Tiene diecisiete años y eligió el ballet como una manifestación más de su vida. Sus cercanos reconocen en ella un carácter fuerte y una personalidad perfeccionista. Logró ser la Primera Bailarina del Ballet Municipal de Antofagasta, pero no se quedó en ese logro, pues sigue soñando con un objetivo claro: llegar algún día a ser la mejor.
Por Percy Peña V. / Fotografías Maximiliano Troncoso C.
Desde siempre consideró al ballet como una actividad hermosa y femenina. Mucho antes de empezar a practicarlo, su mamá, Marcela López, la llevaba a las obras como El Quijote de la Mancha, que presentaba el ballet del Teatro Municipal de Santiago en Antofagasta. Le encantaba lo que veía en el escenario, pero nunca se sintió capaz de hacer algo parecido.
Desde ese momento ya han pasado cinco años y recuerda con cariño su primera presentación, cuando con sus compañeras salió vestida con un traje verde y sintió la verdadera emoción que la ha acompañado hasta ahora, cada vez que enfrenta un escenario. Fernanda Castro-Méndez es menuda, con la figura típica de las bailarinas, aparenta mucho menos edad de la que tiene. Se declara como una persona de bajo perfil y un poco tímida solamente cuando no está en confianza, pero con sus amigos, familia y con gente más cercana es más extrovertida. Como ella dice, le encanta “inventar payasadas y cosas chistosas” para hacer reír a los demás.
Pero, más allá de esta descripción, lejos lo que mejor la caracteriza es la perseverancia. Muchos de los logros que ha obtenido son gracias a su esfuerzo; “nada es regalado”, se atreve a decir cuando le preguntan.
¿Cuántas horas al día dedicas a la danza?
Alrededor de una hora y media, aunque si pudiera, bailaría más. Voy de lunes a viernes, desde las 19:30 hasta las 21:00 horas, pero siempre nos quedamos hasta un poco más tarde con mis compañeras. También trato de llegar, al menos, media hora antes. Aprovecho cada minuto.
¿Cómo surgió en ti la inquietud de dedicarte a bailar, alguien te aconsejó o te llevó a alguna academia?
Empecé alrededor de los once años y, en primera instancia, me inscribí en ballet solamente para hacer alguna actividad física, ya que nunca he sido buena para los deportes en general.
¿Se te hizo difícil al principio o siempre sentiste que tenías aptitudes para bailar?
Al principio se me hizo algo difícil porque tenía cero elongación; desde pequeña siempre fui tiesa para bailar y antes de entrar a ballet nunca había sido reconocida por bailar bien, como las demás niñas. Yo creo que, en realidad, mi gran problema era la timidez y quizás por eso sentía que no tenía cualidades naturales para esto, solo la curiosidad de intentarlo. Pero eso fue al principio, porque siempre que hago algo, me gusta hacerlo bien. Con el tiempo me fui esforzando y entregué mucha dedicación, me empezó a gustar cada vez más, porque me di cuenta de que sí podía obtener logros y desde ahí empezó a nacer en mí un amor muy grande por el ballet. Fue todo un desafío y lo fui superando poco a poco.
¿Cuáles crees que son las características que debe tener una buena bailarina?
En el aspecto sicológico, en primer lugar, hay que ser muy perseverante y apasionado con lo que se hace. Ser humilde pero al mismo tiempo cultivar una personalidad fuerte, confianza en uno misma y creerse el cuento cuando baila. Es muy importante amar la danza por sobre todas las cosas y, sobre todo, cultivar la paciencia, ya que toda espera da buenos frutos.
Creo que en el aspecto físico se requieren muchas cosas y eso puede ser un poco más difícil. Si hablamos de una bailarina profesional, es imprescindible ser delgada y mantener a toda costa la técnica, lo que requiere una musculatura bien trabajada. De todo esto, lo más importante, en mi caso, son las inmensas ganas de bailar.
¿Admiras a alguna bailarina o bailarín?
Me encanta como baila Natalia Osipova, una bailarina rusa que posee un estilo hermoso, gran técnica y mucha dulzura. No sé específicamente por qué me gusta, pero es sorprendente verla bailar. Emociona.
¿Y algún chileno?
