Con más de treinta años en el mercado, los productos Lob y sus helados Gigi son una tradición talquina. El famoso “Campeón”, helado típico de esta ciudad, junto a sus tentadores productos de confitería, han logrado cautivar el paladar de varias generaciones. Desde Italia a Talca, aquí la historia de un exitoso empresario regional.
Por María Paz Macaya O./ fotografía Francisco Cárcamo P.
Directo desde Italia, cuando era un niño de solo ocho años, Emilio Lob llegó a Chile, junto a sus padres y sus dos hermanos. Eran veinte familias italianas que arribaron el año cincuenta y dos, y que se asentaron en un campo en los alrededores de Parral hacia la cordillera, en las cercanías de Villa Baviera. Pero la vida aquí no fue tan fácil como se les había prometido, y muchos de esos colonos regresaron a Europa y solo tres familias se quedaron para echar raíces, una de ellas: los Lob.
Gracias a la ayuda del obispo Manuel Larraín, los Lob se vinieron a Talca; el hermano mayor de Emilio entró al seminario y su papá puso en marcha una fábrica de cecinas. Con los años, Emilio Lob heredó ese espíritu comercial y emprendedor de su padre, que lo motivó a formar su propia empresa. “En ese tiempo, uno salía de humanidades y se ponía de inmediato a trabajar. No estudié nada…soy autodidacta, pero tenía las cosas claras: trabajar duro para ganarse la vida”.
Emilio Lob no tiene claro por qué decidió incursionar en este rubro. Tal vez, recuerda que se motivó porque conoció a un señor que, en ese entonces, tenía una fábrica de helados y le aconsejó poner en marcha un negocio similar. Lo que sí tiene claro es cómo fueron sus comienzos. Partió en el año ochenta y dos, con un local muy pequeño en el barrio norte de Talca, en la Plaza Las Heras, donde se instaló con los implementos básicos y comenzó a fabricar, artesanalmente, sus propios helados, sin ninguna tecnología. Para mantener el funcionamiento de su negocio durante todo el año, incursionó en la elaboración de confites para conservar las ventas, sobre todo en invierno, ya que antes el consumo de estos alimentos fríos era marcadamente estacional.
COLORIDOS SABORES
Sus primeros productos fueron las paletas de agua, de leche y los vasitos de helado; y vendía al detalle helados de crema en barquillos. “Nuestros principales clientes, en ese tiempo, eran los vendedores ambulantes, unos cuarenta o cincuenta heladeros que nos compraban habitualmente helados de paleta al por mayor. En esa época vendíamos muy poco a negocios, porque solo algunos tenían conservadora de helados”. En confitería, su primera creación fue “el topollillo”, una paleta de caramelo con la figura del famoso ratoncito de la TV. Después, Emilio fue aumentando las ventas, lo que hizo que Productos Lob empezara a tener, poco a poco, varios proveedores que lo abastecían con confites y alimentos dulces de otras marcas.
Con el tiempo, este negocio se consolidó, lo que permitió que, en el noventa y dos, este empresario se cambiara a un local más grande, donde puso en marcha un supermercado y trasladó la fábrica de helado. Este centro de ventas al por mayor de confites y helados funcionó en la calle once oriente, donde ofrecía gran variedad de productos de otras marcas y también los de fabricación propia. Una de las principales salas de ventas al por mayor de helados y confites ubicada en pleno centro de Talca, donde comerciantes y vendedores ambulantes se abastecían de este tipo de alimentos.
Cuatro años después y debido al éxito, se cambiaron a la actual fábrica, ubicada en la ruta cinco sur, donde además de tener su sala de ventas, cuenta con modernas instalaciones y maquinaria especializada en heladería y elaboración de confites.
¿Cómo fue creciendo la empresa?
Tuvimos una época de expansión, que fue entre el noventa y seis y el año dos mil. La economía era estable, había un crecimiento comercial, por eso compramos el terreno en la carretera y nos cambiamos. En ese momento, traje una máquina de Argentina, que es una mini planta para la fabricación de helados, que me permitió automatizar mucho más el proceso para aumentar la producción. Con este equipamiento empezamos a producir seis mil chupetes por hora, con solo veinticinco empleados. Después fuimos quedando cortos en producción, entonces compramos una segunda máquina en Italia, y luego adquirimos un congelador, un estanque de maduración y una planta de pasteurización, implementando poco a poco mejoras en el proceso de fabricación.
