Rápido como el halcón en el cielo, el guepardo en la tierra, “Toti”, como le dicen los amigos, es en el agua. A sesenta kilómetros por hora, la lancha lo impulsa para que este esquiador náutico tome el vuelo suficiente y haga su mejor salto. Años de entrenamiento y disciplina, han logrado que este chileno esté entre los top five de dicha categoría. Hoy, asegura que está en su mejor momento.
Por María José Pescador D. Fotografías Danny bolívar U.
Contento, feliz, recién casado, y en la cima de su carrera, Rodrigo (31) siente que ya ha cumplido sus objetivos en el deporte que lo apasiona. Relajado, y sentado en la orilla de la laguna Los Morros —en donde hace unas semanas se jugó una fecha del circuito mundial Chile NightJumpy Y quedó en segundo lugar—, creada por su padre artificialmente en el “patio” de su casa en Nos, Toti se prepara para un nuevo torneo. Y es que casi todos los mundiales, nacionales o campeonatos que se realizan en Chile de este deporte, se hacen en este lago, ya que cuenta con todos los requerimientos técnicos de una “cancha” profesional para realizar esta disciplina.
Desde chico, junto a sus padres y hermanos —Francisco (34), Felipe (27) y Tiare (24)— Rodrigo veraneaba en Aculeo. A los ocho años empezó a esquiar junto a su hermano mayor. “Al principio era parte de un juego. Hasta que nos hicimos amigos de una familia que se dedicaba al esquí, los Seguel, y ahí nos motivamos. A los doce años me acuerdo que tomamos la decisión de dedicarnos a esto”.
Así y gracias al apoyo constante de sus padres, es que Rodrigo empezó a viajar constantemente a clínicas (entrenamientos) en Estados Unidos. “Íbamos (con su hermano Francisco) por dos semanas en vacaciones de invierno y nuestro nivel subía inmediatamente. Pero al volver Chile, nos estancábamos. Es decir, perdíamos todo lo que habíamos aprendido”. Viendo en esto una desventaja, porque en aquellos tiempos Chile no tenía el nivel de esquí que los Miranda necesitaban, es que el padre empieza a investigar y ver cuáles eran las opciones o pasos a seguir para apoyar a sus hijos. “Lo que pasaba es que volvíamos y acá no podíamos esquiar todos los días de la semana por el colegio, y con los entrenamientos del fin de semana no era suficiente”.
Así, los tiempos de entrenamiento en Estados Unidos fueron creciendo, y ya no solo eran las vacaciones de invierno, sino todo el verano. Por lo mismo y con la idea de entrenar más seguido en Chile es que pidieron ayuda en el colegio Saint George´s, Santiago, donde asistían para obtener más facilidades de horario, pero no fue posible. “En esa época, los colegios eran mucho más cerrados que ahora. Salía a las cuatro de la tarde, entonces en llegar a Aculeo, una hora más, fácil las seis, en invierno ya está oscuro. Entonces mi papá empezó a buscar profesores particulares para sacarnos del colegio y se dio la opción de estudiar en el Atlethic Study Center, que es especial para deportistas. Así que en séptimo nos cambiamos con Francisco”.
En este centro de estudios el horario era más flexible, entraba a las ocho y media de la mañana y salía tres horas después y los exámenes eran libres. Por lo que viajar a entrenar ya era factible. De esta manera, Rodrigo empezó a practicar todos los días con quien era el campeón nacional de esa época: Enrique Seguel.
¿Nadie se opuso a este cambio tan drástico?
Al principio hubo gente que no estuvo de acuerdo con que me sacaran del colegio. Fue tema familiar. Pasar de un colegio tradicional con amigos a otro en el que era yo solo en el curso fue fuerte. Pero yo quise hacerlo, tenía la postura clara, y el apoyo de mis papás.
¿Nunca pensaste que era tremendo riesgo, porque quizás no te iba tan bien?
Es que todo depende de tus objetivos o metas. Cuando empecé nunca pensé que iba a llegar donde estoy ahora.
LOS MORROS
Luego de un año entrenando todos los días, Rodrigo, el año noventa y cuatro, compitió en su primer campeonato. Viajó a México, luego a Italia, entre otros países. No ganó nada, pero adquirió experiencia y conoció el mundo del esquí. “Antes no existía el esquí náutico en Chile. Había que salir para conocer la realidad del deporte. Hoy ya no es necesario”.
Al año siguiente, el papá de Rodrigo —Waldo Miranda— decidió hacer lo que a muchos les pareció una locura: comprar un terreno de doce hectáreas en Nos con la idea de crear un lago artificial con las especificaciones técnicas necesarias para que sus hijos pudieran entrenar a un nivel internacional. “Empezamos a conocer el mundo del esquí y me di cuenta de que ningún deportista de esta disciplina entrena en un lago como Aculeo, porque no tiene lo que se necesita. Llegó un minuto en que ya no se podía avanzar por las condiciones de agua y viento u otros factores que no te permitían mejorar rápidamente. No es lo mismo entrenar tenis, por ejemplo, en una cancha de tierra con piedras que en una profesional. En todo el mundo se compite y entrena en lagos artificiales o naturales, pero de estas dimensiones”.
