Dejamos atrás octubre para dar paso al penúltimo mes del año y con él, al buen tiempo, días claros, luminosos y energéticos. Es la temporada para recuperar espacios de nuestro hogar que cedemos por culpa del frío, como la querida terraza.
Me tocó vivir un maratónico fin de semana, que incluyó una entretenida clase de cocina a unos entusiastas amigos de San Fernando, una visita relámpago a otros queridos amigos rancagüinos, aprovechando la cercanía, quienes nos recibieron en su bella e iluminada terraza. Digo nos recibieron, ya que a muchos de mis eventos me acompaña mi “socio”, el periodista Rodrigo Olivares, quien me ayuda a organizar y recordar compromisos, fotografiar todo y mantener mi imagen en las redes sociales y la web en general. Junto a él y a mis amigos de Rancagua, filosofamos un par de horas —acompañados de un buen vino y una punta de picana ahumada al romero— sobre lo agradable que resulta darle vida a una terraza, con sillas cómodas, mesa amplia, bien equipada, espaciosa.
Al día siguiente, volvimos a Santiago a participar en la Feria Gastronómica Echinuco, en el Parque Bicentenario de Vitacura, donde una plateada generosa fue acompañada por una rica ensalada de cochayuyo (en otra ocasión escribiré sobre este producto y su nueva presentación). Debo agradecer la invitación y el interés de los asistentes por la preparación de mis platos.
Ya en casa, nos instalamos con Rodrigo Olivares, una vez más, en la terraza para hacer balance del fin de semana y preparar la agenda para la próxima. Me alegra recuperar mi terraza, lugar de reunión informal, de aperitivos y cosas ricas para picar, ideal para refugiarse por las noches y enfrascarse en entretenidas conversaciones y descansar. No olviden que los incas ya ocupaban el término terrazas para sus siembras, donde aprovechaban el agua de la mejor manera posible, además les permitían grandes explanadas para poder observar el cosmos y celebrar sus rituales.
Ahora podemos aprovechar de hacer aquello de lo que nos privamos en invierno, con excepción de los del norte, que tienen el privilegio del buen clima.
Por ejemplo, unas entrañas al merquén con tostaditas de pan de molde al olivo albahaca, un buen vino reserva Santa Ema o una increíble Kross 5, para tomársela muy fría y muy conversada. También un rico ceviche de pulpo (lo venden en los súper), acompañado de un buen champagne brut, muy frío. En una terraza podemos hacer maravillas con nuestra familia y amigos, pues basta con un par de sillas, una mesa chica y bienvenida la temporada de terrazas, de día o de noche, y si aparecen los cachos para un buen “dudo”, mejor todavía.
Los invito a disfrutar esta agradable temporada y además, a todos mis amigos de Antofagasta, a visitar el nuevo Ámbar, pues estamos con carta nueva, ideal para sacar ideas para la terraza.
Les comparto esta receta:
Pulpo al olivo:
-1 pulpo grande
-2 litros de agua
-2 tomates
-Sal gruesa
-1 taza de limón
-1 taza de aceitunas
-2 cucharadas de ají nomoto
-Oliva y sal al gusto
Desarrollo: Cocinar el pulpo por 45 minutos con el agua y los tomates, luego enfriar en agua con hielo. Cortar el pulpo sin sacar los tentáculos. Moler las aceitunas negras en la juguera con el jugo de limón. Luego agregar oliva, ají nomoto, sal, pimienta y si les gusta el picor, algún picante (recomiendo el tabasco verde). Acompañar con tostadas o sopaipillas recién fritas (las venden hechas y en formato chico).
Que lo disfruten y nos vemos en el próximo número con la cocina de Pascua y Año Nuevo.
Con cariño, Rodrigo Barañao G.
“Me alegra recuperar mi terraza, lugar de reunión informal, de aperitivos y cosas ricas para picar, ideal para refugiarse por las noches y enfrascarse en entretenidas conversaciones y descansar”.