Tell Magazine

Columnas » Asia Dónde Vamos

EDICIÓN | Diciembre 2012

Super-dragón, al rescate

por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D.
Super-dragón, al rescate

Mientras acá cuelgan las guirnaldas rojas y doradas, y hay campanas de plata que anuncian la Navidad, en China hay lamparitas de papel y también mucho color rojo indicando el regocijo por el ascenso de Xi Jinping, líder hasta el 2022 de la que será para entonces -y de manera insuperable, la nación más rica y poderosa del orbe.
 

La incertidumbre y tensiones se resolvieron hace pocas semanas.  La elección augura un buen tiempo para China, para el Sudeste Asiático, y hasta para Chile. China seguirá comprando cobre, hierro, madera, y todo lo que se le ofrezca (piense en algo ¡rápido!).  Entre los que también estarán exultantes y sentirán bastante tranquilidad este diciembre, está Washington. Para Estados Unidos, China era una montaña que acumulaba masa peligrosa en permanente amenaza de derrumbe.  Lo mejor que pudo pasar, es que se proponga ahora seguir elevándose suavemente, se mantenga fría, quieta e impertérrita.

Por otro lado, a Washington le exaspera esa serena asertividad china y sus jugadas maestras, como el no responder al ataque que le hacen políticos, diarios, revistas y tanto espontáneo “sinólogo” que opina y hasta da conferencias (un sinólogo de verdad, es quien traduce obras clásicas chinas, siendo capaz de traspasar la fuerza poética y hacer el pleno trasiego espiritual, a otra lengua).  En la mezcolanza de cosas, ahora entre fiebres apocalípticas del 2012, no faltan los que anuncian hecatombes propiciadas por China.  O una expansión desmesurada capaz de desabastecer -bajo presión si fuese necesario, los mercados del mundo.  Pero no es así; calmémonos.  En este tiempo de paz y fraternidad miremos a China con confianza.  La arrogancia y la provocación no serán el estilo de hacer las cosas.  Ese carácter es posible hallarlo en Occidente, mas no “detrás de la Gran Muralla”.  Xi es un moderado; un ortodoxo hijo de la era de Deng Xiaoping, un muy bien criado vástago del régimen.  Representa un renovado ciclo de apertura, quizás un poco más de libertad, de todos modos mayor énfasis en políticas internas de equilibrio y equidad que evite las asperezas sociales.  Xi Jinping y su cúpula, conducirá una China que no hará énfasis obcecado en crecer a cualquier costo, sino en seguir con un gradual siete por ciento, como máximo.  No habrá ampliación grosera del gasto militar (como para desafiar a Estados Unidos y su anunció de trasladar el eje de su fuerza al Pacífico), sino una sostenida perfección tecnológica en el más amplio y fino sentido.  China aspira a poseer una defensa proporcional a sus necesidades locales.  Por lo mismo, sus relaciones regionales buscarán suavizar el nerviosismo de los socios de la ASEAN, y podríamos esperar una gentil China que ceda ante Japón, porque antes que nada cuidará los equilibrios y el buen intercambio comercial.  China ha crecido, está madura; es el segundo poder económico del mundo y aspira a recibir respeto y dignidad.  Hoy prefiere desplegar sonrisas y manos abiertas, nunca más que se le asocie con furibundos puños cerrados en alto.  China ya no inspira a luchas revolucionarias sino hace soñar a estudiantes de negocios, y si levanta algo son las bolsas de comercio.

Dentro de la carta de navegación de la travesía que conducirá Xi Jinping, está el llevar a China a convertirse en el país con mayor inversión en ciencia y tecnología; y consecuentemente en el más limpio y ecológicamente equilibrado de la Tierra.  Increíble.  La visión de una China sucia, con bosques de chimeneas humeantes y cerros de escoria industrial, será imagen prehistórica.  Ya es el mayor productor de tecnologías para producir energías limpias; no contenta con eso, China ahora quiere salvar el planeta.  Super-China al rescate.  Y la idea resulta fascinante y agrada en especial a Norteamérica que busca la manera de incitar a los chinos a invertir en investigación y desarrollo justamente en esos campos, y le dejen otros más sensibles a ellos.  Por eso, lejos de vislumbrarse una tensión futura entre quien posee el dinero (China) y quien seguirá poseyendo el poder militar, no hay confrontación sino hasta complementación.  Xi Jinping mismo ha señalado en su campaña previa, cuando como Vicepresidente habló así en varios foros: “China sólo desea la cooperación y el diálogo”.  ¿Creíble?  Usted haga su aporte.  Ponga en su arreglo navideño entre los animalitos de siempre, un dragón.  Por lo demás, el 2013 será precisamente el año del Dragón.   Feliz Navidad.


“China ya no inspira a luchas revolucionarias sino hace soñar a estudiantes de negocios, y si levanta algo son las bolsas de comercio”.

 

Otras Columnas

El Árbol de los Sueños
Amalia Cubillos
Adiós al pornopop
Presta Oído
¿Qué pasa todos los fines de año?
Nicolás Larrain
El estrés de la comida de fin de año
Rodrigo Barañao
El Código de Ana Von Rebeur
Código Mujer
Viven
Cine Paralelo
Transparencias
Look Urbano
Espumante Pionero
Wine & Gourmet
A Christmas Carol
Especial Inmobiliario
The Nightmare Before Christmas
Especial Inmobiliario
Regalo
Monocitas
Navidad en la historia
Archivo Histórico
» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación5+3+4   =