Así fue como nació el lago “Los Morros”, con una longitud de seiscientos metros de largo por ochenta y cinco metros de ancho, el que tardó menos de un año en construirse y que tiene agua que llega a través de canales directamente del Río Maipo. “Estos terrenos tienen derechos de agua de riego. Así que tuvimos harta suerte porque acá nos sobra el agua; en otros lagos es necesario bombearla para que llegue”.
Rodrigo tenía trece años, su propia laguna y, además, un nuevo entrenador más especializado, un argentino contratado por el padre de Toti, y con el cual estuvo por diez años. Con estos beneficios, las mejoras empezaron a traducirse en medallas y trofeos.
¿Por qué decidiste dedicarte de lleno al esquí?
Estudié dos años gastronomía en el Culinary, pero llevo quince años esquiando y me ha ido bien. En cambio en gastronomía debía hacerme todo un camino. Es decir, si quieres ser bueno en lo que sea debes dedicarte. Entonces era la carrera o el esquí. Preferí enfocarme en lo que era mejor y lo que más me gustaba.
¿Cómo supiste cuál era tu especialidad (slalom, salto y figura)?
Porque uno va haciendo de todas un poco y en la que mejor resultados siempre obtuve fue en salto.
¿Cuánto es tu récord?
Sesenta y ocho metros.
EN LA CIMA
Desde el 2005 que Rodrigo está entrenando con el especialista francés Tanguy Benet y, según cuenta, el 2011 y este año han sido sus mejores momentos en lo profesional. El año pasado obtuvo tercer lugar en el mundial que se realizó en Rusia. En otras fechas del circuito mundial también logró estar entre los tres primeros. Este año ha tenido cuatro pódium en las diferentes fechas del circuito mundial: dos en Estados Unidos, uno en Canadá y la recientemente realizada en laguna Los Morros, en donde obtuvo segundo lugar. “Este último podio ha sido mi mejor meta dentro de lo que son las fechas de los campeonatos del circuito mundial”.
En la actualidad, su hermano mayor está estudiando ingeniería comercial, ya no participa en campeonatos. Toti, en cambo, se dedica por completo al deporte, y vive de esto. Creó, junto a Felipe, su hermano chico, una escuela de esquí en Los Morros con mucho éxito. Hacen clases y, además, organizan todos los campeonatos nacionales u otros en el lago. Felipe está también entre los primeros del mundo, él realiza las tres disciplinas (overolista). Y la hermana menor del clan Miranda también ha obtenido grandes premios, fue campeona sudamericana el 2010 en los juegos suramericanos de Medellín. “Pero en la actualidad, seguimos compitiendo solo Felipe y yo.
Al cierre de esta edición, Rodrigo alcanzaba un cuarto lugar según el ranking Elite Mundial, con lo cual clasificó para el US Master 2013 —máximo evento de competencia individual mundial— que se disputará en mayo en la ciudad de Atlanta.
¿Los mejores esquiadores?
Los gringos. El centro del esquí esta en Orlando, Estados Unidos.
¿Tu principal apoyo además de tus padres?
El Estado (Chiledeporte, ADO, etc.) a nosotros (deportistas de esquí náutico) nos ha apoyado un montón. Nos paga todo: entrenador, viajes, hoteles, comidas,etc. Los últimos tres años la ayuda ha sido mucho mayor.
¿ADO no apoya solo a deportistas olímpicos?
Sí, a pesar de que el esquí náutico no es deporte olímpico, igual nos apoya porque representamos a Chile en los panamericanos.
¿Tu peor caída?
Haciendo slalom, me caí y seguí entrenado por varios meses hasta que se me descalcificó el talón de Aquiles. Entonces perdí la flexión y tuve que operarme para que no se me cortara. Estuve fuera del agua más de un año. Lo que pudo haber sido un par de meses, por seguir entrenando y no hacerle caso al dolor, fue más de un año.
¿Tu peor experiencia?
China. He ido unas cuatro veces, y siempre un desastre.
¿Países en los que has estado compitiendo?
Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Indonesia, Inglaterra, Malasia, Australia, Nueva Zelanda, Alemania, Finlandia…
¿Una anécdota?
Llegar con los puros esquíes a competir. Se me perdieron las maletas, entonces no tenía nada, pero nada de ropa. Eso fue en Londres y no es nada barato comprarse ropa allá…
¿En Sudamérica, los países que entran en la competencia?
Argentina y Colombia.
¿Los máximos problemas?
Siempre en los torneos latinoamericanos hay problemas. Los latinos siempre quieren ganar a como dé lugar, alegando o lo que sea. Si eres mejor que otro, eso se demuestra en la competencia. Así que, hace tres años, decidí no competir más en estos campeonatos.
Y ahora, ¿cuál es el próximo objetivo?
El objetivo ya lo cumplí, y lo que quiero es poder mantenerme donde estoy.Más que ganar una fecha me gusta estar posicionado en un lugar, esa es la meta.
¿Ser número uno?
No es lo que no me deja dormir. Yo feliz de estar por otras dos o tres fechas en segundo lugar y quizás tenga la suerte de sacar un primer lugar. Pero, por ahora, lo veo bien alejado porque Freddy Krueger (ha permanecido número uno del mundo por cuatro años consecutivos) está bien lejos de los que le seguimos en la rueda. Las cosas llegan con calma.
“Antes no existía el esquí náutico en Chile. Había que salir para conocer la realidad del deporte. Hoy ya no es necesario”.