Lo suyo es el trabajo en equipo y el liderazgo participativo. Desde su cargo de directora regional de Fundación Integra, una de sus preocupaciones principales es lograr difundir en la comunidad lo importante que es para la sociedad que niños y niñas crezcan estimulados y rodeados de amor.
Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
Antofagastina de nacimiento y de corazón, siente que desde su cargo en Fundación Integra está cumpliendo un sueño que albergaba hace años: contribuir en la construcción de una mejor sociedad y no solo trabajar. Es la menor de tres hermanos, “en una familia hermosa, donde mis padres me educaron con conciencia social”.
Estudió Relaciones Públicas con especialidad en Marketing y Comunicaciones en la Universidad de Viña del Mar y actualmente cursa en paralelo Ingeniería Comercial y un Diplomado de Gestión por Competencias. Con la agenda copada, valora profundamente la comunicación y el diálogo. “Son una pieza fundamental para el logro de los objetivos y metas que nos planteamos diariamente”.
¿Coincides en que la primera responsabilidad social que tenemos como personas es con nuestra familia?
Sí, por supuesto. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad, donde se establecen lazos de cariño, protección y desarrollo. Donde los adultos tienen la responsabilidad de satisfacer las múltiples necesidades de sus hijos, ya sean educativas, económicas o culturales, las que deben ir adaptándose a los cambios en la medida que los niños y niñas van creciendo. Debemos responsabilizarnos, además, en que nuestras acciones al interior de la familia serán el ejemplo a seguir de nuestros hijos, por lo que nuestro comportamiento es de alto valor para ellos, pasamos a ser referentes de nuestros niños en la sociedad.
¿Influyen las habilidades parentales en el desarrollo de niños y niñas?
Sin lugar a dudas, porque en la medida que los adultos de una familia tienen mejor desarrolladas sus competencias parentales como el apego, la empatía, los modelos de crianza y las redes sociales, su capacidad de cuidado, protección y educación hacia los niños y niñas será una prioridad en razón de su bienestar diario, mediante interacciones positivas entre todos los miembros de esta familia.
¿Conocemos los padres cuál es nuestro rol o les dejamos todo a los educadores?
En términos generales, por algún tiempo, la educación fue descrita como una responsabilidad de la escuela; sin embargo, hoy las familias reconocen su rol, más aún, luego de la Declaración de los Derechos del Niño, el gobierno, las entidades educativas y comunitarias han transferido a las familias la responsabilidad del respeto y protección de estos derechos. La familia, entonces, asume una serie de responsabilidades y deberes que son la contrapartida del derecho primordial de los niños a vivir en familia, a preocuparse de su crianza, garantizando el cuidado y la educación. En Fundación Integra estamos trabajando muy fuertemente con los padres y apoderados en este sentido, mostrándoles sus habilidades, que sin duda las tienen, pero que, en ocasiones, no saben cómo canalizarlas.
¿Cómo podemos relacionarnos mejor los padres con los profesores?
Es importante que los padres conozcan y desarrollen sus tareas de crianza, orientación y dirección de sus hijos e hijas. No debemos olvidarnos que son ellos los primeros agentes educativos y el jardín infantil o colegio viene a ser el complemento o refuerzo. De ahí nace la importancia de establecer vínculos o alianzas entre las familias y el educador o educadora, mediante una comunicación efectiva que denote el respeto hacia ellos como primeros educadores de sus hijos. El reconocimiento de su pertinencia cultural permitirá establecer compromisos de corresponsabilidad y colaboración mutua en razón del bienestar y aprendizaje de los niños y niñas.
EDUCACIÓN DE CALIDAD
Para Elizabeth, la educación de calidad es fundamental, sobre todo en la primera infancia, que es una etapa crucial del desarrollo humano. “Variados estudios realizados por expertos en la materia, demuestran la importancia que tiene este periodo en el establecimiento y desarrollo de aspectos claves, como los primeros vínculos afectivos, la confianza básica, la identidad, la autoestima, la formación valórica, el lenguaje, la inteligencia emocional, la sensomotricidad y las habilidades del pensamiento, entre otros”, nos dice.
