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EDICIÓN | Diciembre 2012

Cerro Tololo: cincuenta años de tecnología astronómica

Autor: Arturo Gómez M., Astrofotógrafo del Observatorio Interamericano Cerro Tololo
Cerro Tololo: cincuenta años de tecnología astronómica

Este especial aniversario de Cerro Tololo lo compartiremos junto a ustedes, ya que desde diciembre hasta marzo, pleno periodo de turismo regional, los sábados y domingos, se abrirán las puertas para que, junto a nosotros, visitemos y veamos las instalaciones de uno de los más importantes observatorios del mundo.
No es fácil, para una organización, mantenerse tan vigente con las más increíbles tecnologías en el rubro astronómico, como lo está haciendo el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, ubicado frente a la ciudad de Vicuña, en el Valle de Elqui, región de Coquimbo.

En estos momentos, estamos celebrando cincuenta años en Chile, con instrumentos únicos en el mundo, desarrollados exclusivamente para el Telescopio Víctor Blanco, cuyo espejo principal mide cuatro metros de diámetro. Se busca, en el universo, la famosa Materia Obscura y la Energía Obscura, dos términos que son un verdadero desafío para todos los científicos del mundo y que se investiga aquí, en Chile, frente a la ciudad de Gabriela Mistral.

En noviembre del año 1962, después de una increíble investigación que llevó años en su búsqueda, se eligió el Cerro Tololo para instalar el primer gran observatorio en el hemisferio sur. Todos los astrónomos conocían la enorme cantidad de objetos celestes existentes en estos cielos del sur, como son las famosas galaxias llamadas Nubes de Magallanes, la Grande y la Chica.

El centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, pasa, en los meses de invierno, justo por sobre nuestras cabezas, teniendo, con nuestros telescopios, una imagen privilegiada de todos sus detalles al interior de su núcleo. La enorme cantidad de cúmulos globulares y nebulosas, nos muestran la historia y evolución de nuestra propia galaxia.

En la década de los setenta, el planeta más enigmático, tanto para la astronomía como para la ciencia ficción, era el rojo planeta Marte y su posibilidad de albergar algún tipo de vida. Cuando  Marte, por ejemplo, se acerca a la Tierra, lo hace en una ubicación que está también sobre el hemisferio sur, sobre Chile. Muchos mapas se hicieron de ese planeta con nuestros telescopios, mapas que se ocuparon, posteriormente, en los viajes espaciales de la NASA, a ese solitario mundo.

Pero no podemos dejar de mencionar  la claridad, transparencia y estabilidad de nuestros cielos chilenos, ya que, hacia el poniente, limitamos con un extenso océano, en donde no hay países que ensucien nuestra  atmósfera. La Cordillera de los Andes  es un biombo natural que tenemos hacia el este, el cual impide que contaminantes, al otro lado de la cordillera, nos afecten.

Detalle importante son los técnicos e ingenieros chilenos, que tienen a cargo toda la mantención y desarrollo de programas  que usan los instrumentos conectados a los telescopios, para el análisis de los fotones, provenientes de lejanas y débiles fuentes luminosas. 

Lo curioso es que, cuando hablamos de temas astronómicos en Chile, inmediatamente asociamos, a dichos temas, el nombre de Cerro Tololo, ya que fuimos los primeros en encontrar, en Chile, decenas de cerros aptos para la astronomía mundial, como lo podemos ver en la actualidad, en el Norte Grande y Norte Chico.

¡Felices cincuenta años a Cerro Tololo!

 

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