Tell Magazine

Columnas » Archivo Histórico

EDICIÓN | Noviembre 2012

RECUERDO DE UN GRAN MAULINO

Por Gonzalo Olmedo Espinoza, investigador, Museo O’ Higginiano y de Bellas Artes de Talca.
RECUERDO DE UN GRAN MAULINO

Laureano Valenzuela Poblete nació en Coipué, el 5 de julio de 1843. Ingresó a la Orden de la Merced en 1861, donde tomó el nombre de Pedro Armengol Valenzuela. Fue ordenado sacerdote por Rafael Valentín Valdivieso, Arzobispo de Santiago, en 1868. Gracias a su capacidad intelectual fue enviado a Roma para proseguir sus estudios, capacidad que está presente en su obra sobre temas doctrinales-religiosos, históricos, lingüísticos y poemas.

Laureano Valenzuela Poblete nació en Coipué, el 5 de julio de 1843, siendo sus padres José Ignacio Valenzuela y María de las Nieves Poblete. Realizó sus estudios primarios en Gualleco y los secundarios en Talca. Ingresó a la Orden de la Merced en 1861, donde tomó el nombre de Pedro Armengol Valenzuela. Fue ordenado sacerdote por Rafael Valentín Valdivieso, Arzobispo de Santiago, en 1868. Gracias a su capacidad intelectual fue enviado a Roma para proseguir sus estudios, capacidad que está presente en su obra sobre temas doctrinales-religiosos, históricos, lingüísticos y poemas.

En 1876 es enviado por la orden mercedaria a Ecuador como Vicario Provincial. Sus desavenencias con el gobierno dictatorial ecuatoriano de Ignacio de Veintemilla le llevan a ser expulsado del país. Regresó a Chile donde asumió como comendador del convento de Valparaíso. El 30 de enero de 1880 es elegido Maestro General de la Orden de la Merced, acto aprobado y confirmado por el Papa León XIII.

Fray Pedro Armengol Valenzuela gobernó la orden mercedaria desde Roma, y no desde España como había sido la costumbre. Además, asumió en un momento de profunda decadencia de la orden: Su presencia se limitaba a Argentina, Chile, Ecuador, España, Italia y Perú, con alrededor de trescientos  religiosos en treinta conventos. Por ello creó nuevos noviciados en Europa con frailes provenientes de América para la formación de los futuros mercedarios. En 1893, creó la Congregación de Bolivia (expulsada del país en 1912) y la Viceprovincia de Concepción, la cual estableció el noviciado de San Javier en 1922. En 1903 se inició el proceso de restauración de la provincia mercedaria en México, labor que fue frenada en 1915 con la expulsión del clero extranjero.

Durante su gobierno fueron reemplazadas las constituciones de 1692 por las Constituciones Romanas de 1895, por las cuales se regía la orden, las que fueron aprobadas por el Papa León XIII. Su intensa labor organizativa de la orden le valió ser reelegido Maestro General desde 1885, y como tal ocupó numerosos cargos consultivos en Roma. En 1911 dejó el cargo superior de los mercedarios y asumió como Obispo de San Carlos de Ancud, cargo que desempeñó hasta 1916. El Papa Benedicto XV le nombró Arzobispo de Gangra, retirándose al convento de Santiago. Allí falleció el 10 de Julio de 1922, siendo sepultado en la Basílica de La Merced. Este texto va en honor del que fuera un gran hombre de nuestra región del Maule y que, probablemente, usted no conocía.

 

Otras Columnas

Reconstrucción desde el alma
Amalia Cubillos
The Rolling Stones, Tercer Tiempo
Presta Oído
PRESTA OÍDO
Presta Oído
CORAZÓN ROTO
Pilar Sordo
TRAUMAS INFANTILES
Nicolás Larrain
PULPO AL OLIVO EN LA TERRAZA
Rodrigo Barañao
Un sueño y un destino
Código Mujer
Hachikō (ハチ公)
Cine Paralelo
India y su fitness estatal
Asia Dónde Vamos
ENSAMBLAJE ANDINA

Wine & Gourmet
RAIN MAN
Especial Inmobiliario
ROCKSTAR
Especial Inmobiliario
POESÍA
Monocitas
» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+1+2   =