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EDICIÓN | Octubre 2012

¡A toda velocidad!

Antofagasta Longboard
¡A toda velocidad!

El sentido del longboard ha ido evolucionando a través de los años. Rodrigo Durán Pino y Bryan Oyarzún Quintanilla son los representantes de un movimiento que está creciendo en la ciudad y que, además de promover el deporte, potencia su función social. Su objetivo es colaborar con el desarrollo de la región. Quieren que su afición contagie a otros que quizás no tienen muchas alternativas. Están aprendiendo a organizarse y pretenden lograrlo cuanto antes, para que sus sueños se hagan realidad.

Por Claudia Zazzali y Soraya Valdivieso / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
 

Cuando el mar bajaba su intensidad de olas al mínimo, los surfistas se aburrían. Del ocio surgió la forma de surfear pero sobre ruedas, reemplazando las olas por grandes bajadas y la adrenalina del tubo por cerradas curvas. Transcurría 1950 cuando la tabla longboard salió del mar para tomarse el asfalto. Un grupo de californianos hicieron popular este deporte cuando, en 2005, su historia fue llevada a la pantalla grande en la película Los amos de Dogtown. El mismo ejemplo han seguido estos antofagastinos sobre ruedas, quienes a la vez sueñan con encontrar la forma de proyectar, organizar y movilizar el deporte en la ciudad.
Conversamos con Rodrigo y Bryan, quienes representan al naciente grupo. El primero cursa los últimos años de Odontología y el segundo ya egresó de Sicología y son los más interesados en que su deporte sea reconocido como tal y, de esta forma, conseguir los tan escasos espacios que requieren.

¿Cómo nace Antofagasta Longboard?
Rodrigo: Eran apenas tres personas cuando yo me uní. Los chicos ya patinaban y formamos un grupo pequeño, pero afianzado. De a poco fuimos formulando ideas y compartimos objetivos. Nos propusimos crecer y el primer paso fue ponernos un nombre, con el tiempo definitivamente decidimos ser los representantes del longboard en Antofagasta.

¿Dónde se reúnen?
Bryan: Nuestro punto de encuentro era el Parque Japonés. Es un lugar que cuenta con dimensiones espaciosas y, además, tiene baldosas, lo que asegura que las caídas no sean demasiado fuertes, es un buen lugar para enseñar. Ahora estamos esperando que terminen las reparaciones. Por ahora, no podemos seguir con las clases.

LA ESCUELITA

Hace cuatro meses que la agrupación Antofagasta Longboard abrió una escuela para niños y jóvenes, la que se reunía semanalmente. Todo comenzó por Facebook, cuando los chicos agrupados bajo el nombre Antofagasta Longboard aceptaron innumerables solicitudes de amistad. Todos preguntaban dónde irían a patinar, quiénes eran, si les podían hacer clases.

Ante tanta demanda, decidieron publicar un lugar de encuentro y así se concretaron “patinadas masivas”, logrando con ello la unificación del deporte en Antofagasta.

Y en esto de la escuela, ¿qué ganan ustedes?
Bryan: Tenemos un sentido social en la agrupación, no cobramos. De hecho, tuvimos un acercamiento con Techo, donde trabajamos con niños de campamentos y les enseñamos esta disciplina. Por otro lado, los fines de semana haremos la campaña “Adopta un Raider”, facilitando nuestras cosas y educando a un niño como partner.

¿Son reconocidos como organización o todavía no?
Rodrigo: Queremos eso, está dentro de las metas del grupo. Estamos empeñados en tener personalidad jurídica, pero todavía no podemos por temas de tiempo. Todos estudiamos y a veces necesitamos asesoría. Ahora nos manejamos con una directiva que tiene sub-áreas, estamos moviéndonos y hemos visto resultados. Una vez que consigamos la personalidad jurídica, comenzaremos a postular a proyectos sociales.

Entonces ese timbre de acción social va en serio…
Bryan: Es nuestro anhelo incluir gente que admira este deporte, pero no tiene los recursos. Lo primero que debemos resolver es la implementación de la escuela con utensilios de protección, tablas y todo lo necesario; por ahora ofrecemos a los alumnos algunas tablas nuestras. Pero necesitamos un auspicio urgente, así que aprovecho de hacer un llamado para quienes quieran colaborar. Somos gente seria y disciplinada que busca el bien común.

Estarían haciendo historia…
Bryan: Lo que buscamos es dejar una huella en la vida personal de cada niño vulnerable. Creo que cuando a uno le cuesta un poquito más lo que desea lo hace con más intensidad y eso queremos, un Antofagasta Longboard más vivo que nunca.

