Ejerceré mi deber cívico por primera vez, deber o no deber no tengo idea. Antes de rayar el papel confieso que a estas alturas, independiente del gobierno de turno, he decidido ser oposición. Qué pena decirlo así pero en este punto soy políticamente agnóstica. Peor aún, no veo mucha diferencia entre panelistas de espectáculos, realities, programa de las Argandoñas y las sesiones del congreso. Me parecen todos parecidos y los meto en el mismo saco.
Durante estas últimas semanas he visto cómo en esta ciudad se suma a la basura habitual una gran cantidad de volantes y letreros de algún candidato con slogans tan básicos que, sin duda, sorprendería a niños pequeños, ¿estarán pagando por marketing?
En fin, todo esto porque el slogan que más me ha llamado la atención es el de una candidata a concejala que dice “Valparaíso te quiero limpio”. Me pregunto quién diría “Valparaíso te quiero sucio”. ¿Estas personas querrán realmente una ciudad más limpia? Porque si es así lo están haciendo pésimo. Hace sesenta años Carlos Ibáñez del Campo usando como soporte una escoba llamó a “Barrer la Política Tradicional”, podríamos aplicarlo de nuevo, barrer toda la política actual y de paso dejar bien limpiecito este puerto. Sería una buena campaña a cambio de los miles de volantes y gigantografías de personas sonrientes “fotoshopiadas” al lado de algún político famoso. Ojo que la palabra política dice relación al ordenamiento de la ciudad… A buen entendedor… Imágenes que quedan durante años, colgadas de algún árbol, en los muros y que pasan a ser parte del folklor cotidiano.
Le doy unas vueltas más y si tengo que escoger entre un afiche pegado para siempre en un muro, me hace mucho más sentido ver un grafitero pintando un mural (sobre eso profundizaré en otra columna).
Mientras tanto, voto por el que respete a los niños, por el que no robe tanto, por el que no apruebe construcciones de torres, por el que recoja la basura lo más seguido que se pueda. En resumen, voto por el que lo haga menos mal, asumiendo con pesar eso de que mal de muchos consuelo de tontos y confiada en que no hay mal que dure cien años.
“Durante estas últimas semanas he visto cómo en esta ciudad se suma a la basura habitual una gran cantidad de volantes y letreros de algún candidato con slogans tan básicos que, sin duda, sorprendería a niños pequeños, ¿estarán pagando por marketing?”