No puede ser que un jardín de esta región desperdicie el agua que es tan escasa. Esa es su premisa. Por eso, recorre gran parte de la costa del país en búsqueda de vegetación nativa que, a su juicio, tiene una gran diversidad de beneficios. El problema es que no todos los conocen.
Por Daniela Collao V. / Fotografía Patricio Salfate T.
Siete años trabajó en el Ministerio de Obras Públicas, pero estar en una oficina no era lo suyo. Nada le agrada más que el terreno, con las manos en la tierra y lo más cerca posible de la naturaleza.
Ingeniero agrónomo de profesión y amante de los deportes. El surf ocupa gran parte de su tiempo. Por eso, junto a su hermano Aldo, compañero de vida y de trabajo en su empresa Pura Vida, recorren toda la zona costera, desde la tercera hasta la octava región, en busca de buenas olas, pero también, de vegetación autóctona de nuestro país. La almacena en su vivero y, con ella, da vida a hermosos paisajes, principalmente orientados a empresas inmobiliarias de la región.
“Vemos los jardines naturales que se han ido formando de manera espontánea, por ejemplo, en la Región de Valparaíso, donde el paisajismo está muy desarrollado en Cachagua, Zapallar o Maitencillo. Hay viveristas que han introducido no solo plantas de Chile, sino que también de otros países como Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Hay diversas especies que, pensamos, se pueden dar muy bien en la región. Un ejemplo es también el desierto florido. El 2010, fuimos a recorrerlo y uno queda impresionado con la cantidad de flores que existen. Son jardines nativos que se forman solos”.
¿Cuál es la razón de utilizar vegetación nativa?
Principalmente, tiene que ver con optimizar el uso del recurso hídrico que, en esta región, es tan escaso. Hacer riego en el que se pierda mucha agua, como imagen, es mal visto.
Es una especie de publicidad negativa
Es que trabajamos para inmobiliarias que están a la vista del público. Vivimos en una región que está en sequía, de manera que es contraproducente plantar solo pasto, en extensas hectáreas de terreno, ya que involucra un alto consumo de agua. Además, este requiere más cuidado y, en muchas ocasiones, resulta muy difícil mantenerlo.
La idea es que no sea desgastante la mantención de un jardín
El trabajo que desarrollamos con mi hermano tiene como objetivo que el propietario no se transforme en esclavo de su jardín, que es lo que siempre pasa cuando hay demasiado pasto, hay que cortarlo cada siete días, fertilizarlo y preocuparse de las pestes. Queremos demostrar que hay otras alternativas que tienen, también, mayor sustentabilidad y cuidado de los recursos naturales.
¿El uso eficiente del agua es una tendencia en paisajismo?
No necesariamente, es que en esta región la gente no se interioriza mucho por el tema, no así, por ejemplo, en la de Valparaíso. Allá saben de plantas, la gente se preocupa de su jardín. Acá no hay cultura de paisajismo, sin embargo, el interés ha ido en aumento, por la presencia de inmobiliarias en la zona, que están marcando una tendencia y son influyentes.
¿Un buen jardín es un valor agregado para un edificio?
Así es. Los dueños de inmobiliarias saben que si invierten en paisajismo, su edificio va a costar diez veces más. También saben que no sacan nada con ofrecer edificios y departamentos espectaculares si el jardín está mal hecho y abandonado.
RECURSOS AUTÓCTONOS
¿Cuál es tu opinión de lo que se realiza en las áreas públicas?
Hemos visitado proyectos específicos, en el sector de Las Compañías y en la entrada de La Antena, pero podría haber muchos más, yo creo que estamos muy lejos de lo que se merece La Serena. En el caso de Coquimbo, se criticó bastante la plantación de palmeras, pero, al final, es una imagen verde; imagínate que hace veinte años atrás era puro roquerío. El hecho de que se esté haciendo algo, ya es interesante.
¿Qué te interesa plasmar en tus jardines?
