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EDICIÓN | Abril 2011

Música en Colores

Alejandra Ortiz de Zárate
Música en Colores

“Si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco”, es una de las frases más famosas de Tchaikovski. Alejandra concuerda plenamente con estos dichos y hoy, a través de la innovadora metodología “Música en Colores”, ha dado vida y forma a una lúdica manera de enseñar que ha generado excelentes resultados a nivel mundial. Actual primer violonchelo en la Orquesta Sinfónica de Antofagasta, Alejandra siempre se ha dejado seducir por sus pasiones: la melodía y la docencia, para vivir y enseñar intensamente el lenguaje universal de la música.

Por María Luisa Córdova C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

El hogar de Alejandra está invadido de partituras musicales, instrumentos y reconocimientos por su talento. Esta copiapina radicada en Antofagasta vibra con cada nota que interpreta, pasión que comparte con sus dos hijos, entusiasmados por la motivación que Alejandra irradia como madre y maestra. Actualmente, ejerce como docente de música especializada en violonchelo en el Liceo Experimental Artístico, en donde no sólo enseña a niños y jóvenes, sino también imparte clases a quienes quieran aprender de esta disciplina sin importar edad. Alejandra cree firmemente que todos llevan un artista dentro, sólo basta descubrirlo, trabajarlo y potenciarlo. Y es precisamente esta pasión que la gobierna, la que dirigió su interés en la utilización de "Música en Colores", para implementarla en sus propias aulas de clases como guía en la iniciación a la lectura musical infantil.

La historia de "Música en Colores" se remonta a los años sesenta cuando su creadora, la intérprete, compositora y pedagoga temucana especializada en formación musical infantil, Estela Cabezas, se dio cuenta de que la música era una lenguaje de comunicación que despertaba el interés y la motivación de niños a través de sus conceptos y símbolos novedosos. Teniendo en cuenta que el estudio sistemático de la música es un importante aporte en el desarrollo intelectual si se aplica en los primeros años de vida, Alejandra recogió lo esencial del método y lo aplica actualmente en Antofagasta, siendo la única en difundirlo a través de la especialización en violonchelo.

COLOREANDO MELODÍAS

<strong>¿Cómo ha resultado la aplicación de esta metodología en tus alumnos?</strong><br /> Fabuloso, es una herramienta que a los alumnos les soluciona todos los problemas e inquietudes con respecto a las partituras y les da una confianza tremenda al tocar por primera vez. El niño relaciona lo que hace en su clase de instrumento con lo que realiza en el jardín, porque tienen actividades similares como pintar y cantar, lo que les da una base tremendamente sólida. Luego de esta iniciación, voy aplicando la técnica clásica, aquella que es más tradicional en el violonchelo, de modo que el niño va súper relajado a poner sus manos sobre el instrumento.

<strong>¿En qué consiste el proceso de "Música en Colores"?</strong><br /> En un comienzo, se reemplaza la partitura tradicional por un sistema con forma entretenida y de fácil captación. Se transforma en una partitura de cuadrados de colores, de esta forma los niños relacionan más fácilmente. Sería ideal que los niños se iniciasen en la música desde temprana edad, pero en general, pueden empezar a los cuatro o cinco años. Hace poco tuve una alumna de tres años y medio que logró introducirse en el ambiente del violonchelo, tocando primero con un dedo. Sus sonidos apenas producían volumen debido a sus manos pequeñas, pero cuando ella lograba tocar algo, todos le aplaudíamos en nuestra mini sala de clases. Considero que la base de todo es la motivación, es esa la clave para que resulten las cosas en la vida.

<strong>¿Siempre resulta ser efectivo?</strong><br /> "Música en Colores" es un método totalmente efectivo. Como es el lenguaje musical en colores, es muy atractivo para los niños. El lenguaje musical es un idioma y eso se puede aplicar a cualquier instrumento, violines, flautas, guitarras, el canto, porque es la iniciación a la lectura musical infantil aplicada al instrumento. Desde esa base reuní todo para usarlo en forma gradual en mi trabajo en aula.

<strong>¿Cómo aplica la teoría en sus clases?</strong><br /> Hace cuatro años colaboré con Joan Zambrano, hija de Estela Cabezas y actual directora nacional de esta metodología, en la producción de un libro que reunía lo más esencial de esta innovadora forma de enseñar música. Así, cada alumno tiene su propio libro para iniciarse que contiene un montón de repertorios, canciones y juegos; todo lo que un niño hace en su vida escolar se desarrolla de forma paralela con "Música en Colores" y es un tremendo aporte en su educación.

