No es solo un campeón del Champion 2012, es más bien un campeón de seis Champions, el torneo de rodeo más importante de Chile. Humilde, nunca dirá que es un buen jinete, siempre los beneplácitos son para su collera Juan Carlos Loaiza âganador de ocho Champions, batiendo récord históricoâ. No se imagina un mundo sin caballos, no le gustan los viajes en auto y siempre lo verán con su poncho, la chupalla y las espuelas bien puestas arriba de un caballo. Desde el criadero Santa Isabel en La Compañía, las palabras son del Lalo Tamayo.
por María José Pescador D./ fotografía Danny Bolivar U.
Eduardo Tamayo (60), Lalo, como le dicen los amigos, nació mirando los caballos que corría su papá, quien fuese jinete de Santiago Urrutia, en Parral. Le tocó desde chiquitito hacer la pega de petisero. "Por ahí tiene que partir uno", dice. También cuenta que no recuerda a qué edad se subió por primera vez a un caballo. Después del colegio, empezó inmediatamente a trabajar en el tema ecuestre. Y a los veinte años ya era profesional, trabajaba para Samuel Parot en Osorno, allí estuvo por diez años. Hasta que don José Miguel Aguirre vio a don Lalo, en el año ochenta y uno, y como estaba armando el Criadero Santa Isabel de don Agustín Edwards, decidió traerse a este jinete, y claramente, dio en el clavo.
Así llegó Tamayo a la región del Libertador, específicamente a La Compañía, donde lleva más de treinta años. Llegó con su señora y sus tres hijos, con el objetivo de crear y formar el mejor criadero de caballos de rodeo de Chile, caballos con los que pudiese ganar el Champion. Hoy este es un objetivo más que cumplido.
<strong>¿Cuántos años tienen sus hijos?</strong><br /> El mayor debe tener unos veinticinco, no, más debe tener ahora...
<strong>¿Cómo no se sabe la edad?</strong><br /> (Se ríe) Me sé sólo la edad de los caballos.
<strong>¿Y son todos hombres?</strong><br /> No, son dos hombres y una mujer. El mayor, Álvaro Tamayo, se dedica a los caballos, el otro al campo, tenemos una parcela de la que hay que preocuparse, y la hija estudia fotografía en Santiago.
<strong>TRIUNFOS Y MÁS</strong>
Sacarle una palabra a don Eduardo es muy difícil. Dice que nunca antes le habían hecho una entrevista, que las cosas que salen en los diarios sobre él son cosas que los periodistas ven por ahí y listo. Fumando un cigarro, y a caballo con poncho, chupalla y todos sus aperos, llegó a la entrada del criadero Santa Isabel a sentarse a dar esta entrevista.
Ahí mismo tiene su casa, un auto con poco uso, varios perros que, según dice, para él son los mejores amigos del hombre, porque están siempre con uno; en cambio, el caballo se trabaja y se deja descansando por las noches. Los grandes ejemplares ganadores de Champion descansan todo el invierno, así se aprovecha de trabajar nuevos caballos, para volver a entrenar con los que ya tienen experiencia durante la época de verano.
Hoy, Eduardo Tamayo tiene hasta su biografía en <em>Wilkipedia</em>, dicen que es uno de los mejores jinetes de la historia del rodeo; el otro, su collera y amigo, Juan Carlos Loaiza, quien, esta vez, batió el record obtenido por años por don Ramón Cardemil, adjudicándose como ganador del octavo Champion de su vida. Tamayo ha ganado seis, el primero para la Asociación de Osorno, cuando trabajaba con Parot. Todos los demás para su actual Asociación de Valdivia -donde están los otros campos de don Agustín, y en donde se crían los caballos-junto a su <em>partner,</em> Juan Carlos Loaiza, de la misma asociación y criadero actual.
<strong>¿Cómo se hace para ganar seis veces el Champion de Chile?</strong><br /> Tomar a los caballos y trabajarlos. Enseñarles a parar, a atravesarse, a correr con el toro, a correr con el toro en la medialuna y a atajar.
<strong>¿Qué tiene de especial el caballo que se utiliza para el rodeo?</strong><br /> Que es valiente, habiloso, tiene buena boca -para dirigirlo-, es ligero y atajador. Eso es lo ideal de un caballo.
<strong>¿Diferencia entre un potro de un caballo (este no se reproduce)?</strong><br /> El caballo sirve para correr pero es más dócil, no se distrae en otra cosa, en cambio el potro ve una yegua y sale disparado. Lo ideal es un buen caballo.
<strong>Cuénteme un día normal de Eduardo Tamayo</strong><br /> Me levanto, me ducho, tomo desayuno y me pongo las espuelas para ir a trabajar. En eso estoy toda la mañana. Almuerzo y vuelvo...
<strong>¿Le gustaría tener su propio criadero?</strong><br /> Tengo mis caballos. Unos cinco más o menos, dos acá y los otros allá en el sur.
<strong>¿Se imagina la vida sin caballos?</strong><br /> No. Para nosotros la vida son los caballos. Ellos nos han dado todo. No cualquiera puede decir que ha ganado seis veces el Campeonato Nacional de Rodeo. Nos han dado todos los triunfos.
