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EDICIÓN | Mayo 2012

La genialidad y la inteligencia

Florencio Lazo, agricultor
La genialidad y la inteligencia

No solamente es genial, además de tener una tremenda inteligencia que lo ha llevado a inventar y construir una de las máquinas que ha cambiado el rubro de la agricultura en todo el mundo, este hombre, una eminencia de la tierra, sorprende cada vez que pronuncia una palabra. Y es que es simpático, tremendamente culto, caballero, apasionado, y tiene ese semblante de genio loco. Más de loco que de genio, como muchos lo tildaron en su momento.

Por María José Pescador D. /fotografías Danny Bolívar U.

"Este <em>gallo</em> está loco", decían algunos hace más de veinte años cuando a Florencio se le ocurrió dárselas de inventor. Nadie daba ni un peso por sus ideas tremendamente innovadoras y rupturistas para la época. Hasta que lo que eran ideas, empezaron a volverse realidad, todo "gracias" a una helada polar que le mató toda la producción, todo el trabajo de un año, de la uva de mesa que sembraba. "Nunca más", se dijo, y empezó a buscar la solución para lo que es el terror de todo agricultor: el clima, sobre todo cuando este baja de los dos grados.

Pese a haber estudiado por cuatro años arquitectura, Florencio tuvo que dejar la carrera que cursaba en la capital, para hacerse cargo del campo de su padre, quien ya no estaba: "me correspondía por ser el hijo mayor, tenía veintiún años en ese entonces". Así llegó con maletas a instalarse en Quinta de Tilcoco, sexta región del Libertador. Aquí se hizo cargo de la lechería, con la que luego empezó a fabricar quesos; más tarde, instaló un gallinero con gallinas de postura. Hasta que pronto pudo comprar un terreno más grande.

Así su primera plantación fueron parrones uva de mesa y ciruelos en ciento diez hectáreas. Pero en el mes de octubre del año noventa y seis, Florencio sufrió la pérdida de toda su plantación debido a una helada polar que bajó la temperatura a -0,5 grados C°. "Siempre he pensado que las cosas nacen por necesidad. Y ese año lo perdí todo, sabía que a lo mejor podría resistir aquello una vez, pero no otra".

De esta manera, la mente de este agricultor empezó a pensar y a darle vueltas al tema de las heladas. Buscaba y buscaba hasta que la luz se prendió: uno de los pasatiempos de este hombre, además de andar en velero y jugar polo, era pilotear, le encantaba la aviación (hasta el día de hoy): "esta cosa del viento uno lo lleva en el subconsciente". Entonces, leyendo una revista de acerca de este tema, vio que un señor de Estados Unidos fabricaba helicópteros de juguete, de forma experimental, los que funcionaban con un cilindro de gas licuado con dos <em>jets</em> en las puntas de las palas que, al prenderlos, hacían rotar las hélices y el helicóptero se levantaba y tiraba un chorro de aire caliente hacia abajo. "No todos estos aparatos sirven para las heladas, sí para las de irradiación -que se produce por el enfriamiento del suelo-, pero para la helada polar era complicado, hasta que leí este proyecto y partí a Estados Unidos".

Una vez allá, vio los helicópteros. Pero para la cantidad de hectáreas de su campo necesitaba cinco, además de conductores que pilotearan a las cuatro de la mañana... muy caro y muy enredado. "Ahí tuve un segundo de inspiración y pensé que, en vez de tirar el aire caliente hacia abajo, por qué no tirarlo hacia al lado". Gracias a los conocimientos sobre aerodinámica adquiridos varios años atrás cuando un experto de la Nasa le hizo clases del tema -ya que quería que Lazo fuese su representante en Latinoamérica de una invención que había creado para mejorar la aerodinámica y eficiencia de los aviones- para este agricultor pensar en una máquina que cumpliera con el objetivo, no era una locura tan difícil de llevar a cabo.

<strong> EL INVENTO</strong>

Según varios expertos, tanto de Chile como en el mundo, la máquina "Lazo" es el sistema más eficiente que existe para combatir las heladas en la agricultura. Así lo explicó el científico francés Jean-François Berthoumieu, quien realizó un estudio de este artefacto, calificándolo como el más eficiente para combatir las heladas que se haya creado antes.

"El artefacto es lo más simple que hay. Y lo tengo patentado, algo que no fue nada de fácil, porque para patentar una invención, hay que demostrar que tiene algo de novedad, que no se haya descubierto antes. En Estados Unidos hubo una persona que logró algo parecido, pero utilizó un ventilador axial, mientras que yo utilicé un ventilador centrífugo". Según los folletos explicativos, el funcionamiento de la máquina anti heladas, consta de un ventilador centrífugo de dos salidas, con un quemador que funciona con gas licuado, montado sobre el sistema hidráulico de un tractor, que lanza dos chorros de aire caliente, aerodinámicamente muy limpio, y hacia ambos costados a medida que el vehículo se desplaza por el campo.

