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EDICIÓN | Diciembre 2012

Amor incondicional

Ximena Salinas Álvarez, coordinadora regional Fundación Las Rosas
Amor incondicional

Saber que un abuelo ha entregado tanto por nosotros y que, muchos de ellos, quedan abandonados, fue un sentimiento determinante en la opción de Ximena para cumplir esta labor. Tuvo que sobrepasar esa pena, con fuerza y madurez. Hace unos meses, asumió este desafío, en el que también ha incorporado a su numerosa familia. Hoy, su mayor sueño es formar un nuevo hogar para la fundación.  
 

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Patricio Salfate T.

Trabajó por años con niños —como educadora diferencial— y de este primer ciclo formativo, pasó drásticamente a dedicar su tiempo y a entregarse de corazón a quienes viven su última etapa de la vida.

“Los abuelos son una verdadera enciclopedia, han hecho lo que somos hoy. El señor que nos vendía el diario o el señor del almacén, fueron personas anónimas que hicieron algo lindo por nosotros y después, quedan solos… abandonados y nadie se acuerda de ellos. Que monseñor Sergio Correa haya pensado en ellos al formar esta fundación ¡es maravilloso!”, afirma emocionada Ximena Salinas, quien hace solo unos meses ocupa el cargo de coordinadora regional de Fundación Las Rosas.

Cuando se trasladó a La Serena, hace siete años, comenzó a trabajar como colaboradora de su amiga Francisca Karadima, ex jefa zonal de esta fundación. Un período incesante, que movilizó, también, a un grupo de amistades, con el objetivo de captar amigos que contribuyeran con la obra y así pudiesen levantar el “Hogar Visitación de María” de La Serena.

La misión se cumplió y todos los días, como voluntaria, Ximena nunca dejó de visitar a los abuelos. Camino a su casa, después de retirar a sus hijos del colegio, llegaba a su segundo hogar. La familia en pleno se integró a esta actividad diaria, para entregar sonrisas, cariño y compañía a los noventa y un abuelos que integran, hoy, este hogar.

¿Esta cercanía permitió que te ofrecieran el cargo?
Francisca me llamó en junio porque la jefa zonal, Paulette Papic, está con licencia médica y el hogar estaba funcionando solo. Postulé y lo puse en la oración, dije “si la fundación me necesita, entonces este trabajo será para mi”. En septiembre me entrevisté, nuevamente, con el capellán de la fundación, Andrés Ariztía. Como ya habíamos tenido una larga conversación hace un tiempo, le dije “quiero que me diga sí o no”; se rió y me dijo “ese es el perfil que necesitamos para la fundación”.

¿Ya habías superado la pena que te provocaba el abandono, para asumir este desafío?
Me cuestioné el que me afectara la parte emocional, pero la verdad es que ha sido tan enriquecedor, es tan lindo sentir el cariño de los abuelos, ver sus sonrisas… eso es impagable. Todo lo que hago es en función de ellos.

Tu trabajo como coordinadora ¿en qué consiste?
Consiste en vincular las acciones de la fundación con la comunidad, establecer una relación mayor con las autoridades regionales, hacer las conexiones con empresas para captar amigos que contribuyan solidariamente, con diferentes donaciones para el Hogar Visitación de María y he puesto bastante énfasis en difundir, en los medios, nuestras actividades, campañas y colectas.

¿Has tenido buena recepción de la gente?
La fundación es muy transparente en lo que hace y eso se refleja en el hogar. Las donaciones que hace la gente son para el hogar. Ahora, evaluando el poco tiempo que llevo, siento que hemos tenido una excelente acogida y nos han abierto las puertas en los medios, en las empresas, porque nos conocen y saben cómo funcionamos.

En los rostros de tantos abuelitos de la fundación, te debe ocurrir que ves la imagen de tu padre o de un tío ¿eso, sin duda, debe ser fuerte?
Hace poco hicimos unas frases radiales para publicitar la colecta nacional de la fundación. Con mi hija creamos una frase que dice: “mis abuelos están rodeados de cariño y de amor, pero hay algunos, como los que están en Fundación Las Rosas, que necesitan de nosotros”. Esto es muy fuerte y refleja la cercanía de esta realidad.

El adulto mayor requiere de un cuidado y una atención especial
Es muy importante entender al adulto mayor. Tenemos que tener paciencia, saberlos escuchar y darles tiempo, respetar sus ritmos. Vivimos tan acelerados, que esperamos una respuesta rápida de ellos. No podemos verlos como niños, a ellos no les gusta.

