Ediciones Jetzabel (2010), 609 páginas.
Eran las 7.40 horas de la mañana, de un 10 de enero de 1951, en la Clínica Electra de Roma cuando, justo antes de fallecer, Sincair Lewis mira por la ventana y exclama: There, the sun. Pero no era el mismo sol que lo había visto crecer, a lo menos él lo veía diferente. Todo había empezado el 7 de febrero de 1885, en Sauk Centre, Minnesota, donde nació el escritor. Se trataba de una típica ciudad de provincias, de aquellas surgidas de manera explosiva en los Estados Unidos de América, desde mediados del siglo XIX, durante la expansión desde las trece colonias originales, hacia el oeste. Tal como registran los cronistas, treinta años antes en aquel lugar no había nada salvo praderas, indios nómades y sendas de diligencias. En esa ciudad, lejana de las metrópolis, surgida del empuje industrial de la naciente potencia del norte, crece Sinclair Lewis, quien en 1930 recibió el Premio Nobel de literatura.
Sincair Lewis debe su fama como novelista en gran parte a Fuego Otoñal. La novela trata de los aristocráticos Dodsworth y su vida en Zenith. Sam, el protagonista en sus tardíos cuarenta, vende su empresa automotriz y emprende un viaje, junto a su mujer, Fran. Son los típicos americanos ricos de entre guerras. Sam, un práctico hombre de negocios, enriquecido a tal punto que ya no tiene sentido para él trabajar. Fran, por su parte, se siente agobiada por la vida de pueblo que lleva en Zenith, tan pobre en imaginación como rica en prejuicios. Deciden, por insistencia de ella, viajar sin itinerario fijo por Europa. Allí comprenden de qué se trata ser de Estados Unidos de América y cómo los perciben en el resto de las naciones civilizadas.
Sin perjuicio de que el tiempo lo ha desplazado, frente a sus contemporáneos más conocidos: Scott Fitzgerald, Hemingway o Faulkner, aún merece atención de los lectores. La manera que tiene de retratar la vida de provincias y la esencia de ser norteamericano en su tiempo, son tratados de manera insuperable en su obra. Su prosa es sencilla, elegante y fácil de seguir.