<strong>¿Qué importancia ha tenido para ti la labor de Estela Cabezas?</strong><br /> Ha sido un honor y un orgullo participar en la difusión de esta metodología tan linda. Cuando conocí a Estela le dije que me iba a encargar de llenar el desierto de colores, porque considero que es un tremendo aporte a los niños y en nombre de los docentes de música, me siento profundamente agradecida de lo que ella pudo aportar al país y al mundo entero. Lamentablemente, ella falleció el pasado mes de enero. Cuando envié las condolencias escribí: "Estelita nos dejó un siete de enero, a las siete de la tarde y pintó los siete sonidos de la escala musical para los niños del mundo". Porque es una verdad, ella nos entregó realidades y yo sentí eso cuando tuve la fortuna de poder acompañarla en su funeral: tocamos La danza celta con mi hijo mayor y pudimos pintar con música su último adiós.

ENSEÑANZA MUSICAL

<strong>¿Cuándo te radicaste en Antofagasta?</strong><br /> Mis primeros años de educación los realicé en el Liceo de Música en Copiapó. En ese entonces, sólo impartían clases hasta enseñanza básica, después de eso uno tenía que ver qué hacía. Algunos se iban a otros liceos y sacaban la media, otros trabajaban o cosas así, pero pasó que yo amaba la música, amaba el violonchelo y me quería morir porque no había dónde estudiarlo en Copiapó. Fue un esfuerzo familiar tremendo tomar la decisión de venir a Antofagasta, pues yo jamás había salido de la tercera región, pero entendí que tenía que hacerlo, tenía que dejar a mi familia para cumplir mi sueño. Era pequeña y llegué a estudiar al conservatorio del LEA sin conocer a nadie, aunque con la fuerte convicción de estudiar. Ese fue un año muy duro, pues falleció mi madre, lo que no me abatió, sino que sirvió de motivación para esforzarme aún más, pues tenía en juego el esfuerzo de toda mi familia.

<strong>¿Qué te motivó a desempeñarte como profesora?</strong><br /> Algunos meses antes de salir del liceo, mi tutor de violonchelo me pidió que le ayudara con los cursos más pequeños. Eran niñitos de seis a ocho años y estaban totalmente a mi cargo y descubrí que estaba haciendo lo que más amaba, les enseñaba las nociones básicas del violonchelo y, además, me pagaban por ello. Fue cuando me di cuenta de que la docencia me encantaba, sigue siendo mi pasión junto con la interpretación musical. Creo que les pasa a todos los profesores que tienen vocación; tengo alumnos que ahora son médicos, otros estudian ingeniería, otros que han egresado de carreras relacionadas con la música. Hay cosecha de esta siembra, una cosecha que se logra a través del tiempo, con mucho esfuerzo, pero también con alegría. Recibo mucho cariño y con eso estoy más que pagada en la vida.

<strong>¿Cuándo ingresaste a la Orquesta Sinfónica?</strong><br /> Entré el año 1983, con apenas diecisiete años y aún en el colegio. Empecé desde atrás, avanzando lentamente y tras ganar una serie de concursos logré adjudicarme el puesto de primer violonchelo. Lo satisfactorio de esto es que tengo alumnos que trabajan conmigo, tuve el placer de enseñarles la pasión que ahora compartimos sobre el escenario. Creo que no hay nada más lindo cuando se logra sentir plenamente lo que se está haciendo, cuando se cierra el telón te queda la recompensa después de prácticas muy arduas. Pero la música renueva el espíritu y las ganas de seguir, renueva por completo mi forma de interpretar y vivir la vida.

<strong>¿Cómo es la experiencia de un concierto sinfónico?</strong><br /> Siempre es hermoso. Cuando la convocatoria es masiva o el auditorio se encuentra vacío, la emoción es la misma. Hacer música es una descarga de energía tremenda, se respira alegría. Hace algunos meses tocamos en Puerto Varas, una ciudad preciosa, tal como el Valle Del Elqui y el desierto florido, lugares en donde hemos tocado al aire libre y ha resultado una experiencia súper enriquecedora para mis alumnos y para mí. En Machu Picchu también hemos tocado y fue realmente bonito. También tocamos en Argentina, Bolivia y Uruguay. Pero me quedo con mi país, es lindísimo recorrerlo con la orquesta.

<strong>¿Qué es lo que más destacas de tu labor musical?</strong><br /> La perseverancia y el esfuerzo; dejar de lado los sentimientos derrotistas, pues creo que todo parte por ser positiva en la vida. Soy una persona muy alegre, muy conforme con la vida que Dios me ha regalado, con mis hijos, con mis alumnos y mis composiciones. Estoy muy agradecida de ser bendecida con el talento musical, talento que heredaron mis hijos y que espero cultivar con mis nietos. Esa es mi labor fundamental, más que musical o como madre, siempre hay que buscar ser feliz en la vida en base al amor y la pasión en todas las pequeñas cosas que uno hace.

<em><strong>"Creo que no hay nada más lindo cuando se logra sentir plenamente lo que se está haciendo, cuando se cierra el telón te queda el gustito de satisfacción y alegría. Hacer música es una descarga de energía tremenda, se respira alegría".</strong></em>

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