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EDICIÓN | Noviembre 2012

Reinvención creativa

Tamara Palacios, Kreativa Natural
Reinvención creativa

Su emprendimiento nació de la búsqueda de nuevos caminos que combinaran su vocación estética y un nicho de negocios poco explotado. Metodológica al ciento por ciento, en cada comienzo se prepara para los nuevos desafíos y hoy no es la excepción. Luego de estudios y análisis de mercado, convirtió su pasión en su empresa.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías por Andrés Gutiérrez V.

Aromas, texturas y colores inundan el “departamento-taller” de Tamara Palacios. También hay libros de medicina natural y las materias primas de su actual negocio. Y aunque es primera vez que se embarca en el complicado mundo de la industria, no duda ni un instante en asumirse como empresaria. Tiene las ganas, tiene la actitud y el convencimiento, además del apoyo de su entorno cercano ¿Qué más? Solo queda dar el paso y avanzar.

Nació en Antofagasta, pero siendo ella muy pequeña su familia se trasladó a Viña del Mar. Volver no fue nada de fácil, aunque poco a poco fue enamorándose del paisaje, del color de los cerros y se reencantó con su ciudad de origen.

“Soy diseñadora de la extinta Universidad José Santos Ossa y durante todos mis años de estudios, me sentí más cercana a hacer clases que a trabajar en un taller. De todas maneras, no fue mi primera opción. Intenté un año en Derecho, pero me di cuenta de que no era lo que quería hacer de mi vida, porque desde siempre me he sentido inclinada a la expresión artística a partir de los detalles”, nos cuenta Tamara.

¿Tenías alguna habilidad especial en alguna disciplina de arte?
 Ninguna en particular, pero siempre he buscado la belleza en los detalles. Buscar alternativas, cosas pequeñas, colores o formas que marquen la diferencia. Cada regalo que hago tiene algo de diseño, algo visual. Y siempre estoy buscando qué hacer.

¿Empezaste a trabajar directo en diseño?
Cuando salí de la universidad, comencé a hacer páginas web y, en paralelo, me interesé por la pedagogía. Fui la típica alumna ayudante y eso me impulsó a hacer una Licenciatura en Educación en la Universidad Católica del Norte. Con ese conocimiento, me puse a hacer clases en el Liceo Mario Bahamondes, el liceo de hombres. Actualmente hago una clase ahí; este es mi último año, en la parte gráfica, que es una especialidad técnico profesional que este año se cierra.

¡Pero eras muy joven!
Sí, pero desde el principio encontré que era una experiencia muy bonita. Los alumnos se esmeran por aprender y recibirse como técnicos en gráfica. Es una pena que no siga, pero hay que reinventarse y volver a empezar.
 
¿Fue muy difícil enfrentar a un grupo de adolescentes medio revoltosos?
La verdad es que quizás, al principio, pudo ser algo difícil, pero en general, la experiencia y el apoyo de los colegas me han ayudado. Además, hacía clases también en la universidad, por lo que siempre me mantuve muy al día en tecnología, lo que obviamente les interesa mucho a los jóvenes. Tenemos gustos en común, así que todo resulta mejor.

Pero te preparaste…
Siempre. Soy muy metodológica y cuando empiezo un proyecto me gusta contar con todas las herramientas que me permitan llevarlo a cabo con éxito. Cada proyecto que he emprendido lo asumo por etapas, analizando cada idea para evitar errores. Me gusta que cada cosa tome su tiempo, que madure, nunca hacer algo a tontas y a locas.

¿Este es tu primer emprendimiento?
En realidad, empecé con las páginas web, como un negocio paralelo a hacer clases, con mi empresa que es Kreativa Ideas. Ahí realicé trabajo multimedial para empresas y corporaciones dentro de Antofagasta.

¿Cómo te animaste con este negocio de estética artesanal?
Siempre me gustó la parte manual. Y hace algún tiempo, en una exposición, conocí a Cecilia González, que hace cursos de cosmetología vegetal. Me encanté con el tema y ahí empezó esta cosa de estudiar y aprender un poco más.
Mi primer taller fue de jabones. Compré los materiales y empecé de a poquito en mi casa, a regalar a mis amigos y de repente me empezaron a decir “oye, tengo un cumpleaños ¿me puedes hacer un jabón?”. Después llevé a mi trabajo en el liceo, los vendí todos y me propuse la idea de darle forma a esta iniciativa.

¿Lo viste como un buen negocio?
Es que los jabones artesanales es algo que no está muy explotado y si, además, tiene el valor agregado del diseño, esta idea se transforma en un emprendimiento real. No solo me preocupo de hacer un producto bueno, sino también que tenga una presentación agradable. La idea es que algo tan simple, que usamos todos los días, se convierta en un objeto decorativo, personalizado, que tiene muchos elementos originales.

