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EDICIÓN | Octubre 2012

De-mente creativa

Patricia Díaz Rojas
De-mente creativa

Se autodefine como diseñadora de profesión, creadora por vocación y “patita de perro” por opción. Encontró en las manualidades la forma perfecta para canalizar sus talentos e ir urdiendo sus sueños de conocer el mundo. Trabaja con vellón, una novedosa técnica que conoció gracias a una de sus cultoras más importantes en España.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
 

Habla chino y alemán fluidamente y su sueño es seguir un máster en Restauración y Conservación de Bienes Culturales en la Universidad Politécnica de Valencia. Mientras este proyecto se concreta, Patricia Díaz está enfocada en su taller, trabajando en profundidad la técnica del vellón, con la que puede hacer desde accesorios hasta prendas de alta moda. Titulada de diseño gráfico publicitario en la Universidad de Antofagasta, estudió dos años idioma chino en la Universidad de Lenguas y Cultura de Pekín y otros dos años idioma alemán en diversas escuelas de Hamburgo.

Antofagastina de nacimiento, su vocación por las manualidades la lleva en las venas, junto al ADN materno. “Crecí viendo a mi mamá y a mi tía abuela haciendo las labores manuales que de tanto en tanto se ponían de moda. Aprendí observándolas. De niña me entretenía dibujando, pintando y tomaba los materiales para hacer mis pequeñas obras. No siempre tuve maestros especializados, muchas cosas aprendí por intuición y por ensayo y error. Es así todavía”, recuerda.

Cuéntame algo de tus viajes... y cómo fue que te decidiste por instalar un taller en Antofagasta
Creo que una de las mayores fortunas de mi vida es conocer muchos lugares y personas de todo el mundo. Ver in situ paisajes maravillosos, recorrer sitios históricos, admirar la arquitectura de las ciudades europeas y las obras artísticas que desde niña admiraba tan solo en libros o por la tele. A los diecinueve años abrí mi libreta de ahorros con el objetivo de tener un jeep y viajar. Del jeep me olvidé y a los treinta lo cambié por una bicicleta para recorrer Pekín, ya que el año 2003 obtuve una beca del gobierno chino para estudiar, por dos años, el idioma de mi bisabuelo. De esta manera cumplía el sueño atesorado por todo descendiente de chino. Lo tomé como un premio a la participación activa que, desde niña, tuve en la colectividad de esta ciudad, Cheng Ning Hui.

Pero llegó el momento de volver
A fines del 2009, tenía los pies en Chile, pero las alas a medio plegar. No tenía muy claro cómo me iba a ganar la vida, ya que no estaba al día con lo que se exige actualmente de un diseñador gráfico. De lo único que estaba convencida era que no quería volver a tener jefe nunca más. En enero del 2010, una colega diseñadora me pidió que le ayudase a dirigir un curso de mosaicos. La experiencia de trabajar con niños me llenó de energías, de ideas creativas, de risa, fue una terapia de felicidad. Entonces, el 3 de febrero del 2010, aprovechando la semana de faena de mi hermano geólogo, convertimos su casa en el “Taller de la Patyta”.

¿Cómo llegaste al vellón?
No recuerdo el año exacto, 2007 quizá. En la revista española Labores leí una entrevista a la diseñadora Nuria “Nuna” Conesa. Ella había obtenido un premio nacional de artesanía por su trabajo con fieltro Nuno, una técnica japonesa que consiste en incorporar la seda al fieltro de lana. Tiempo después, durante mi estadía en Alemania, unas coloridas esferas “hechas como de algodón” me encantaron. Era fieltro o filz. Entonces compré libros, agujas, esponja, jabón y todo cuanto hay para fieltrar. Busqué tutoriales, fotografías, cursos presenciales en alemán, cursos online en inglés, hasta que topé con la web de Nuna, la española sobre la cual había leído algo alguna vez... me re encanté con su trabajo. El 2010 tomé un par de clases de la técnica húmeda, en Antofagasta y en Santiago, de vellón agujado. Practiqué hasta lograr la destreza necesaria para enseñar en mi taller.

¿Siempre seguiste estudiando?
Es que me apasiona. Este año volví a Hamburgo de vacaciones y  aproveché la cercanía para visitar a una amiga en España. Con ella partimos de León a Álava, en el País Vasco. Logramos encontrar la casa-taller de Nuna en Domaikia. Un cálido y rápido recibimiento y de ahí no había tiempo que perder. Yo cumplía un sueño: conocerla y, más que eso, tomar clases con ella, y en su propio taller.

EL VELLÓN

¿Es difícil encontrar las materias primas para trabajar el vellón?
En Antofagasta, el material es relativamente nuevo, y solo un par de tiendas nos surten. Pero en el sur, nuestras ovejas patagónicas tienen el vellón ideal para trabajar con agujas. El equipaje de regreso de mi último viaje, consistía solo en vellón neozelandés, pero ahora encontré dos proveedoras confiables en el sur que me enviaron lana corriedale de Uruguay, ideal para la técnica húmeda con la cual confecciono prendas de vestir.

¿Qué técnicas destacan?
La técnica húmeda consiste en posicionar capas de vellón una sobre otra, en un sentido vertical y otra horizontal. Con la fricción y el agua caliente, tal como “florece” el pelo por un mal cuidado, el vellón abre sus fibras microscópicas y se enredan entre sí, formando una tela firme, suave y con una nueva textura. Para esta técnica requiero, básicamente, agua caliente, jabón neutro y plástico de embalaje. Ideal es el vellón cardado y peinado. Para la técnica seca o agujada, necesitamos agujas especiales que permiten hacer pequeños cortes transversales y que favorecen el enredo de las fibras.

¿Crees que existe una necesidad de volver a los materiales más nobles?
Yo sí sentía la necesidad y ahora que conozco el vellón y descubro sus ventajas me siento en paz con el medio ambiente. Mientras se concreta mi beca para seguir estudiando, me identifico con una frase de Confucio “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que estudiar ni un solo día de tu vida”.

“Este año volví a Hamburgo de vacaciones y  aproveché la cercanía para visitar a una amiga en España. Con ella partimos de León a Álava, en el País Vasco. Logramos encontrar la casa-taller de Nuna en Domaikia. Yo cumplía un sueño: conocerla y más que eso, tomar clases con ella, y en su propio taller”.

 

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