Ganadora de cuatro premios Oscar como mejor película, guión original, director y actor (por la destacada actuación de Dustin Hoffman) Rain Man de 1988, logra conmover a través de una historia sencilla pero que transmite un gran mensaje como es la hermandad y el acercamiento al autismo, una enfermedad poco tratada en aquella época, e incluso desconocida por muchos.
Charlie Babbitt (Tom Cruise) es un joven engreído que vive sin preocupaciones y su negocio es exitoso. Sin embargo, todo cambiará cuando se entera que su padre ha muerto y va en busca de su herencia, ya que cree que por ser hijo único le dejará todo su dinero. En vez de eso solo obtendrá un auto clásico y los rosales de su antigua casa, porque existe otro beneficiado anónimo.
Tratando de encontrarlo se enterará que tiene un hermano mayor llamado Raymond (Dustin Hoffman), pero vive internado hace años porque es autista. En su desesperación por obtener la mitad del dinero, y sin entender por qué nunca le contaron de su existencia, Charlie lo secuestrará hasta su ciudad natal, sin importarle que su salud corra peligro.
En este viaje en un principio Charlie se muestra mezquino e intolerante (a tal punto de maltratarlo verbalmente), pero en la medida que comience a conocer a Raymond se dará cuenta de sus grandes habilidades (sobre todo para contar números y memorizar), de su buen corazón y de lo que los une como hermanos.
Dustin Hoffman, sin duda se roba la película, logrando un personaje creíble, con mucho humor (se recomienda ver la película en inglés) en una trama dramática que también tiene momentos intensos y emotivos.