Romina es ingeniero constructor, tiene dos hijos, es romántica y se considera una mujer bastante esforzada, creativa y perseverante. A pesar de tener una agenda copada entre el trabajo y sus deberes de madre, busca espacios para dejar fluir su inspiración, haciendo con sus propias manos objetos únicos que mezclan la artesanía y la decoración. Por estos días, las lámparas concentran su atención creativa.
Por Romina Zúñiga C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
Cuando se quiere se puede. Esa parece ser la frase de cabecera de Romina Casareggio (29), quien busca incansablemente cómo lograr objetos únicos y especiales, que le agreguen valor a su reciente emprendimiento. Primero fue la bisutería, luego las lámparas, posteriormente fue la renovación de muebles y ahora está en plena evaluación de algunas nuevas técnicas que le ayuden a sorprender a su pequeña pero fiel clientela.
Su acercamiento a los trabajos manuales comenzó cuando era apenas una niña. "Desde que estaba en el colegio ya hacía cosas y las vendía, pero cada cierto tiempo. Diseñaba aros, collares, almohadones, adornos, peluches, entre otros", comenta.
Ya con el paso del tiempo, y cuando nació su primer hijo, tuvo que arreglárselas para ganar dinero extra mientras estudiaba en la universidad, y qué mejor que vender todos los accesorios que había hecho. De inmediato puso todo en una cajita, y con mucha fe, cada semana se dedicaba a las ventas con tal éxito que no dudó en establecerse con su propia empresa: Puro Amor.
<strong>¿Cómo nace y por qué el nombre de Puro Amor?</strong><br /> Le pedí ayuda a mi pareja y en un día de ocio encontró un blog en internet que se llamaba Amor Puro, y me encantó, pero lo cambié a Puro Amor. Aunque me siguen confundiendo con una boutique que había en Avenida Brasil, nunca lo voy a cambiar.
<strong>¿Puro Amor nace como pasatiempo o siempre lo pensaste como un negocio?</strong><br /> Primero fue como pasatiempo, diseñaba para mí. Hasta que un día, cuando estaba en el colegio, unas amigas fueron a mi casa, vieron mi colección de collares y pulseras, les gustó y me compraron. Ese día me hice ocho mil pesos y me entusiasmé; después, cuando entré a la universidad, lo mismo, vendía mucho y me hacían pedidos incluso. Así que eso fue lo que me motivó a seguir y crear Puro Amor.
<strong>¿Y todas tus cosas las aprendiste sola? ¿O hiciste algún taller de manualidades?</strong><br /> No, ninguno, soy autodidacta. Todo lo aprendí haciendo y mirando por fotos y creando, más de nada.
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<strong>¿Cómo surge la idea de las lámparas románticas?</strong><br /> La idea de las lámparas románticas nace por unas fotos de unas lámparas preciosas que me trajo mi mamá desde Argentina. Cuando yo vi esas fotos, me enamoré tanto que me dije: "quiero hacer lámparas hermosas". Ahí empezó mi creación de lámparas, las cuales se vendían muy rápido. Tenía mi <em>Facebook</em> de Puro Amor, y vendía para otras regiones también, inclusive me hicieron pedidos desde Uruguay.
<strong>Y las telas... ¿las traes de Estados Unidos?</strong><br /> Sí, pero yo no viajo, las compro por internet. Porque dentro de las cualidades que tengo, hablo bien inglés. La calidad de estas telas no se compara con las de acá y son más caras, por ende mis lámparas tengo que venderlas a un precio un poco más elevado, pero sin exagerar.
<strong>¿Y por qué el nombre de "lámparas románticas"?</strong><br /> Porque soy medio romántica y, en realidad, fue porque me gusta hacer decoraciones infantiles y para niñitas. Crear con diseños lindos, tiernos, con muchos colores, y para ocasiones especiales.
<strong>¿Qué materiales encontramos en tus creaciones y diseños?</strong><br /> Utilizo telas de muy buena calidad, paño lenci, perlas, tul, flores, mostacilla. En realidad, casi todo lo que tengo a mano.
Además de la confección y el diseño de lámparas románticas y el forrado de pantallas, cuando hay alguna posibilidad de salvar alguna pantalla en mal estado, Romina ofrece restauración de muebles antiguos, decapado de muebles, confección de artículos de decoración, venta de telas importadas e insumos.
<strong>Pero si siempre te gustó diseñar y crear cosas manuales... ¿entonces por qué ingeniería en construcción y no diseño textil u otro?</strong><br /> Las matemáticas son lo mío. En un principio quería estudiar arquitectura, porque me gusta maquetear, pero no quedé. Entonces entré a mi segunda opción que era ingeniería en construcción, pero con la idea de convalidar para luego cambiarme. Pero sucedió que me quedé en ingeniería, porque con el paso del tiempo me di cuenta de que un ingeniero tiene más campo que un arquitecto y empecé a pensar en mi futuro profesional. Además que me iba bien.
<strong>¿Cuáles son tus proyectos para este año?</strong><br /> Hacer un deco-café, un lugar donde te tomes un rico café en un lugar muy decorativo y puedas vitrinear un poco de arte, decoración y accesorios. Y yo sé que este año va a cumplirse este nuevo sueño.
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