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EDICIÓN | Abril 2011

Bodas de Plata

Carlos Quintana, Centro de Eventos El Arrayán
Bodas de Plata

En sus inicios, lo que hoy es el más tradicional centro de eventos de la ciudad, fue uno más de los restaurantes antofagastinos. Sin embargo, la amplitud de sus espacios y las necesidades del mercado fueron modificando el destino que parecía trazado. La idea de su nombre la propuso, ni más ni menos, que Andrés Sabella y en el 2006 se catapultó al éxito definitivo y la consagración que lo mantienen vigente hasta nuestros días.

Por Romina Zúñiga C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

¿Se imagina cuántos litros de champaña se habrán disfrutado junto a la fuente de El Arrayán? Sin duda, cientos. Celebraciones de matrimonios, aniversarios, encuentros varios, lanzamientos y un sinnúmero de eventos son los que se han realizado durante este cuarto de siglo en las hermosas terrazas y jardines de este tradicional lugar de la ciudad.

Con una capacidad de seiscientas sillas dispuestas en seis salones, El Arrayán ofrece un servicio permanente de atención en espacios equipados con tecnología de última generación, siempre enfocado a entregar la mejor atención a sus clientes.

El Arrayán es una idea familiar, que nace como un restaurante de cocina tradicional que abrió sus puertas al público el 25 de abril de 1985. Pocos creyeron en esta apuesta, dado que algunas personas ya habían intentado algo parecido, sin embargo, no tuvieron mucho éxito y fracasaron.

Cuando Carlos Quintana y su familia llegaron al lugar, tenían claro que no sería fácil. De partida, la ubicación no es muy central que digamos y para muchos se hacía complicado llegar. Pese a ello, este orgulloso emprendedor pensó en sacar provecho a los espacios interiores, proyectando un lugar donde el objetivo principal fuera que el cliente pudiera sentirse grato durante todo el tiempo que quisiera, en un ambiente cálido y amable.

"El Arrayán nació gracias a mucho esfuerzo, porque el desafío era mayor. Pero yo aposté a que esto tenía futuro y quise plantear una alternativa muy distinta a lo que había en Antofagasta en ese momento. Tuvimos la suerte de alcanzar el éxito y durante los tres primeros años el boom fue tal, que a veces nos sentíamos sobrepasados por la demanda que había. Imagínate que hasta había que cerrar las puertas. Logramos que Antofagasta nos conociera y nos diera un espacio", asegura Quintana.

En el año 2006 se realizó un importantísimo cambio en la orientación de este espacio que lo convirtió en lo que conocemos: pasó de restaurante a centro de eventos.

En la actualidad, El Arrayán ofrece a su público salones equipados para matrimonios, reuniones de trabajo, seminarios, capacitaciones y eventos de todo tipo.

<strong>¿Por qué el nombre de "El Arrayán"?</strong><br /> Yo tuve la suerte de ser amigo de Andrés Sabella, quien me preguntó: ¿y cómo se va a llamar el lugar?, entonces me propuso hacer un concurso, y me dijo: "si tú quieres que este lugar tenga éxito, debe tener un nombre apropiado. Deberías organizar un concurso para recibir ideas, pero si quieres muchos participantes debes ofrecer un muy buen premio". Fantástico dije yo, entonces nos pusimos  a pensar en qué podíamos dar al ganador y se nos ocurrió regalar atención gratis durante un año. Eso llamó la atención y se difundió por todos los medios locales. La respuesta fue espectacular. Yo solamente pedí que fuera un nombre relacionado con nuestra propuesta, pero que también fuera fácil de recordar, no tan largo ni compuesto, ni muy complicado.

Participaron más de ochenta personas y ganó Jorge Rubén Salgado, quien además se comprometió a traer, desde el sur, un arrayán. Ese arbolito está con nosotros hasta el día de hoy, aunque cuesta mantenerlo por la sequedad de la zona. Pero se mantiene...

<strong>¿Cómo se ha ido actualizando a través de los años El Arrayán?</strong><br /> Lo más importante para nosotros es la capacitación de nuestro personal, especialmente para la gente que trabaja en cocina, con manipulación de alimentos. Ellos reciben constante apoyo en ese sentido, pues la gastronomía es uno de los pilares de nuestro servicio. Todo tiene que ser impecable, tanto en el sabor como en la presentación. Una de las fórmulas que hemos utilizado es hacer una especie de pasantía con chefs de importante trayectoria, quienes enseñan in situ a nuestro personal, durante largos periodos. Uno de los más destacados fue Juan Pino Sáez, un gran chef que nos dio espectaculares lecciones de servicio. Queremos estar a la vanguardia, proponer, innovar, mejorar, mantener lo que uno hace y que el cliente lo note y afortunadamente así ha sido.

