Enérgica, segura y con mucha convicción, la Seremi de Educación hace su trabajo y aunque ha sido difícil, desde que asumió en un contexto post-terremoto y tsunami, está satisfecha por los logros alcanzados y porque la mayoría de las metas se han cumplido. Le gustan los desafíos y por eso trabaja arduamente, contra viento y marea, para cumplir con lo propuesto. Su único objetivo: mejorar la educación en la región y lograr una enseñanza de calidad.
Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.
Llevaba cuatro años trabajando como directora, en un colegio nuevo, perteneciente a una importante corporación educacional que abrió sede en Talca y que ella misma puso en marcha. Y es que esta madre de seis hijos es de esas personas que se dedica por completo, se involucra en lo que hace y da lo mejor de sí.
Repentinamente surgió una tremenda y desafiante propuesta laboral: aceptar este nuevo cargo que la obligaba a dejar su trabajo como directora, además de lo que significaba asumir una titánica responsabilidad, sobre todo en una coyuntura de catástrofe nacional, posterior al 27F.
Terremoto, cambio de gobierno y una interesante oferta que aceptó con valentía y compromiso. Todo pasó muy rápido y muchas cualidades pueden explicar la razón de su nombramiento como Seremi de Educación de la región del Maule. Profesora de matemática de la PUC, Magister en Gestión y Política Educacional, consultora y evaluadora externa en calidad y gestión escolar en la Fundación Chile, son algunos de los antecedentes de su currículo. Pero lo más esencial es su forma de ser, su disciplina de trabajo, el liderazgo que le ha permitido desempeñarse en cargos de jefatura en diferentes establecimientos, su esfuerzo constante por lograr lo que se propone, una gran fuerza de voluntad y una tremenda ambición por mejorar lo que a ella más le apasiona: la enseñanza.
LIDERAZGO POSITIVO
Asumió la Seremi el 16 de marzo del 2010, con mucha energía y orgullosa, pero consciente de que enfrentaría las dificultades que había dejado la catástrofe del 27F. "Sabía que era un tremendo desafío y acepté, pero el comienzo no fue fácil. Estaba en un momento muy vulnerable... Entre replicas y toda la angustia que habíamos vivido, era difícil reponerse en tan poco tiempo y había que ponerse a trabajar rápido porque la infraestructura educacional quedó dañada en un ochenta por ciento, desde daños menores hasta pérdidas totales. Era un escenario adverso, además, al principio, la falta de experiencia en un cargo público, provoca que todo vaya más lento: entender las formas de trabajo, los códigos y los procedimientos en esta área, dificultan la tarea. "Más aún cuando teníamos nuestra primera meta que era que todos los establecimientos comenzaran las clases el veintiséis de abril. Eso era necesario, con el afán de volver a restablecer las vida de nuestras familias".
¿Por qué crees que fuiste elegida como Seremi de Educación?
Supongo que el intendente recibió buenas referencias mías, y también creo que mi personalidad puede haber motivado la elección porque poseo un carácter fuerte, me gustan los desafíos y tengo siempre un sentido muy positivo. Ante las dificultades me esfuerzo y me repongo, no me desanimo fácilmente, soy muy orientada a los logros. Y en ese momento se necesitaba gente que tuviese ese espíritu.
SIMCE: SOBRE EL PROMEDIO NACIONAL
La Seremi de Educación está trabajando con un plan de acción que tiene varias aristas que abordan áreas como la capacitación del profesorado a nivel regional, un plan de reparación y reconstrucción de establecimientos, asesorías a escuelas rurales, mejoras en el equipamiento de liceos profesionales, entre otros.
Para Collarte, los logros alcanzados y las mejoras en la calidad de la educación que se han reflejado en el Simce del dos mil once, son una recompensa a su trabajo y una motivación para seguir adelante con nuevas metas y propósitos, después de dos años de arduo trabajo. "Estoy muy contenta porque los resultados del Simce fueron bastante buenos para la región del Maule. En los cuartos y octavos básicos estamos en los primeros y segundos lugares como región a nivel nacional. En cuarto básico, el país subió seis puntos en matemáticas y nosotros aumentamos doce. En todos los cursos estamos sobre el promedio nacional. Lenguaje tuvo una baja importante en el país, por ejemplo, lectura disminuyó cuatro puntos y nosotros como región bajamos solo uno".
Con trece colegios de las distintas dependencias administrativas -municipales, particulares subvencionados y particulares pagados- en el ranking de los diez primeros lugares a nivel nacional, la Seremi de Educación se siente satisfecha y orgullosa de la educación regional. Sobre todo de los buenos resultados que obtuvieron varias escuelas municipales como es el caso de la Escuela Pedro Aguirre Cerda y la Escuela Maitenes, de Linares, en cuarto básico; y en octavo básico dos escuelas de Hualañé.
¿Qué acciones se están realizando para seguir mejorando la calidad de la educación en la región del Maule?
