Definitivamente, ella ha marcado una diferencia en su forma de vestir entre las representantes femeninas mundiales. La nuevamente primera dama sabe qué cuerpo tiene y cómo sacarle partido y sus asesores cumplen con su trabajo.
De un estilo fresco y simple, nos trasmite un mensaje sencillo, cercano, femenino. Ella guarda sus caderas portentosas, producto de sus genes, dejando que las telas caigan en forma natural, en lo que ella debe disimular. Ajusta cinturones altos, siempre bajo el busto, alargando de esta forma su tronco y al mismo tiempo su parte más destacada.
Siempre aconsejo, el uso de cinturones y la altura de estos, porque si Michelle Obama, los marcara más abajo, sus caderas crecerían mucho más. Esto es bien importante y básico, porque en forma contraria, genéticamente las chilenas en su gran mayoría, no tenemos cintura, poseemos poca cadera, falta de trasero. Los cinturones anchos y en la cintura nos favorecen. Las telas caídas hacia abajo, más sueltas, destacan y afinan nuestro tronco. Esto lo observo constantemente en algunas jovencitas, que preocupadas del modelo del momento, no saben cómo sacarse partido. Desconocen su propio cuerpo, se ponen vestidos ajustados en caderas prominentes o bien escotes profundos con pechos que desbordan.
Debemos aprender a sacar provecho de lo mejor que tenemos y saber disimular lo que natura no nos dio. A veces escuchando a otros podemos analizarnos a nosotras mismas y esto corre para todas las edades y prendas, hablemos de pantalones, polleras o vestidos. Ahí, y el espejo nos dice la verdad, es recomendable contar con uno grande y de buena luna.