No es un mito, entonces, que nuestros hijos son verdaderas esponjas de conocimientos. “Las experiencias variadas que se ofertan a los niños y niñas en esta edad temprana desde la educación, les permitirán adquirir los aprendizajes necesarios, mediante una intervención oportuna, intencionada, pertinente y significativa. En este contexto, como Fundación Integra, estamos desarrollando instancias de difusión a la comunidad para que entiendan y conozcan la importancia de que los niños y niñas asistan al jardín infantil y los padres lo vean como una instancia educativa y no como un lugar donde solo cuidan a sus niños y niñas”.
¿Desde qué edad es bueno que los niños asistan al jardín?
La atención de los establecimientos educativos para la primera infancia comienza a los tres meses de edad, en respuesta a las necesidades de apoyo a las familias de nuestro país. Y aunque para muchas personas puede que sean muy pequeños, sin lugar a dudas la primera infancia (cero a cinco años) es una etapa crucial del desarrollo humano, por la serie de conexiones neuronales, especialmente entre los cero y tres años de edad. Estas habilidades en las salas cuna o jardín infantil se potencian por la influencia de ambientes enriquecidos y variadas experiencias que, muchas veces, no se pueden generar en las casas de los niños y niñas. Sin duda, en general, las diferencias entre un niño que asistió al jardín y uno que no, son notorias y numerosas.
Cuando las jornadas laborales son extensas ¿qué rol cumplen los jardines infantiles?
Los jardines infantiles institucionales tienen la responsabilidad de apoyar a las familias para que puedan realizar sus labores, esto con claros compromisos de responsabilidad de ambas partes en razón del bienestar de los niños y niñas. Pero es importante destacar y dejar en claro que el cuidado de los niños y niñas en función de la jornada laboral de sus padres es un beneficio indirecto que entrega el jardín infantil, ya que nuestro objetivo principal es entregar educación inicial de la mejor calidad posible.
Hemos visto que los derechos de los niños son vulnerados en toda clase social ¿entendemos realmente esos derechos?
Nuestro país se ha comprometido a proteger y asegurar los derechos de la infancia y ha aceptado que se le considere responsable de este compromiso ante la comunidad internacional, puesto que reconoce que su pleno cumplimiento favorece la integración y participación de los niños y niñas en la sociedad. Para Fundación Integra, los derechos de los niños forman parte de los enfoques que sustentan el proyecto curricular y, por ende, el trabajo con familias y comunidad. Por lo tanto, cada experiencia educativa con los niños y niñas se planifica desde lo que ellos tienen que aprender de acuerdo con sus características, necesidades e intereses, apoyados y acompañados por un adulto mediador que los respeta como persona sujeto de derechos.
¿Qué pasa con los niños y niñas que crecen solos, al cuidado de personas ajenas a la familia o en el jardín?
Creo que la problemática de ser cuidado por terceros, es una elección que los padres tienen que hacer en razón a múltiples factores como los económicos, culturales, sociales que los afectan. Sin embargo, como lo menciono en respuestas anteriores, el asistir a un jardín infantil o sala cuna que se preocupa de entregar aprendizaje integral a los niños se transforma en una oportunidad. Por otro lado, si la familia encarga el cuidado de su hijo o hija a alguien que trabaje con ellos, se debe preocupar de lo que esa persona puede hacer. No es lo mismo una trabajadora proactiva que cante y juegue con nuestros niños, que alguien que los siente todo el día frente al televisor. En este caso sería importante entregar orientaciones respecto a cómo estimular el desarrollo del niño o niña. Además, el hecho de dejar al niño al cuidado de una nana, la abuelita o una amiga, no significa que no pueda ir al jardín infantil, donde recibirá educación, estímulos y el sinnúmero de beneficios antes mencionados.
¿Cómo podemos aportar para tener una sociedad con una infancia más feliz?
Siendo consecuentes con lo que declaramos. Los niños son personas, sujetos de derecho, con opinión, con sentimientos y emociones que tenemos que ver, escuchar y tomar en cuenta para que, en familia o en el aula, tomemos decisiones que nos afectan a todos los involucrados. Entregarles cariño, regalonearlos, estimularlos y desafiarlos mediante juegos entretenidos. Entregarles seguridad y confianza, apoyándolos para que se autorregulen, adquieran normas, sean autónomos y constructores de su aprendizaje.
“…en la medida que los adultos de una familia tienen mejor desarrolladas sus competencias parentales, como el apego, la empatía, los modelos de crianza y las redes sociales, la capacidad de cuidado, protección y educación hacia los niños y niñas será una prioridad en razón de su bienestar diario”.