¿Y por qué decidieron organizarse?
Rodrigo: Es que este deporte nos apasiona mucho. Actualmente, en Antofagasta Longboard somos un grupo que congrega integrantes desde dieciséis hasta treinta años. Hay una gran diversidad, algunos van al colegio, otros a la universidad, institutos o trabajos. Nos apoyamos entre todos y trabajamos por objetivos comunes. Eso es muy positivo.

¿Cómo logran representar a todos?
Bryan: Es difícil la representatividad cuando hay diferentes edades o intereses. Se expresan distintos tipos de pensamientos, diversas costumbres, entonces cuesta. Pero hasta el momento lo hemos conseguido de manera fenomenal, enfrentando los desafíos con harta energía, aunque estamos conscientes de que siempre hay algo que mejorar.

VOLUNTAD A TODA PRUEBA

Un bache, una piedra, curvas muy cerradas o una simple distracción en el camino pueden ser el porrazo de la vida, por este motivo el coraje es una de las aptitudes que más se desarrollan en el longboard downhill, estilo que busca bajar lo más rápidamente posible por carreteras muy inclinadas.

Esta es una modalidad de alto riesgo, por lo que el deportista debe utilizar protecciones que incluyen casco, leater, que es una vestimenta de cuero, o kevlar para aislar el cuerpo del asfalto, guantes para derrapar, rodilleras y coderas. La velocidad está sujeta al tipo de tabla. Las idóneas son más o menos largas, dependiendo de las medidas, y que están construidas en base a ejes con una geometría que los hace estables.

En lo relativo a seguridad, ¿ustedes como agrupación son muy estrictos?
Rodrigo: Los elementos de protección son una condición para este deporte, de modo que les enseñamos a los novatos como utilizarlos. Nos preocupamos mucho de cumplir con todo lo necesario, para protegernos de accidentes.

¿Se sienten líderes en esta disciplina?
Rodrigo: Líderes en el sentido de imponer ideas, no; al contrario, todos nos apoyamos mucho y las habilidades son bien diversas, lo que nos potencia como equipo. Por ejemplo, Sebastián, que patinaba en skate, ya comprendía el manejo de la tabla, entonces aprendió rapidísimo, logrando en menos tiempo sacar maniobras. También porque hay bastante cercanía con el skate. Otro caso es Valentín, que con esfuerzo se compró una tabla y se unió a la cuadrilla; entre más seamos mejor, así también nos cuidamos unos a otros.

Van aprendiendo todos juntos…
Bryan: Hacer un equipo de amantes de la velocidad es una necesidad, porque uno avanza en los niveles y quiere más adrenalina. Necesitamos experimentar nuevos parajes y rutas. En todo sentido, hacernos amigos y patinar juntos nos enriquece, las caídas pueden llegar a ser muy extremas si superas tus límites, nada es mejor que un buen consejo, apoyo y, en un caso extremo, ayuda.

¿Entonces se caen seguido?
Rodrigo: No, para nada, las tablas son muy seguras y los implementos están hechos para proteger ciento por ciento. Con un par de meses de práctica uno ya no se cae, además que hay diversos modelos que hacen que cada uno se sienta a salvo. Por ejemplo, las niñas practican free ride o dancing que es una variable muy suave; tal como un estilo de baile sobre la tabla, en ese caso es mínimo el riesgo y los niños de poca edad también practican en nivel básico.

¿En un torneo quién gana?
Rodrigo: El auge del longboard en nuestro país no fue hace mucho tiempo. Recién se están haciendo torneos. De hecho, hace poco se realizó la segunda versión de un campeonato importante como es el Slide Afuego, el que se desarrolló primero en Santiago y el segundo en Concón. En una competencia existen diversas modalidades que varían en la especialidad o el modelo de la tabla. Gana el que tiene más estilo, mayor velocidad —en caso de ser carrera—, mejor técnica y la maniobra con mayor dificultad.

¿Cuáles son los próximos proyectos?
Estamos enfocados en seguir nuestro camino de organización como grupo. A veces se hace complicado coordinar los tiempos, pero sabemos que nada es imposible. Por ahora, seguimos esperando que reabran el Parque Japonés y que así la comunidad nos reconozca y entienda que nuestra meta es hacer deporte y compartir sanamente. Queremos que más jóvenes se nos unan y salgan un poco de la rutina de estar todo el día frente a un teléfono o a un computador.

“En todo sentido, hacernos amigos y patinar juntos nos enriquece, las caídas pueden llegar a ser muy extremas si superas tus límites, nada es mejor que un buen consejo, apoyo y, en un caso extremo, ayuda”.
 

 

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