Roberto Bolaño
Anagrama (2011), 323 páginas
Aquejado de una enfermedad mortal, Roberto Bolaño (1953-2003) dedica los últimos años de su existencia terrenal, a ordenar su legado. La mayor parte de sus esfuerzos se concentran en terminar su novela 2666, considerada su obra mayor, publicada póstumamente y que le valió el reconocimiento mundial. Sin embargo, ante la inminencia de la muerte, dejó sin terminar otra serie de trabajos que se han ido publicando hasta hoy. Uno de esos trabajos es la novela Los sinsabores… que empezó a escribir en los ochenta del siglo XX, y que continuó corrigiendo y revisando hasta su muerte. El valor de la obra radica en que constituye un puente que conecta las principales novelas de Bolaño. Las historias mencionadas son continuaciones del argumento de 2666, de los Detectives salvajes, de Estrella distante y de Llamadas telefónicas.
El protagonista Amalfitano, profesor exiliado chileno, y su hija Rosa, deben dejar Barcelona tras un escándalo, y se van a vivir a Santa Teresa, en el norte de México. Allí deben enfrentar un mundo distinto, donde las reglas de una sociedad civilizada no rigen. La violencia tiene sus propios derroteros inescrutables para los humanos que se mueven, no por su voluntad, sino que empujados por fuerzas que no entienden. Tal como en las tragedias griegas, las vidas humanas son simples caprichos en manos de dioses arbitrarios y deschavetados.
La novela está inacabada desde el punto de vista del argumento, pero la prolijidad de la prosa es insuperable. Cada frase es digna de ser citada como aforismo y cada párrafo merece ser leído. No se trata de un borrador impreso para el beneficio de los herederos del escritor, sino de un aporte fundamental para entender el universo creativo de Bolaño.