En el Simce tradicional -que se aplica todos los años a cuarto básico y alternadamente a octavo básico y segundo medio- yo creo que vamos por muy buena senda. Las estrategias que se están utilizando, como la capacitación al profesorado, el asesoramiento a escuelas -uso de la Ley SEP (Subvención Escolar Preferencial)- y muchas otras están ayudando a que sigamos mejorando.
¿Qué es la ley SEP?
Es una subvención especial, destinada a los alumnos más vulnerables, y tiene un monto mayor que la regular, este gobierno aumentó este monto en un veinte por ciento para ofrecer más apoyo a estos sectores, como es un equipo multidisciplinario de asistentes sociales, educadores diferenciales e, incluso, contratar más profesores para que puedan reforzar a los niños.
¿Otras estrategias de mejoras?
En la región se está asesorando a sesenta y tres escuelas que, históricamente, no habían tenido buenos resultados en el Simce. Ahora, estos establecimientos subieron, en promedio, siete puntos en lenguaje y veintidós en matemática. Tenemos becas para formar directores de excelencia, y se están perfeccionando en forma gratuita ochocientos siete en todo el país y sesenta y tres en la región, porque necesitamos gente bien preparada, sobre todo las que lideran un establecimiento. Todas estas estrategias, junto a las jornadas pedagógicas que como ministerio realizamos, están dirigidas a perfeccionarnos y mejorar la calidad de la educación. Entonces, siento que ya no hay excusas, y cada vez hay menos excusas para no hacerlo bien.
¿Cuáles serían los aspectos más débiles que todavía falta por mejorar?
La educación técnico-profesional siempre ha sido la hermana pobre de la educación. Por ejemplo, la primera vez que me reuní con la red de educadores técnico-profesionales solo de la comuna de Talca, ellos me plantearon dos problemas. El primero es que no tenían los talleres equipados como corresponde. Y el segundo, que no tenían capacitación adecuada para el profesorado. Pero a la fecha tenemos implementados tres liceos de la Provincia de Linares que ya están operativos y con la capacitación docente correspondiente. Ahora nos adjudicamos veintidós liceos más de la región para equiparlos y capacitarlos. Estamos hablando, aproximadamente, de cuatro mil millones de pesos.
Otra debilidad es que todavía están activos algunos directores que no tienen las competencias funcionales para el cargo. Y una dificultad que tenemos como región es la alta ruralidad de las escuelas. Pero para combatir esto hemos creado cuarenta y cuatro microcentros, donde una vez al mes se reúnen los docentes de estas escuelas para traspasar políticas educacionales e intercambiar ideas.
¿En qué etapa están los planes de reparación y reconstrucción de establecimientos?
La región, hasta el momento, se ha adjudicado cincuenta mil millones de pesos para este ítem, con diez planes distintos para la reconstrucción de la infraestructura educacional, que va desde reparaciones menores, hasta la reconstrucción total de colegios. Los tres primeros planes están terminados en un noventa y cinco por ciento. Los otros que se implantaron este año tienen que irse ejecutando. Y lo más importante son los siete proyectos emblemáticos que se están reconstruyendo, entre ellos está el liceo Guillermo Marín, en Linares; Escuela Don Muller de Constitución; Liceo Marta Donoso, Abate Molina e Insuco en Talca.
¿Por qué crees tú que el conflicto de la educación pasó a mayores?
Nosotros como región llegamos a tener veintinueve liceos tomados y fuimos conversando con cada uno y logramos terminar con once liceos tomados solo de Talca y Linares, el resto funcionó normal. Creo que lo que sucedió es que los primeros dos meses tratamos de entender qué era lo que querían, porque esto partió por las demandas de la tarjeta nacional estudiantil, el pase escolar. Me reuní muchas veces con los alumnos para ver lo que efectivamente querían. Logramos con los estudiantes secundarios hacer un petitorio regional que se presentó al Ministro de Educación, Joaquín Lavín. Mi objetivo era que ellos volvieran a clases lo antes posible, y con ese petitorio pudimos sacar cuatro demandas.
¿Qué demandas?
Primero, la reconstrucción y el equipamiento de los liceos técnico-profesionales. Con todos los antecedentes que les presenté ellos se dieron cuenta de que ya estábamos trabajando en eso. La otra demanda fue la desmunicipalización, pero les expliqué que eso era una ley y que puede tomar años, de hecho, ese proyecto ya está presentado al congreso. Y la última demanda, era que los estudiantes querían participar en el debate de las leyes que se iban a presentar. Obviamente que ellos no pueden legislar, pero sí pueden opinar y para eso me comprometí a tener reuniones. De vuelta de vacaciones, no se respetaron los acuerdos y los alumnos no volvieron a clases. Creo que en un principio nadie se imaginó que detrás de los alumnos había toda una intención política que ha quedado de manifiesto y no les importó que miles de alumnos perdieran clases.
Todas estas estrategias... están dirigidas a perfeccionarnos y mejorar la calidad de la educación. Entonces, siento que ya no hay excusas, y cada vez hay menos excusas para no hacerlo bien.