La idea es que sean lo más natural posible. Es un agrado tener un jardín hecho completamente con especies nativas y en el que uno va viendo su desarrollo. Esta región es la que tiene más flora autóctona de Chile, entonces, ¿cómo no vamos a aprovechar eso? Además, utilizamos rocas, bolones y gravilla. En el valle encontramos maicillo; en Tongoy y Guanaqueros, conchuela, y hacia el norte hay piedras muy bonitas. Todo eso lo introducimos en nuestros proyectos.
¿Cuál es la principal debilidad de los jardines de las inmobiliarias de la región?
Hay constructoras que quieren jardines sin riego tecnificado y el costo de mantención es súper alto, porque ¿te imaginas regar solo con mangueras?, se pierde una cantidad enorme de agua. Cuando se hace un riego automático se optimiza mucho más el consumo, porque lo haces de noche, donde no le das tiempo a la evaporación. Hay otros casos, en que dejan el riego en manos de un trabajador, pero ¿qué pasa si esa persona se enferma y no riega en tres días? Entonces, si a esta inversión tan alta agregamos el gasto de agua, se encarece demasiado.
INSPIRACIÓN FAMILIAR
Nos trasladamos hasta Punta de Teatinos, uno de sus lugares favoritos por la gran cantidad de vegetación nativa. Caminamos entre medio de cactus, rastreras, y la diversidad de colores y formas configuran un paisaje especial que, generalmente, pasa desapercibido.
“En esta región tenemos un clima privilegiado, a eso se debe el crecimiento de diversas especies. En el sur hay demasiada lluvia y humedad, por eso, los bulbos se pudren y hay más hongos en el ambiente”.
¿Cuáles son los beneficios de las plantas nativas?
Que se adaptan fácilmente al suelo y al clima, y son de baja demanda hídrica. Existe una amplia gama de variedades, texturas y colores; son de crecimiento rápido, no necesitan poda y son resistentes a plagas y enfermedades.
De tus proyectos de paisajismo ¿tienes alguno en especial?
El más especial es uno que hicimos para un hermano, que tiene un hotel en la Avenida del Mar. Posee un valor familiar, porque nos inspiramos en una sobrina pequeña que falleció, y lo dedicamos completamente a ella. Nos gustó como quedó y comenzamos a ofrecer el servicio como empresa.
¿Así, comienzas a trabajar con tu hermano?
Estábamos dedicados al área agrícola familiar y, en realidad, empezamos haciendo los jardines de la casa. Después, unos amigos nos contrataron. Nos capacitamos en riego, visitamos viveros en el sur y, finalmente, construimos el nuestro.
A tu juicio, ¿qué debe tener un jardín bien hecho?
Un jardín debe estar en directa relación con sus usuarios y según el uso que le van a dar. A la hora de diseñar, se tienen que considerar aspectos como quiénes habitan el lugar, sus edades y qué utilidad tendrá el espacio. La idea es que facilite la vida y que las personas disfruten del lugar donde habitan. Si quieren disfrutar de un asado con la familia o amigos, que los espacios estén destinados para ello, o si hay ancianos, evitar las escaleras. Lo mismo si hay niños, tengo que poner un pequeño espacio con pasto y evitar plantas con espinas o que sean venenosas.
¿Cuáles son tus proyecciones como paisajista?
Creo que, de manera particular, hemos hecho harto. Estamos trabajando ahora en la Laguna del Mar, y nos sentimos muy satisfechos por la labor que hemos desarrollado. Afortunadamente, no nos ha faltado trabajo, que es lo importante. Por lo mismo, creo que podríamos ser un aporte para al sector público, entregando nuestros conocimientos y asesorando, por ejemplo, sobre cómo y dónde hacer parques públicos con vegetación, usando eficientemente el agua.
¿Qué espacios de La Serena, por ejemplo, intervendrías?
Su acceso. La entrada a la ciudad tiene que ser armoniosa y creo que está bastante abandonada. También las plazas y la Avenida del Mar. En la zona costera se da vegetación propia, que es atractiva y que no debería subestimarse como ahora, que a nadie le interesa intervenir porque se piensa que así como está, está bien.
“Creo que podríamos ser un aporte para al sector público, entregando nuestros conocimientos y asesorando, por ejemplo, sobre cómo y dónde hacer parques públicos con vegetación, usando eficientemente el agua”.