Sí, me gusta como baila Rodrigo Guzmán Yacsich. Él es el primer bailarín chileno del ballet del Teatro Municipal de Santiago, me gustó mucho como bailó en 33 horas bar. Fue maravilloso tener la oportunidad de verlo.
De las presentaciones que te ha tocado hacer, ¿hay algún personaje que recuerdes con especial cariño?
Interpretar a Giselle en el montaje del mismo nombre. Fue muy emocionante para mí, ya que creo que es el sueño de toda bailarina interpretar el protagónico. Fue una hermosa experiencia aprendí mucho, me esforcé para que saliera bien, ya que era una gran responsabilidad. Le perdí el miedo a bailar sola en el escenario. Mis profesores me ayudaron mucho y me dieron la confianza.
UN FUTURO PROMETEDOR
Fernanda pertenece a la Escuela de Ballet del Teatro Municipal de Antofagasta, cuya directora es Carolyn Galarce. Además, recibe clases de los profesores Claudia Suazo, Melisa Fuenzalida y Waldo Miche.
¿Qué pieza de ballet te gustaría representar y qué personaje?
Al Hada de los Dulces del ballet Cascanueces, específicamente bailar el pas de deux. Me gusta mucho por su música, linda y variada: tiene momentos tranquilos y otros más intensos. Me gusta la plantilla de movimientos, tiene muchos lifts, por ejemplo… simplemente me encanta.
Muchas chicas de tu edad comienzan temprano a bailar ballet, pero luego, por muchas razones, lo dejan.
¿Por qué crees que ocurre eso, qué hay que hacer para mantenerse bailando?
Creo que puede ser por diferentes motivos, a algunas simplemente deja de gustarles, o no aceptan la disciplina del ballet. También puede ser por razones de tiempo porque es complicado ir al colegio, estudiar, e ir a las clases de ballet. En mi caso, por ejemplo, tengo que arreglármelas con el tiempo, a veces falto a ballet porque debo estudiar para el colegio, otras veces falto al colegio por ensayos de ballet. Como es imposible dedicarse cien por ciento a bailar, tendré que dejar de practicar estos últimos meses, ya que tengo que prepararme para rendir una buena PSU, porque es difícil proyectarse en esto como profesión. Dejar de bailar porque debo estudiar no es algo que me agrade, pero apenas pueda lo retomaré.
¿Te gustaría explorar otras manifestaciones, como la danza moderna?
Sí, creo que es interesante, es bueno aprender nuevas cosas, y también ver si puedo hacerlo, pero nunca dejar de lado el ballet.
¿Y alguna técnica que domines mejor u otra que se te haga complicada?
Para mí, todo tiene siempre un grado de dificultad, pero lo que más me cuesta son las piruetas, los saltos en general y los bailes que son más rápidos. Me salen mejor los bailes más lentos, me gustan mucho los pas de deux y, en técnica, he trabajado mejor la elongación y los balance.
¿Tienes muchos o pocos amigos?
No sabría decir si muchos o pocos, pero creo que las amistades que tengo son suficientes. Me toma mucho tiempo considerar a alguien como mi mejor amigo o amiga. Quizás son poquitas, pero ellas son de verdad muy confiables, son como mis hermanas. No soy una persona extremadamente sociable, pero cuando se me da la oportunidad de conocer a alguien, siempre me llevo muy bien.
¿Cómo te va en el colegio y qué te gusta hacer en tu tiempo libro?
Voy en cuarto año medio, en el Colegio Inglés San José. Soy bien estudiosa y trato de esforzarme en todas las materias, pero las que más me gustan o las que se me hacen más fáciles, por lo general, son Química, Artes Plásticas e Inglés, y el ramo que se me hace un poco más difícil es Lenguaje, pero me gusta. En mis ratos libres veo tele. Me encanta ver series como Dr. House o Los Simpson, también me gusta ver películas, juntarme con mis amigas, salir y descansar. Creo que es lo que hacemos todas las jóvenes de mi edad.
“Interpretar a Giselle en el montaje del mismo nombre fue muy emocionante para mí, ya que creo que es el sueño de toda bailarina interpretar el protagónico. Fue una hermosa experiencia aprendí mucho, me esforcé para que me saliera bien, ya que era una gran responsabilidad”.