En pleno barrio residencial de Recreo, este lujoso hotel boutique encanta por su estilo inglés y minuciosos detalles en cada uno de sus rincones. Desde sus baños —con exclusivo mármol, ónix y finos mosaicos— hasta su papel mural escogido para cada habitación, invitan a conocer un lugar mágico y acogedor que nos llevará al siglo pasado, pero con las comodidades de la actualidad.
Por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B.
Domus Mare Luxury Hotel es un proyecto de reconstrucción patrimonial, ubicado en Recreo de Viña del Mar, que se inició hace ya cinco años de la mano del empresario y diseñador industrial Renzo Pareti y su esposa Marianella Petruccelli, quien ha sido la encargada de la minuciosa restauración, remodelación y decoración. Un trabajo que no fue fácil, pero que por fin abrirá puertas las primeras semanas de diciembre, tanto para turistas como para quienes anhelan revivir los fines de semana en familia, en uno de los barrios residenciales más antiguos de la Ciudad Jardín.
Este exclusivo hotel boutique, de tan solo diez habitaciones, desde su fachada llama la atención por su gran tamaño y estilo inglés. Sus techos negros de pizarra y muros blancos con ladrillos rojos combinan con sus veletas doradas de fierro con la letra “D” de Domus Mare, esferas de fierro creadas especialmente para esta casona que data de 1912, aproximadamente. Un lugar que tiene mucha historia y que ha sobrevivido a más de un terremoto sin problemas.
Comenzamos así el recorrido con Marianella Petruccelli quien nos cuenta los detalles “es un estilo europeo clásico del siglo pasado, con acentos de calidez a pesar de que su decoración parezca lujosa. No son ambientes fríos ni minimalistas, sino restaurados con muebles de estilo tradicional. Las habitaciones tienen el mismo mobiliario de cuero con madera de roble enchapado y los papeles son ingleses con cortinajes finamente ornamentados. Los baños están alineados con las piezas, por eso el color del papel mural tiene que ver con el tono del mármol. Da la sensación que es una casa antigua, de época, que se cerraron las ventanas y quedó todo ahí, pero en perfecto estado”.
RESTAURANT DE LUJO
En el lobby está la recepción, y podemos encontrar un majestuoso chandelier de tres pisos fabricado especialmente en Bélgica, este otorga una iluminación muy especial con sus veinticuatro luces, las cuales con su luminosidad señalan la bajada al restaurante D´Oro que sigue la misma línea de colores del hotel. Desde la entrada, el piso está unido a los otros espacios con mosaicos de mármol combinados entre blanco y negro, junto a otros dos medallones de este material, que si bien no son los originales lo parecen, ya que fueron diseñados especialmente por artesanos italianos.
Bajamos al restaurant y piano bar, junto a una baranda de roble restaurada y una escala de mármol negro de Afganistán bordeada con mármol blanco de Carrara, la cual tiene en sus descansos un hermoso trabajo realizado en mosaico que mezcla ambos materiales. El bar, que fue diseñado con el mismo concepto, da la bienvenida para ingresar hacia el piano de cola y el restaurant con una increíble vista al mar, al igual que todas sus habitaciones. Un espacio ideal para disfrutar de su gastronomía junto a un buen vino, ya que cuenta con una cava de vinos seleccionados.
Aquí nos encontramos con siete cúpulas y bajo cada una de ellas un nuevo medallón que crean un pequeño sendero entre las mesas del restaurante, las cuales están intercaladas para no tapar su hermosa vista a la bahía. Todas con tapices en felpa color plata, en un ambiente elegante, donde también se puede ver en sus murallas los cimientos originales de la casa (con la típica piedra mosca de Recreo).
UN RECORRIDO AL PASADO
Esta casona de cuatro pisos, tiene muchas particularidades que la hacen especial y nos remontan al pasado, su gran terraza con balaustres ideal para disfrutar del mar y el sol, sus altos techos con vigas a la vista en los pisos superiores, los detalles de su estructura (mascarones en sus murallas, texturas, colores cálidos, mosaicos clásicos, etc.) o la madera de roble y pino oregón en sus barandas, puertas, clósets y escalera principal. Un hotel que llama la atención no solo arquitectónicamente, sino por su diseño con mobiliario y materiales traídos de países como España, Italia e Inglaterra.