¿Cómo y cuándo los helados Gigi comenzaron a distribuirse en otras regiones del país?
En el año noventa ocho partimos distribuyendo a otras ciudades. Al principio, en ciudades cercanas y, poco a poco, llegamos a tener cinco centros de distribución en distintas regiones. Esto nos permitió vender nuestros productos desde Antofagasta a Punta Arenas. Pero después de varios años cerré esas sucursales y ahora tenemos distribuidores externos.
TECNOLOGÍA Y CALIDAD
Productos Lob llegó a tener doscientos empleados en su época de mayor expansión, entre sus locales de venta en el centro, en su planta de fabricación y en sus sucursales de distribución en otras regiones. Actualmente, tiene cuarenta y ocho empleados que trabajan en la fábrica de la carretera. “El resto de los centros de distribución los fui cerrando, porque me implicaban un alto costo y una tremenda preocupación. Solo queda una sucursal en Chillán y otra en Curicó”.
Los locales de venta que tenía en el centro también se terminaron, tres de ellos se cerraron tras el terremoto y algunas sociedades se disolvieron. Pero Emilio sigue vendiendo, ahora en su propia sala de venta, donde él mismo está muchas veces supervisando todo. Así ha sabido ganarse y conservar el prestigio entre sus consumidores, porque esta empresa de alimentos talquina distribuye actualmente sus productos de confites y helados entre Antofagasta y Temuco, además de ser una de las principales fábricas de helados de la región.
Con esta extensa zona de distribución y venta, Helados Gigi, desde hace varios años, ha modernizado constantemente su planta, para ser capaz de abastecer esta permanente y alta demanda. Por eso cuenta con maquinaria especializada con la más moderna tecnología y cumple con todos los estándares de calidad para la elaboración de estos alimentos. Además, tiene una tremenda capacidad de producción, sobre todo para la fuerte demanda de la temporada de verano, donde puede llegar a producir hasta dieciocho mil paletas por hora en cada mini planta —o línea de producción— o hasta mil ochocientos litros de helado en una hora. También dispone de una bodega a menos veinte grados Celsius para almacenar hasta cuarenta mil cajas de helados.
¿El helado sigue siendo un producto de venta estacional?
El consumo de helados sigue siendo estacional, sobre todo el de paleta, y en especial el de agua. Sin embargo, el helado artesanal de crema, a granel, ha tenido una demanda más permanente durante todo el año. El consumidor busca más bien un postre de helado, con materia prima de primer nivel, con agregados como salsas, frutos secos, merengue y/o manjar.
¿Cuál es el más vendido?
El más vendido es “El Campeón”, que es una paleta de leche. También el vasito de leche, que lleva años en el mercado y es muy pedido, sobre todo por los niños. Y las paletas de agua, que en pleno verano tienen una alta demanda.
¿Y de los confites?
La trufa es la más demandada y, en segundo lugar, los cuchuflíes, que la gente lleva mucho para todo tipo de ocasiones, pero sobre todo para los cumpleaños de los niños.
¿Su helado preferido?
El que más me gusta es el de chirimoya alegre, porque es muy refrescante y la crema por dentro le da una textura más suave.
¿Prueba sus helados?
Sí, siempre los pruebo cuando los estamos haciendo, es una especie de control de calidad (se ríe) para cerciorarme del sabor y la textura. Así voy verificando que el producto final quede perfecto en la mezcla de sus ingredientes, en sabor y presentación.
"El consumo de helados sigue siendo estacional, sobre todo el de paleta, y en especial el de agua. Sin embargo, el helado artesanal de crema, a granel, ha tenido una demanda más permanente durante todo el año. El consumidor busca más bien un postre de helado, con materia prima de primer nivel, con agregados como salsas, frutos secos, merengue y/o manjar."