilidades, no lo pensaría dos veces.
 

CAMPEONAS LOCALES

El esfuerzo es la clave, según nos cuenta esta joven. Valor que se ha reflejado también en sus compañeras. Las once jugadoras del equipo femenino de Universidad Santo Tomás, se titularon campeonas de la Liga de Educación Superior que se disputó durante cinco meses, entre establecimientos de la región de Coquimbo.

¿Ya sabes de triunfos?
Pensé que iba a pasar más desapercibida, pero desde que entré a la universidad me ha ido bien. El año 2010 fui catalogada como mejor goleadora y de ahí siempre he estado en los primeros lugares. Luego me destaqué como la más correcta y, en el último campeonato de la liga local, salí la máxima anotadora.

¿Feliz?
Sí, feliz y orgullosísima.

¿Cómo evalúas el basquetbol femenino regional?
El nivel regional es malo, no hay mucho apoyo para este deporte y también existen muchos roces.

¿Roces en qué sentido?
Entre los equipos locales o con los dirigentes. A veces prefieren hacer pequeños campeonatos locales de bajo costo, gastando más dinero en premios, en vez de preocuparse por el nivel de la competencia, como por ejemplo, invitando a otras regiones a participar. Incluso en el nacional éramos la región con menos apoyo; nosotras mismas nos financiamos la indumentaria y el equipamiento.

¿Y tú equipo, como vivió el triunfo de la liga local?
Tuvimos algunas complicaciones con los otros equipos. No fue fácil enfrentarnos en el último partido contra el equipo de la Universidad de Atacama. Demostramos un muy buen nivel de individualidad y ganamos con altas ventajas, quedamos muy contentas y nos fuimos al nacional universitario.

¿Cómo viviste este campeonato?
Siempre tuvimos la mentalidad de ganar. Sabíamos que nos enfrentábamos a equipos muy buenos, pero nunca pensamos que el nivel era tan alto. Nos dimos cuenta de todo lo que debemos superar.

¿Qué les falta para mejorar?
Tenemos muy buenas individualidades, pero nos falta trabajar en equipo durante el juego. Somos buenas en cada una de las posiciones, pero nos falta incorporar que somos cinco las que estamos jugando. Es, en parte, la desesperación de ganar el partido a toda costa.
 

ALTOS Y BAJOS

Valores como el respeto, el trabajo en equipo y la tolerancia a la frustración son las enseñanzas que forman parte de la vida de esta deportista regional.

¿Has tenido decepciones con esta disciplina?
Muchas veces. Frustraciones porque no salen las cosas como quieres o porque quieres hacer algo y los demás no te acompañan.

¿Y la mayor alegría que recuerdes?
Haber salido campeonas de los juegos JUDEJUT 2009 de Atacama, porque esa fue una competencia internacional. Fue un objetivo que trabajamos mucho con mi profesor de ese tiempo, Gabriel Barrantes; él fue quien nos formó junto a algunas de mis actuales compañeras. Esa fue una gran medalla, que la tengo casi enmarcada en mi pieza.

Así como vas, ¿crees que estás viviendo una etapa plena de tu vida?
Siento que estoy haciendo bien las cosas. Cuando estudiaba kinesiología era más desordenada, me resultaba más complicado, duro y exigente. Hoy en día, estudio una carrera donde los profesores entienden mi afición por este deporte. Me siento más plena y contenta de lo que estoy haciendo.

¿Hasta dónde pretendes llegar con el básquetbol?
Hasta viejita (se ríe). Siempre conversamos con mis amigas eso, porque en muchos campeonatos juegan señoras mayores y nosotras decimos, algún día tendremos nuestro equipo de señoras y vamos a ganarles a todas. Por ahora, quiero progresar, superarme y disfrutar las competencias lo que más pueda.

 

“El año 2010 fui catalogada como mejor goleadora y, desde entonces, siempre he estado en los primeros lugares. Luego me destaqué como la más correcta y en el último campeonato de la liga local, salí la máxima anotadora”.

 

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