En el primer piso, entramos a los dos baños del restaurante D´Oro con muebles de estilo clásico de nobles maderas talladas y sus lavatorios en mármol. En el baño de mujeres resaltan los mosaicos dorados recubiertos con pan de oro, el cual es usado también en finísimos marcos para cuadros. La grifería es española, muy elegante, con vanitorios envejecidos y formas que se asemejan a una flor en sus llaves. El baño de hombres es de un mármol trabertino pulido. Y en ambos destacan los marcos de las puertas de madera, en forma de arco que antes eran la división de un salón mayor.
Al ir hacia las primeras habitaciones, de inmediato el papel mural de los pasillos —de un color rojo, anaranjado y toque dorados— dan una sensación de calidez. Todas las piezas cuentan con vista al mar en terrazas privadas y un jacuzzi exterior o interior en sus baños, pensado para el relajo y el romanticismo. Además, la privacidad y seguridad es muy importante, por lo que cuentan con paneles y toldos que separan los espacios, más un completo sistema contra emergencias (chapas electrónicas, detectores de humo y más). Cada habitación es particular, ya que se fueron adaptando a la estructura original y tienen papeles murales y ornamentación especial. Algunas con candelabros de cristal, lámparas redondas, apliques en forma de flores, plumillas, alfombras con diseños en tono a las paredes, etc.
Destacan, sin duda, los jacuzzis exteriores y duchas en sus baños con hidromasaje. Uno de ellos con una hermosa chimenea original de la casona y un papel mural con flores, que pareciera estar pintado a mano llevándonos a tiempos antiguos. Si la pieza no es tan amplia, se compensa con un exclusivo rincón exterior con jacuzzi (de mosaicos y piedra pizarra verde), cómodos muebles de terraza y un lounge para relajarse. Además, existe una cascada de agua que se desliza por una de sus paredes dando una exquisita sensación con el sonido del agua, que se complementan con los helechos y otras plantas que ambientan la terraza. En los baños resalta el ónix amarillo (muy cálido, que combina con el papel mural) y el mármol blanco o negro.
La escalera —en forma de zigzag— que lleva hacia el segundo y tercer piso no tiene mayores intervenciones, ya que solo fue acentuada y oscurecida. En las habitaciones del segundo nivel sobresale el papel mural de aves del paraíso en colores crema/negro, celeste/beige con golondrinas y ruiseñores. Donde en una de ellas se encuentran ventanas con guillotina y una pequeña terraza, típicas de Recreo. Sumado a la decoración con plumitas negras y crema, borlas y cortinajes que combinan.
En esta parte del hotel cambia el color de los baños con trabertino y café emperador en mosaicos y piso liso. Pero se mantiene el estilo de los vanitorios con muebles de roble y cubiertas de mármol. Además hay vista hacia la calle Diego Portales, pero siempre con opción de observar el mar. Desde las terrazas vemos los faroles negros que se hicieron especialmente para este hotel. En uno de estos balcones (que se encuentra en una esquina) se aprecian los ladrillos y rejas de estilo inglés, donde se puede compartir con lo que ocurre en la gran terraza del primer piso, en una mesa para disfrutar de alguna comida o bebestible.
OPCIÓN JUVENIL
Domus Mare Luxury Hotel, mantiene una misma línea a través de sus diez habitaciones, pero el tercer piso es más juvenil o tipo country elegante, ya que son lugares menos suntuosos. Con hermosas vigas de madera a la vista en sus altos techos restaurados a mano (como una mansarda), en las noches resulta ser un lugar cálido.
Sus baños parecen parte de un barco, con tragaluz en sus techos, pequeñas ventanas con vista al mar y jacuzzis instalados en sus esquinas. En su decorado hay tapices con logos antiguos de estampillas francesas, otros de una corona envejecida en tonos crudos y gruesos. Las cortinas combinan con el papel mural, flores en tonos burdeos con alza paños. Finalmente, la habitación Domus Mare, la más grande del hotel, cuenta con un entretenido rincón de juegos y vista al mar por diferentes direcciones. Uno de los sellos de este hotel que busca combinar los encantos tradicionales del cerro con la tranquilidad de la bahía.
“Es un estilo europeo clásico del siglo pasado, con acentos de calidez a pesar de que su decoración parezca lujosa. No son ambientes fríos ni minimalistas, sino restaurados con muebles de estilo tradicional”.