Es un deporte que recién comienza a practicarse en el país, pero que ya cuenta con logros a nivel internacional. Con pocos años de competencia, el touch rugby ha ido ganando terreno como una disciplina transversal en edad y géneros, que cada día tiene más adeptos.
Por Francisco Ortiz / fotografía Andrea Barceló
Para muchos, el touch rugby es un deporte desconocido. En esencia es similar al rugby —incluso muchos deportistas de esa disciplina lo practican—, pero el roce fuerte queda de lado, lo que permite jugar con equipos mixtos y de distintas edades. En Chile, poco a poco comienza a conocerse, aunque la liga solo funciona en Santiago. Y aunque no sea masivo, ya cuenta con una organización que forma parte de la Federación Internacional de Touch. Y es ahí donde Ximena ha jugado un rol clave.
Médico pediatra, casada y con tres hijos. Nada de eso le ha impedido dedicarse al deporte. Siempre ligada a la actividad física, desde su natal Puerto Varas practicó básquetbol y atletismo, pasión que continuó en la universidad, pero que tuvo un vuelco al momento de enfrentarse por primera vez al touch rugby.
“Hace doce años practicaba running con un entrenador personal que era profesor del Grange, y él jugaba touch rugby en una liga, formada principalmente por jugadores de habla inglesa. Me invitó a jugar, me encantó el deporte y me quedé para siempre”, recuerda.
¿Qué es lo que más te llamó la atención?
Lo rápido, lo dinámico, que se parecía al rugby y que era mixto, lo que le ponía más dificultad. Además, tenía cierta similitud con el básquetbol, en el sentido que se corre siempre para adelante y hay que tener habilidad para manejar un balón con las manos.
¿Cuándo comienzas a dedicarle más tiempo?
Siempre lo he hecho seriamente. Soy la más “vieja” y me esfuerzo mucho para mantener un buen estado físico. La liga ha ido creciendo y los jugadores son cada vez mejores. La mayoría de los hombres son rugbistas de primer nivel, por lo que los torneos son cada vez más competitivos.
¿Qué función desempeñas en el club?
En Chile hay un solo club, que es el Santiago Touch Rugby. Yo soy la presidenta desde el 2005. Actualmente, estamos asociados a la Federación de Rugby de Chile (FERUCHI). Además, soy capitana de un equipo: Griffons.
CON GANAS Y TRABAJO
Para esta pediatra de cuarenta y ocho años, el touch rugby fue amor a primera vista. Amor que le ha traspasado a sus dos hijos mayores, con quienes comparte equipo. Se reúnen a jugar todos los miércoles en la noche y, pese a que no han podido sumar más clubes por falta de espacio, hay mucho interés por aumentar el número de participantes. Es un deporte que no ha logrado profesionalizarse y que deben sustentar los mismos jugadores con cuotas de inscripción y autofinanciamiento, pese a contar con una selección nacional.
¿Cuántos equipos componen el campeonato?
Somos trece equipos y, a pesar de que constantemente tenemos nuevas solicitudes para ingresar a la liga, por ahora no tenemos más espacio, ya que jugamos un día a la semana, en la noche, en dos canchas simultáneas. Es difícil conseguir más canchas iluminadas en un mismo lugar. Estamos trabajando en eso, para poder recibir a más equipos.
¿Qué tan competitiva es la liga?
Es bastante competitiva, con cinco o seis equipos de excelente nivel y otros que van mejorando muy rápido. El campeonato se juega una vez a la semana y hay partidos amistosos los fines de semana.
¿Ha costado mantenerla?
En realidad, no. La gente que juega es muy entusiasta ¡y yo extremadamente maniática!
¿Por dónde pasa el éxito del touch rugby a nivel nacional?
Tenemos que hacer una buena difusión, especialmente dentro de los colegios. Es un deporte muy entretenido y fácil de implementar. También deberíamos enseñarlo en provincias.
¿Qué evaluación haces de esta disciplina en el país?
Es una disciplina que empezó en Chile como deporte recreativo para extranjeros que se juntaban una vez a la semana a compartir. Hoy es muy competitivo, con dos torneos al año de excelente nivel. Falta apoyo económico para hacerlo crecer y que más deportistas puedan participar. Para eso estamos trabajando con muchas ganas.
¿Cuánto se ha masificado?
Recién está creciendo en Chile, por las limitantes que mencioné. Actualmente se está jugando en las clases de educación física de algunos colegios ingleses en Santiago, tanto para hombres como para mujeres.
UNA SELECCIÓN DORADA
Desde su cargo en la liga, ha debido luchar y trabajar por su organización y logística. Desde hace un tiempo existe la Selección Nacional de Touch Rugby, que pese a su poca experiencia, ya ostenta un quinto lugar en un campeonato disputado en Estados Unidos. Y es ahí donde Ximena ha tenido un rol fundamental.