Muy distinto a trabajar con niños…
Formar a un niño requiere de tiempo, los adultos mayores ya están formados y solo existe el ahora, eso es lo que importa. Ellos nos necesitan hoy, para acogerlos, atenderlos, escucharlos y darles cariño.

¿Siempre aprendes algo nuevo de ellos?
Todos los días es un aprendizaje. La sensibilidad es permanente y vibro con la forma de ser de cada uno de ellos. La fundación, el hogar y este trabajo me remecen.

¿Cómo se vive la fundación por dentro?
El voluntariado es de una vocación maravillosa. Los abuelos siempre están contentos, limpios, rodeados de cariño. Eso es lo que yo quiero mostrar, lo linda que es la fundación.

¿Qué representa para ti la vejez?
Alegría, el término de un ciclo y mirar hacia atrás… qué hemos hecho.


FAMILIA COMPROMETIDA

Ximena tiene actividades todo el día, su máximo tiempo de ocio y relajo es sentarse a leer el diario o algún libro, por unos instantes. Si le digo que es madre de ocho hijos, usted ya se imaginará la dinámica familiar y laboral que debe cumplir desde muy temprano.

Hace veintiún años está casada con Víctor López, su gran apoyo y compañero. Con dedicación, priorizando valores e inculcando el amor al prójimo, ambos han forjado este numeroso clan integrado por Trinidad, Constanza, Macarena, Víctor, Ximena, Ángela, Vicente y José.

¿Cómo te organizas, con tanta responsabilidad?
Nos apoyamos todos. Mis hijos son una gran ayuda y son muy generosos. No tengo nana y dejo todo listo en la noche. Tengo que preparar siete loncheras (risas), los niños dejan sus camas hechas en la mañana y mi marido prepara el desayuno. También hago catequesis en el Colegio Inglés, donde estudian mis hijos, ¡con todo esto funciono!

¿Tus hijos también se han integrado en esta labor de la fundación?
Es un compromiso mío que ellos estén vinculados con esta obra. Mi marido igual me ayuda mucho para que pueda hacer mi trabajo. Soy muy agradecida de Dios por todo lo que tengo y la verdad es que estoy devolviendo la mano con esto (se emociona). He tenido siempre una familia bien constituida, donde los valores son prioritarios.

Con tu familia, ¿comparten también la fiesta de Navidad con los abuelitos?
Todos los años pasamos a saludarlos, rezamos el rosario con ellos y les llevamos obsequios simbólicos, preparados por la familia. Mi mamá teje unas mantitas y se las entregamos como regalo.

Es el sentido que debiera tener esta fecha especial…
En el momento los niños tal vez no lo perciben, pero te das cuenta después, cuando haces lo mismo que te enseñaron tus padres. Las historias se repiten, mis padres me formaron así y yo quiero inculcarlo a mis hijos. Sin duda, esto los remece y es una bonita experiencia.


UN NUEVO HOGAR

El gran sueño de Ximena es formar un nuevo hogar para Fundación Las Rosas. Actualmente, el hogar, en La Serena, cuenta con noventa y un abuelos y a pesar de que la infraestructura es óptima para recibir a más adultos mayores, la falencia está en la escasa dotación de auxiliares. “No podemos dar la misma atención, porque no encontramos personas para trabajar en sus cuidados. Todos los días llega gente para dejar a los abuelitos y es una pena terrible no poder recibirlos”, recalca Ximena.

¿Cuáles son las mayores necesidades?
El mayor gasto es en pañales y remedios. Muchos de ellos tienen alzhéimer y los medicamentos son muy caros.

En términos económicos ¿cuánto es el costo mensual para mantener el hogar?
En el caso de un abuelo semivalente se gastan, mensualmente, cuatrocientos mil pesos y para un adulto mayor no valente, el gasto es muchísimo más. Gran parte de los abuelitos no pagan nada, entonces se requiere mucha ayuda voluntaria.

¿El hogar puede solventar estos gastos?
No, dependemos de Santiago.

Y con esta realidad, ¿de qué depende crear un nuevo hogar?
De mucha oración. Nosotros somos instrumentos… Dios dispone. Tenemos que rezar para que alguien done el terreno, rezar para que nos den el permiso, la oración es nuestro fuerte.

¿Dónde se proyecta levantar esta nueva obra?
En lo personal, me encantaría que pudiésemos crear un hogar para la fundación en Coquimbo. Hay mucha necesidad en esta comuna ¡Ese es mi gran sueño!


“En lo personal, me encantaría que pudiésemos crear un hogar para la Fundación en Coquimbo. Hay mucha necesidad en esta comuna ¡Ese es mi gran sueño!”

 

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