¿Cuáles son esos elementos?
Básicamente, son ciento por ciento naturales, aportan vitaminas, humectación a la piel, exfoliación gracias a las semillas. Cada jabón es pensado para aportar una grata experiencia a quien lo use: busco esencias, aceites naturales, todo vegetal, entonces es una experiencia que desde lo visual te seduce.

¿Las mezclas entonces están “fríamente calculadas”?
Definitivamente. Algunas de las más llamativas son las que tienen caléndula, que es una planta que en Chile se da mucho y que tiene muchas propiedades para la piel, para la dermatitis, pues es antiinflamatoria. Similar a la manzanilla, pero mucho mejor y poco explotada. Siempre me baso en libros de aromaterapia y de medicina a base de hierbas, porque todo tiene un porqué. La menta sirve para despejar las vías aéreas, la miel con avena es un exfoliante exquisito. La idea es que la persona no solo compre un jabón, sino un beneficio para su tipo de piel.

¿Has pensado en usar plantas originarias de la zona?
Precisamente, ese es otro de mis objetivos: que las personas conozcan lo que tenemos en el país. De hecho, la etapa que viene ahora es estudiar un poco más, buscar algo local. Empezar a buscar porque yo creo que acá hay y se podría explotar, sería súper entretenido hacer jabones con plantas medicinales del norte.
 
LA EMPRESA

Tamara mira al futuro con optimismo. “Mi idea es proyectarme en el tiempo y en eso estoy enfocada. Me ofrecieron participar en un taller, para hacer clases de jabonería infantil a niños y niñas. Imagínate, mi vocación por enseñar, mi gusto por la cosmética vegetal y mi emprendimiento, todo junto. Es una gran oportunidad”.

¿Y la organización del negocio?
Voy paso a paso. Por ahora, todo lo que tenga que ver con cuentas se lo delego a mi marido, que es ingeniero comercial y me asesora en esos temas. Pero estoy formalizando todo, para despegar como corresponde.

¿Te logras visualizar como empresaria?
Sí, hace un tiempo que estaba con ganas de empezar algo propio, de iniciar un negocio. Es como raro al principio, pero ya estoy en ese tránsito de ser empleada a ser una futura empleadora. Estoy mentalizada para ser una empresaria antofagastina. Yo creo que las ganas de crear alguna empresa, algún emprendimiento, algún proyecto de éxito también van de la mano con un momento de tu vida, porque a veces puedes tener mucha motivación, pero no es el momento. Yo creo ahora estoy en el minuto exacto para dedicarme a mi negocio y crear una empresa con los jabones, con el diseño, con los accesorios de cosmetología vegetal.

¿Qué elementos le entregan valor a tus productos?
Los ingredientes. Estos son jabones de glicerina de coco, de leche de cabra, glicerinas súper ricas que adquieren más propiedades con aceites naturales. Pero también existen jabones a base de aceite oliva, que son mucho más humectantes y muy beneficiosos para la piel. Además, mantengo una constante búsqueda del toque personal, con elementos naturales.

¿Ampliarás tu oferta a otros productos?
De todas maneras, porque además de un negocio, esto es entretenido. Siempre voy creando cosas nuevas, inventando, probando. Hice ahora el curso de cosmetología vegetal, también con Cecilia González. Espero pronto ofrecer cremas de día y noche, champú y acondicionadores. Todo inspirado en la naturaleza.


JABÓN ARTESANAL DE AVENA
Este jabón tiene propiedades emolientes, suavizantes y cicatrizantes. Ideal para pieles secas o delicadas.

MATERIALES
30 grs. de base de glicerina
60 grs. de base de coco
1 cucharadita de avena molida
1 cucharadita de avena entera
-5 gotas de aceite esencial de limón
3 gotas de vitamina E
molde de silicona

ELABORACIÓN
Poner un poco de avena entera en el molde. Trozar en cubos los 30 gramos de glicerina y derretir en el microondas por unos segundos. Se agregan 10 gotas de esencia de miel y dos gotas de aceite esencia de limón. Esperar que se endurezca la glicerina y derretir los 60 gramos de base de coco trozada. Agregar la Vitamina E y las gotas de aceite esencial de limón e incorporar al molde.
Dejar enfriar y desmoldar.

“Son ciento por ciento naturales, aportan vitaminas, humectación a la piel, exfoliación gracias a las semillas. Cada jabón es pensado para aportar una grata experiencia a quien lo use”.

 

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