¿Cómo nace la selección nacional?
Este deporte es muy jugado en los países que practican rugby de alto nivel. Los campeones mundiales son Australia y Nueva Zelanda. Hace dos años supimos que había un equipo de touch rugby en Argentina y les propuse que jugáramos.
¿Cómo les fue?
Viajamos a Buenos Aires con un equipo de mayores de treinta y cinco y nos dimos cuenta de que nuestro nivel era muy superior. El año pasado nos llegó una invitación para jugar los Nacionales 2012 de Estados Unidos e inmediatamente dije que sí, ya que desde este año fuimos aceptados por la Federación Internacional de Touch Rugby (FIT) y estamos invitados a participar en el Mundial de 2015 en Australia, para lo cual hay que empezar a tener roce internacional.
¿Cuál es tu rol?
Fui jefa de la delegación. Esta vez, la selección que participó en Estados Unidos fue “mixta todo competidor”. Los jugadores que viajamos éramos de los cinco mejores equipos de la liga, con edades mayoritariamente entre veinte y treinta años y el capitán fue uno de los mejores jugadores de Chile: Philippe Duco.
¿Cómo fue la experiencia?
Increíble. El lugar, Pleasanton, en las afueras de San Francisco, era precioso, la organización espectacular y el nivel de los equipos muy bueno. Estábamos muy nerviosos en el primer partido y lo perdimos por dos puntos. Después nos fuimos adaptando y ganamos un par de encuentros. Perdimos muy apretadamente con Houston y con los campeones. Luego ganamos muy bien nuestro partido por el quinto lugar.
Una gran responsabilidad…
Sí, queríamos hacer un buen papel en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, donde el nivel es muy alto. Teníamos que demostrar que en Chile se juega bien, porque simultáneamente estábamos postulando a la FIT para ser invitados al próximo mundial. No fue difícil, porque hubo un gran compromiso de todos los jugadores
¿Qué tal fue ese quinto lugar?
Fue maravilloso. El esfuerzo de los partidos (seis encuentros en dos días) hizo que ese resultado fuera como una victoria. Estábamos muy orgullosos. Además, el equipo que se formó es de gran calidad humana. Los gringos quedaron fascinados con nuestro humor y algunos bailes que hacíamos entre partidos, en los que ellos también participaban. Rompimos un poco los esquemas.
¿Esperaban que les fuera bien?
Sabíamos que en Chile contábamos con muy buenos jugadores, pero no teníamos claro el nivel de ellos. En realidad, los resultados eran un misterio y quedamos felices con lo logrado. Estoy segura de que el próximo año mejoraremos, ya que aprendimos jugadas y nociones técnicas que desconocíamos.
¿Tuvieron apoyo?
Tuvimos el apoyo de todo el club y del Instituto Nacional del Deporte (IND), de la Asociación de Rugby de Chile (ARUSA) y FERUCHI, sin la cual nuestros jugadores universitarios no habrían sido autorizados por sus universidades para viajar. Además, la revista Tell nos auspició las camisetas.
UN SUEÑO MUNDIAL
Pese a que fuera de la cancha el touch rugby está lejos de ser profesional en nuestro país, el desarrollo deportivo, el trabajo y las ganas puestas por quienes conforman la familia de este deporte apuntan a lo alto. El quinto lugar en Estados Unidos los hace pensar a lo grande y, aunque reconocen que tendrán que pasar años para la profesionalización de esta disciplina, ya se establecieron los lazos para contar con aporte por parte del Estado.
Luego de Estados Unidos, ¿qué viene?
Estamos organizando un torneo para marzo de 2013 en Santiago, al que invitamos a equipos de Estados Unidos y Argentina. En septiembre ya tenemos comprometida nuestra participación en los Nationals USA 2013, en Orlando; todo pensando en el Mundial del 2015
¿Cuáles son sus metas y objetivos?
En este momento, el objetivo principal es dar a conocer el deporte en el país, para que vaya creciendo. Nuestra ventaja sobre el rugby es que jugamos en una cancha más chica y que no es agresivo, por lo que lo pueden jugar ambos sexos y a cualquier edad. Es un bonito deporte para jugar en familia. En la liga hay equipos en que juegan hermanos, padres e hijos o matrimonios.
¿Y algo más concreto?
Como objetivo más específico, necesitamos conseguir auspicios para aumentar nuestra participación en torneos internacionales y viajar a hacer un muy buen papel al próximo Mundial
¿Y apoyo estatal?
Estamos empezando a trabajar en eso, a partir del contacto que hice con el IND para el viaje a Estados Unidos. Tuve una muy buena acogida, pero es difícil todavía conseguir un apoyo económico.
“El equipo que se formó es de gran calidad humana. Los gringos quedaron fascinados con nuestro humor y algunos bailes que hacíamos entre partidos, en los que ellos también participaban. Rompimos un poco los esquemas”.