1.- Una vez Caperucita Roja fue a visitar a su abuelita sin saber que a su abuelita se la había comido el lobo, entra a la casa y dice:
“Abuelita, que ojos tan grandes tienes”.
Y la abuelita dice: “Son para verte mejor”.
Nuevamente, Caperucita mira a su abuelita y dice:
“Abuelita, que orejas tan grandes tienes”.
Y la abuelita dice: “Son para escucharte mejor”.
Caperucita vuelve a insistir:
“Abuelita, que nariz tan grande tienes”.
Y la abuelita le dice: “Es para olerte mejor”.
Caperucita dice: “Abuelita que boca tan grande tienes”.
Y la abuelita contesta ya cansada de sus preguntas:
“¿A qué viniste, a visitarme o a criticarme?”.
2.- Estaba Caperucita Roja feliz cantando en el bosque cuando vio al lobo y dice: “ya te vi lobo estas atrás de ese árbol”. Volvió a cantar y ve otra vez al lobo y dice: “ya te vi lobo estás atrás de ese arbusto” y volvió a cantar y se lo encuentra otra vez y dice: “ya te vi lobo estas atrás de esa roca” y el lobo dice indignado “¡En este cuento no se puede ir al baño tranquilo!”
3.- Iba el cazador caminando por el bosque cuando de repente escucha unos quejidos y el cazador empieza a buscar de dónde provienen, hasta que se encuentra al lobo tirado en el piso quejándose que le dolía el estómago. El cazador le pregunta:
-“¿Qué le ocurre señor lobo?”
-“Me duele el estómago y tengo las tripas revueltas”.
-“¿Y por qué le duele, señor lobo?”
-“Supongo que me comí una Caperucita Verde”.
3.- Iba el cazador caminando por el bosque cuando de repente escucha unos quejidos y el cazador empieza a buscar de dónde provienen, hasta que se encuentra al lobo tirado en el piso quejándose que le dolía el estómago. El cazador le pregunta:
-“¿Qué le ocurre señor lobo?”
-“Me duele el estómago y tengo las tripas revueltas”.
-“¿Y por qué le duele, señor lobo?”
-“Supongo que me comí una Caperucita Verde”.