<strong>¿Cuántas veces se cambia la carta?</strong><br /> Tratamos de renovar cada cuatro o cinco meses, haciendo coincidir estas modificaciones con los cambios de estación. Por ahí va la propuesta para nuestros clientes.

<strong>¿Qué se ha mantenido desde su inicio y qué cambios se han realizado?</strong><br /> Desde el principio nuestra máxima preocupación es y será la atención al cliente. Hemos querido mantener esta fortaleza en el tiempo, pues la forma en que atendemos, ha marcado un sello. No somos sólo "arrendadores de espacios", sino que nos preocupamos de dar un servicio integral. Desde una capacitación de uno, dos o más días, hasta un matrimonio realizado completamente a gusto de los novios. Creo que eso ha marcado la diferencia en el mercado, porque siempre estamos atentos a los requerimientos del cliente. Somos jugados...

<strong>¿Cómo celebrarán este aniversario número 26 de El Arrayan?</strong><br /> La verdad es que el año pasado estaba proyectado para nuestra celebración. Eran nuestras Bodas de Plata y habíamos planificado tirar la casa por la ventana. Pero el país estaba recién recuperándose del terremoto y como una muestra de respeto hacia quienes resultaron afectados, postergamos la celebración. Entonces, lo dejamos para este 2011 y celebraremos nuestro "25 + 1". Primero haremos una actividad con nuestros clientes, autoridades regionales y amigos. Y luego, por supuesto, una celebración interna con los trabajadores.

<strong>TIEMPOS BUENOS, TIEMPOS MALOS</strong>

Carlos Quintana cuenta que no han sido pocas las crisis que han debido enfrentar. Recesiones, bajas del cobre e inestabilidades en el país y el mundo. Pero han sabido superarlas, gracias a un orden impecable y la capacidad de reinventarse las veces que ha sido necesario.

<strong>Siempre los empresarios se quejan de lo difícil que es encontrar buenos empleados en lo que a servicio se refiere...</strong><br /> Creo que eso se debe a las características de la zona. Además, hasta hace poco tiempo atrás no había lugares donde se pudiera estudiar cocina o capacitarse para atender público. Entonces mantener un equipo de personas idóneas no es tarea sencilla. Pero estoy feliz con mi personal y les agradezco mucho el aporte que hacen al éxito del negocio.

<strong>¿Cómo relaciona usted la vida personal con la empresarial?</strong><br /> Desde los inicios, involucré mucho a mi familia, especialmente a mi señora, con quien estuvimos juntos desde el principio, siempre codo a codo. Y obviamente eso marcó mucho a mis hijos, que casi se criaron en los patios del negocio. Después, cuando el mayor tenía quince años, me dijo que quería ser marino. Postuló a la Escuela Naval y quedó. Siguió su vocación, así es que quedamos menos en este barco. Mi hija estudió diseño gráfico y trabaja conmigo. Mi mujer estuvo aquí por muchos años y eso nos consolidó como familia, porque estábamos siempre juntos y hasta ahora, permanecemos juntos.

<strong>¿Es difícil trabajar con la familia?</strong><br /> Para nosotros, no tanto. Pero todo tiene un costo y, en nuestro caso, se ve reflejado en la salud. En estos momentos estoy pensando que el tiempo que me queda debería disfrutarlo un poco más, especialmente con mi mujer. Así que estamos en eso, delegando cada día más. Si hablamos de calidad de vida, es difícil compatibilizar el tiempo libre, por ejemplo, con este tipo de trabajo. Especialmente cuando éramos restaurante, porque uno trabaja al revés del común de la gente. Ha sido difícil y se siente el peso del tiempo y por eso estoy haciendo lo mejor para tener un buen mañana.

<strong>¿Cuáles han sido sus mayores inversiones en el último tiempo?</strong><br /> El año pasado nos planteamos hacer una ampliación en la cocina, obras que comenzamos en febrero. Queremos mejorarla y lograr la excelencia en todo aspecto, sobre todo y como dije antes, en lo que respecta a manipulación de alimentos. Estamos próximos a terminar la primera etapa y a fines de mayo terminaríamos la segunda, para quedar con la cocina del doble del tamaño que tenía originalmente.  Es una de las cosas importantes que hemos conseguido como infraestructura.

<strong>¿Y en lo personal?</strong><br /> Quiero dedicar más tiempo a mi familia y a disfrutar de los frutos que hemos podido recoger, gracias al intenso trabajo que hemos realizado hasta ahora.

<strong><em> "Lo más importante para nosotros es la capacitación de nuestro personal, especialmente para la gente que trabaja en cocina, con manipulación de alimentos. Ellos reciben constante apoyo en ese sentido, pues la gastronomía es uno de los pilares de nuestro servicio".</em></strong>

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