Cristóbal Colón pensaba que los pavos —originarios de América— eran parte de la familia de los pavos reales y les puso tuka (en lengua indígena). Pero, eran aves salvajes y con los años las fueron domesticando como aves de jardines y disminuyendo su tamaño.
La tradición de comer pavo para Navidad, se cree que es de origen azteca, ya que hay cierta influencia americana. Acuérdense que los gringos celebran el día del pavo como gran fiesta y hacen competencias para ver quién hace el mejor y más grande. Los conquistadores españoles se llevaron a Europa, de la mano con los jesuitas a fines del siglo XVI, la costumbre azteca de cocinar pavo. Esto fue tan bien mirado, que la realeza y los nobles lo adquirieron como símbolo de exquisitez y manjar para los dioses.
La historia puede decir o contarnos mucho, pero la realidad es que se nos viene fin de año. Empezamos con las comidas de empresa, el amigo secreto, las graduaciones, etc. Realmente corremos como locos y si ya estamos cansados con la pega de todo el año, llegamos muertos a la comida de Navidad o de Pascua, como le llaman algunos.
¿Qué preparamos para la comida de Noche Buena?
Recetas hay millones, la que te dio la suegra, tu mejor amiga o amigo, pero en lo que sí coinciden todas es en que quedan secas y sin gusto a nada. Otros optan por inyectarle licor al pavo, sumarle ciruelas y puré de manzana.
Si entras a internet, te puedes marear con la cantidad de recetas, pues hay de todas: dulces, ácidas, a la sal, etc., pero en mi humilde opinión, lo más importante es la técnica que ya antes hemos mencionado: la cocción a fuego lento.
El peso ideal son veinte kilos, y el tiempo de cocción es de una hora por cada cinco kilos, entonces para veinte kilos son cuatro horas. Lo más recomendable es comprar el o los pavos a comienzos de diciembre, mejor aún, la última semana de noviembre. Ya que son como los pasajes de buses, cuando llegan las fiestas se disparan los precios.
El día ideal para prepararlo es el sábado 22 de diciembre. Dejar el pavo sumergido en leche entera y pisco para que la carne quede más blanda, luego, el domingo, poner el pavo en una fuente honda con la mitad del líquido en que se dejó sumergido. Agregar cinco cebollas cortadas a la pluma, sal gruesa, tapar con papel aluminio y llevar al horno a 170 grados por tres horas. Es importante ir mirando cuánto líquido le va quedando y agregar lo que sobró de la marinada del día sábado.
Luego, durante la última hora de cocción, retirar el aluminio y dejar que se dore bien y parejo. Es recomendable agregar mantequilla sobre el pavo para que dé un mejor dorado. Acompañar con un rico puré de zapallo o verduras asadas, más bien liviano, pues recuerden que de tanto comer antes de la gran cena, uno queda realmente con la guata del viejo pascuero.
Siempre hay alternativas para los que no quieren saber del famoso y seco pavo. Les recomiendo una rica lasaña de centolla o una corvina al horno con salsa de pistachos.
En la previa un buen aperitivo, que no sea muy abundante para que todos prueben su receta del pavo.
Si alguno tiene dudas de cómo hacerlo (cocinar el pavo), escríbanme a mi mail y les daré más recetas, también en mi Facebook. Disfruten estas lindas fiestas de Navidad y Año Nuevo con los niños y la familia y a prepararse para las vacaciones, ya que en el próximo número hablaré de cosas ricas para la playa o donde decidan descansar. Felicidades y hasta el próximo año.
“Si entras a internet, te puedes marear con la cantidad de recetas, pues hay de todas: dulces, ácidas, a la sal, etc., pero en mi humilde opinión, lo más importante es la técnica que ya antes hemos mencionado: la cocción a fuego lento”.