FICHA TÉCNICA
Título Original: Buscando un amigo para el fin del mundo (Seeking a friend por the end of the world)
Director: Lorene Scafaria
Reparto: Steve Carell, Keira Knightley, Martin Sheen y Adam Brody.
País y año de producción: EE.UU 2012
Género: Comedia romántica
Duración: 101 minutos.
Calificación: Todo Espectador (mayores 7 años).
Si el mundo se termina efectivamente este mes, como algunos predicen ¿con quién desearían estar (solo una persona) en esos últimos minutos fatales? Sin duda, no es fácil escoger, ni menos para el protagonista de este filme, Dodge (Steve Carell), quien tiene el corazón muy confundido. Cuando las noticias informan que un asteroide hará estallar la Tierra en mil pedazos, su mujer entra en pánico y lo abandona. En el trabajo –donde irónicamente es un eficiente vendedor de seguros de vida- la cosa tampoco anda mejor. Sorteando a penas los tacos de los automovilistas que inútilmente intenta evacuar la ciudad, sigue yendo a la oficina, pero se da cuenta allá que la fuga de jefes es masiva, todos los capitanes han abandonado el barco (siguiendo el espíritu del capitán del Costa Concordia).
Unos arrancan y otros se quedan para vivir sus últimos días a concho, con carretes regados de alcohol y drogas y orgías donde las parejas fieles ya no existen. Pero Dodge tampoco tiene ganas de morir borrado en medio de la jarana. Tras un ridículo intento de suicidio (bebiendo limpiavidrios), comienza a registrar sus fotos y recuerdos de juventud, se autoconvence que la primera novia que tuvo fue el amor de su vida y decide ir en su búsqueda. Pero no parte solo, sino en compañía de Penny, una joven y desconocida vecina (Keira Knightley) quien anhela estar con su familia, pero por la distancia que los separa, la única forma de hacerlo es en avión privado y Dodge puede ayudarla.
Steve Carell si bien alcanzó la fama con la serie de TV The Office (2004-2010), en cine se hizo más conocido con Virgen a los 40 (2005) y no se sacó más ese traje. Acá también, interpreta a un loser que se avejenta con sus actitudes y mañas. Sin grandes gesticulaciones (como Jim Carrey), ni sacadas de cres… de mugre (como Ben Stiller), logra hacernos reír, en varios momentos. Knightley se nota fresca, jovial, chispeante -aunque a ratos sobreactuada- pero cumple como la antítesis de Carell. Ella es el polo opuesto que él necesita para enrielarse entre tantas dudas y escaparse del fin del mundo.
Y Martin Sheen, como el papá de Dodge, nos deja claro de dónde sacó todos sus gestos el controvertido actor Charlie Sheen.
Como todo road-movie, que emplea el concepto de viaje como cambio y la distancia como oportunidad, la película dará pie no a una sino a muchas transformaciones: de la propia cinta, que tomará un camino bien distinto del que se supone tenía al inicio; de los personajes, que evolucionarán a medida que se acorta el tiempo ad portas de la catástrofe; y también del espectador, que comprenderá a fuerza de asteroides, que el tiempo debe considerarse en valía y no en cantidad. Por estas razones vale la pena “darse un tiempo” para ver este filme. Y, si usted, está leyendo esta columna un 22 de diciembre, le invito a leer las próximas críticas que escribiré el 2013… uff, quiere decir que no se acabó el mundo.
Por Maureen Berger H.