Las alzas en el precio del petróleo y la gasolina, alimentos y toda la lista de primera necesidad no dan tregua a la economía de India, que aún así exhibe un sincero crecimiento. El gobierno anunció que recortará las subvenciones, especialmente al petróleo. No acababa de pronunciarse y ya había protestas y pataletas.
Mientras, los sectores políticos proclives al libre mercadismo defendieron ésa, como la mejor vía para revertir la inflación. Excesos de control, estatismo y restricciones restan fuerza real y a la larga tornan lerdo al país; en cambio el crecimiento favorece la expansión de la economía y las exportaciones. Dijo el Primer Ministro Singh: “No necesitamos manipular la rupia porque nuestra economía está sana. Podemos mejorar las condiciones de la población dignamente, sin recibir críticas internacionales (indirecta al escozor que produce la política monetaria china), y seguir muy abiertos a la inversión extranjera”. Sin embargo, la inflación sigue frenando ese crecimiento. La política fiscal india ha consistido hasta ahora en no ceder a la tentación de bajar las tasas de interés para impulsar la economía. En la política monetaria del año 2013, se espera un aumento de la liquidez achicando reservas mínimas exigidas a la banca comercial y manteniendo las tasas de reposición (Reverse Repo Rate).
La solución del gobierno indio es reducir el presupuesto y disminuir la deuda pública, la que alcanzó un millón de millones de dólares al cerrar el año fiscal 2011. Los subsidios al petróleo se llevaron el 5.2% del presupuesto del año pasado. Por eso, para el del 2012-2013 se quiere recortar las subvenciones y aportes para alivianar el gasto y crear mejores condiciones al crecimiento. Evidentemente eso significará un precio del petróleo más real, que podría llegar a 75 rupias el litro (unos $600 chilenos). Sin duda se desencadenarán por consecuencia otras alzas, incluida más depreciación que podría llevar la rupia a sobrepasar el temido umbral de los “60”, o sea US$ 1 = Rs. 60. De suceder tal ajuste, debiera alcanzarse el equilibrio hacia fines del 2013; y si bien la inflación será alta, estaría orgánicamente controlada. Una rupia a “60” daría un impulso expansivo a la industria exportadora india y a toda la máquina productiva, no obstante debería absorber el mayor precio del diesel y los insumos importados. India podría volver a su era dorada de crecimiento y sobrepasar a China, manteniendo una expansión no solo este año 2012-13 del orden del 6 al 7% sino por toda la década, hasta el 2020. India, país democrático con una política que siempre tiene una importante componente social, tendrá que ingeniar nuevas maneras de apoyo a los sectores más frágiles. Eso puede ser posible a través de subsidios directos y planes de asistencia específicos, lo que se equilibra con un mercado laboral cada vez más dinámico, con sueldos y salarios que se ajustan según el mismo mercado por el mejor desempeño de la industria, el comercio y la agricultura, en vez de las presiones sindicales o que el griterío y el desorden callejero. Mientras, la tendencia a disminuir la cesantía indicaría que se está solucionando la precariedad de vida reemplazándola con la dignidad y la justicia del trabajo.
Otro argumento a favor de más austeridad fiscal es la calificación sobresaliente en todos los indicadores internacionales para la India. En un escenario difícil, India es alumna aplicada, que sin estar obligada a hacer correcciones -como en Europa, se ha acomodado por pura determinación a hacer bien las cosas. El alza de calificación monetaria es factor de más impulso porque atrae inversiones y promueve el crecimiento. Según la sexta edición del Balance of Payments Manual (BPM6) y el International Investment Position de India (1997– 2012), se reconocen cambios muy significativos en la realidad económica y financiera de este país, no obstante la depreciación de la rupia, que causa un factor de distorsión en cifras de inversión a la baja, y pagos al extranjero al alza.
Por contraste, China que también tiene una moneda baja (US$ 1=RMB 6.3078) lo hace con artimañas que le valen las más ácidas críticas, en especial de Estados Unidos (los debates recientes de Obama - Romney). Gracias al Yuan ficticiamente barato, es que China inunda el mundo con exportaciones, mientras la India lo hace limpiamente. El PIB de India, que está entre los más altos del mundo, concluirá el año actual entre 5.6 y 6%. Sin embargo, el déficit fiscal y de cuenta corriente (CAD), dos indicadores claves de la vitalidad económica de un país, hasta ahora no da muestras de mejoría, no obstante el problema podría estar superado en el 2013-14. Se espera que el déficit fiscal 2013 quede entre 5.5 y 5.8%, y el CAD cerca del 4%.
Todo este fitness estatal de reducción del gasto y maximización de ingresos, más una mejora del sistema de tributación y control de la evasión, tendría que a la larga transformar esa estructura deficitaria. Los cambios en el largo plazo al combinar un PIB poderoso -sobre el 7%, más la mantención de la austeridad estatal que debería ir acompañada de mecanismos específicos de auxilio social y buenas señales a la actividad productiva del país, podrían disparar a India más allá de lo sospechado. Mientras Europa y otras zonas languidecen, China da la sensación de lasitud, y Estados Unidos todavía no toma decisiones, India se entrena duro para instalarse entre las primeras tres posiciones económicas a nivel mundial. Usted, haga su apuesta.
“La solución del gobierno indio es reducir el presupuesto y disminuir la deuda pública, la que alcanzó un millón de millones de dólares al cerrar el año fiscal 2011. Los subsidios al petróleo se llevaron el 5.2% del presupuesto del año pasado”.