<strong>¿Qué significa eso para usted?</strong><br /> Satisfacción, y felicidad de saber que tengo la tarea cumplida. Uno trabaja los caballos con el objetivo de ganar el Champion. Y yo tengo la suerte de haber ganado estos seis premios con ejemplares adiestrados por mí. Al Champion llegan más de doscientas parejas seleccionadas, luego quedan treinta y al final gana uno, ¿cómo no me voy a sentir satisfecho?
<strong>¿Qué le queda ahora?</strong><br /> Seguir trabajando. Ahora hay que dejar descansar a los caballos campeones y empezar a trabajar los nuevos para que estén preparados para correr en dos o tres años más.
<strong>¿El objetivo?</strong><br /> El mismo de siempre, ganar el Champion del próximo año.
<strong>¿Un sueño?</strong><br /> No, esos no se pueden contar, porque si se cuentan no se cumplen.
<strong>PASIÓN POR LOS CABALLOS</strong>
Cuando Tamayo llegó al criadero, no había ningún caballo. Se empezó comprando un par de potros reproductores y diez yeguas. Hoy hay más de cincuenta en La Compañía y otros en Valdivia. Pero el tema de los caballos es, simplemente, una pasión, "sin pasión uno no aguantaría", dice Tamayo. "Es muy sacrificado este tema, hay que trabajar cuatro o cinco años para que un caballo esté preparado. Esto no es como hacer una casa que te demoras un año y queda lista para toda la vida. Además, hay veces en que los caballos aprenden rápido, otros no tanto y algunos no aprenden nada".
Todas las paredes de la sala de estar de su casa están repletas de cuadros con fotos de caballos y premios. Poco le importa la nueva ley seca que no permite manejar con 0,3 grados de alcohol en la sangre. Él anda a caballo. No le gustan los viajes, se cansa cuando tiene que ir a correr al sur. Le gusta la comida chilena, no se iría ni loco a vivir a Santiago y tampoco encuentra que este deporte tenga algo que ver con el maltrato de los animales: ¿Ha visto usted las pesebreras que tenemos, donde están los caballos? ¿Cómo les dan de comer, los limpian, los peinan...? ¡Viven mejor que uno! Y se ríe. Tampoco cree que los novillos la pasen mal, porque todo está acolchado para que los golpes no se sientan, y como estos no tienen cuernos tampoco les hacen daño a los caballos. Además, son animales que se crían y engordan para que después uno se los coma y, definitivamente, no deja de tener razón.
<strong>¿Usted cree que el rodeo va en baja o en alta?</strong><br /> Ha ido creciendo año a año. Está lleno de asociaciones, que se están dividiendo, antes en Rancagua había una sola asociación, ahora hay dos, por ejemplo. Antes en la medialuna cabían seis mil personas, ahora doce mil...
<strong>¿Y por qué tiene esa tremenda foto de un caballo en la pared?</strong><br /> Es que ese fue el primer reproductor del criadero, se llamaba El Estribillo y fue el que dio la mayoría de los caballos acá.
<strong>Cuénteme alguna experiencia simpática que le haya sucedido corriendo</strong><br /> No, las experiencias no se sacan de eso. Las experiencias se sacan viendo correr a los mejores jinetes.
<strong>¿Cuál es el mejor jinete?</strong><br /> Loaiza.
<strong>¿Y el segundo?</strong><br /> Hay varios buenos...
<strong>¿Pero no cree que usted sea uno de los mejores?</strong><br /> No sé, es que hay varios buenos...
<strong>¿Le gusta el fútbol?</strong><br /> Sí. También me gusta salir a cazar y andar en caballo...
<strong>¿Usa su auto?</strong><br /> A ratos no más.
<strong>Dicen que usted es uno de los mejores jinetes de la historia del rodeo, ¿Qué piensa de eso?</strong><br /> No, esas son conclusiones apresuradas no más.
<strong>¿Usted no se cree buen jinete?</strong><br /> ¡Noooo! los buenos son los caballos, yo soy solo el chofer.
<strong>¿Ya sabe todo lo que tenía que aprender?</strong><br /> No. Esto no se termina nunca, estoy recién en la mitad del camino.
<strong>¿Cuénteme algún secreto para el éxito en el rodeo?</strong><br /> No pues, si le cuento ya no serían secretos.
<strong>¿A su hijo mayor le cuenta estos secretos?</strong><br /> No, tiene que adivinarlos.
<strong>¿Después del reciente Champion cuántas entrevistas ha dado?</strong><br /> Una. ¡Y eso que no le he cobrado! ¿Ha visto a Pablo Schilling en estos días? (se ríe)
<strong>¿Pero cómo no lo han llamado para entrevistarlo?</strong><br /> No. Y como esta es la única, no sé cuanto cobrarle... (ríe) Es que yo no doy entrevistas, la verdad...
<strong>¿Pero cómo?</strong><br /> Es que usted no me preguntó si quería entrevista, usted me llamó, me dijo que me iba a entrevistar y llegó no más... si me hubiese preguntado le hubiese dicho que no... ¡ahora ya estoy frito!
<strong><em> "El rodeo ha ido creciendo año a año. Está lleno de asociaciones, que se están dividiendo, antes en Rancagua había una sola asociación, ahora hay dos, por ejemplo. Antes en la medialuna cabían seis mil personas, ahora doce mil..."</em></strong>
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