Cada chorro cubre cerca de ciento treinta metros, tirando el aire caliente uno hacia la derecha y el otro hacia la izquierda. En los primeros cincuenta metros, la temperatura se eleva en 0,5 grados Cº, mientras que a ciento veinte metros en 0,3 Cº. "Experiencias realizadas en distintos campos han concluido que la temperatura agregada con la máquina se pierde en diez o doce minutos, por lo que en ese lapso de tiempo hay que volver a pasar por el mismo lugar. Con esto, una máquina es capaz de controlar entre diez a doce hectáreas, aproximadamente".

Para su campo, don Florencio cuenta con siete máquinas, las que se deben pasar cuando la temperatura está a dos grados Celsius, lo que suele ocurrir en la noche, cuando el clima empieza a descender a medida que pasan las horas y llega la madrugada. Para controlar esto, Lazo creó una alarma que suena cada vez que los grados empiezan a bajar. Cuando esta se activa, salen los conductores y empiezan a trabajar.

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<strong>¿Por qué se producen las heladas?</strong><br /> La más común y corriente es la helada de radiación, esto es, que durante el día el sol transmite el calor hacia la tierra, entonces el aire, que tiene poca densidad, capta algo de ese calor, pero lo que realmente absorbe toda esta temperatura es la tierra, y en la noche la libera, por consiguiente, se empieza a enfriar. El otro tipo de helada que es la más desastrosa es la polar o de advección, que es ocasionada por una masa de aire frío inferior a cero grados Celsius y que procede de las regiones polares.

<strong>INNOVACIÓN DE EXCELENCIA </strong>

Gracias a su súper invento es que don Florencio fue galardonado, en 1999, por el Ministerio de Agricultura, con el Premio Nacional a la Innovación Agraria. "El tema de la experimentación para entender cómo funcionaba la máquina fue tremendo, y tuvo una duración de más o menos dos años. Me acuerdo estar con todos los expertos a las tres de la mañana con botas de agua, en medio del campo, tomando mediciones, muerto de frío". Claro, porque Florencio ya tenía listo el prototipo, pero para validarlo científicamente, primero había que entender cómo este aparato funcionaba. "Parte de la eficiencia de mi trabajo la descubrió, cinco o seis años después, Berthoumieu", (científico francés anteriormente nombrado).

El año noventa y ocho empezó la venta de la máquina. Cada una cuesta ocho mil dólares y, por lo mismo, fue muy criticada por la competencia, por ejemplo, por quienes tenían molinos de viento, tecnología que se estaba empezando a introducir en Chile desde Estados Unidos. Pero estos no solo eran y son carísimos, sino que no sirven para la helada polar, solo para las de advección.

Hoy, Florencio Lazo ha exportado sus máquinas a todo el mundo, y en Europa tienen fabricación propia. Allí llamaron al artefacto "Frostbuster Lazo" y pagan el <em>royalty</em> correspondiente a su inventor. Hay máquinas en Francia, España, Portugal, Bélgica, Italia, Holanda, Alemania, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, México, Colombia y Brasil.

En Chile, ya ha vendido cerca de ochocientas máquinas y en la región del Libertador hay doscientas: "está comprobado que este es el mejor sistema contra las heladas, que cubre más hectáreas". Pero, obviamente, esta tecnología ya resuelta no ha dejado tranquilo a este incesante pensador. Y es que con el conocimiento adquirido en casi veinte años, Lazo se ha codeado con los más destacados científicos, ha viajado por todo el mundo, tiene por doquier premios en su oficina, y en un cajón guarda todas las entrevistas y publicaciones, tanto nacionales como internacionales, sobre su trabajo.

<strong>¿Alguna otra "locura" que haya hecho?</strong><br /> ¡Sí! Otra locura fue cuando hice un proyecto en conjunto con Luis Smith, presidente, en ese entonces, de Fedefruta, en conjunto con la Universidad de Chile, que consistió en crear una parcela experimental de la fruticultura chilena en China. Fuimos el segundo país del mundo en hacer esto. La idea mía fue enseñarle a los chinos a cultivar nuestras especies y variedades para que ellos abrieran el mercado en su estación y nosotros los abasteciéramos en contra estación. Eso sigue así y ha sido un éxito rotundo.

Inquieto, pensador, con un campo que hoy tiene distintas cepas de uva vitivinífera de exportación, además de ciruelos y nogales, este empresario no se conforma. Y cada problema que sucede en sus plantaciones, se vuelve otra posible "necesidad", la que se puede convertir, en cualquier momento, en una invención. De hecho, ya tiene otra, que por ahora es <em>top secret</em>.

<strong><em> "El artefacto es lo más simple que hay. Y lo tengo patentado, algo que no fue nada de fácil, porque para patentar una invención, hay que demostrar que tiene algo de novedad que no se haya descubierto antes".</em></strong>

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