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EDICIÓN | Octubre 2012

Entre dos pasiones

Renato Guerra, Viña Villa Golf
Entre dos pasiones

Un hombre carismático, perseverante, que con fe y esfuerzo ha logrado todo lo que se ha propuesto en la vida. Es uno de los mayores exportadores de vinos del Maule, sus cepas han sido reconocidas y premiadas en varios países. Por otro lado es amante del golf, obteniendo varios trofeos en campeonatos nacionales e internacionales en su época. Aquí la historia de cómo un hombre logró juntar sus dos grandes pasiones.

Por María Paz Macaya O. / fotografía Francisco Cárcamo

Con sólo veintitrés años, mucha convicción y un tremendo espíritu emprendedor, Renato Guerra se propuso empezar a trabajar en lo que siempre había soñado: tener su propia viña. Estudió agronomía en la Universidad Católica, y se especializó en enología. Se tituló y comenzó a plantar viñedos en un pequeño campo de quince hectáreas que compró con mucho esfuerzo y con la ayuda de un crédito de fomento, que en ese tiempo le permitió tener sus primeras instalaciones.

Hoy este mismo campo alcanza las seiscientas hectáreas, donde Renato ha logrado formar Villa Golf, una viña sólida, reconocida, y con el privilegio de haber sido merecedores de varios premios, como la medalla de oro para su Blend Gran Reserva Lauca Cabernet-Carmenere-Syrah, en el  Concurso Mundial de Bruselas Chile 2007 y otra de oro  para la Limited Edition Lauca “R” Carignan, vino ícono de la viña, obtenido en el Catad’Or “W” Hotel, WineAwards 2012.

Renato Guerra heredó de su familia esa gran pasión por el vino. Los recuerdos de la infancia en el campo y en la viña de sus abuelos, motivaron a este enólogo talquino, desde muy joven, a soñar con que algún día tendría sus propios viñedos. “Mi abuelo era italiano, fue comerciante, y tenía una pequeña viña en Maule, porque eso era lo que le apasionaba. Siempre me decía que esta región tiene grandes ventajas geográficas y climáticas para la actividad vitivinícola. Tenemos un clima de temperaturas extremas, con oscilaciones que pueden llegar hasta los doce grados durante el día, de mucho calor en el verano y también de frío intenso en inverno. Todo esto, junto a otros factores hacen que tengamos un terroir especial”.

CRECIMIENTO Y MERCADO

Viña Golf tiene su principal bodega en uno de sus viñedos a orillas del río Maule con una capacidad de almacenamiento para seis millones de litros. Al llegar al lugar lo primero que llama la atención es un imponente edificio de ladrillos, de estilo moderno, con una nave central, y dos laterales a cada costado, asemejando una pequeña capilla. “Mi abuela siempre me decía que hiciera algo en mi empresa relacionado con la ayuda de Dios, por eso esta bodega tiene la forma de una capilla, y tal vez creo que esa gratitud  me ha ayudado”.

En ese lugar, se guardan las barricas de robles y vinos embotellados, que esperan su tiempo de reposo y guarda. Esta construcción es la principal bodega de Chilean Wines Company —nombre de la empresa—.Es una de las más modernas del país, tienen una capacidad de vinificación que bordea los cinco millones de litros, en acero inoxidable. Cuenta con cubas de fermentación y guarda capacitados y de alta tecnología para vinificar, y así obtener un vino de calidad. “Además, tenemos un laboratorio y un gran equipo enológico para cumplir con las altas exigencias de los mercados internacionales”. Mantener los estándares de calidad y tecnología es para esta compañía un tremendo y permanente desafío, ya que exporta dos millones de litros anuales a mercados como Australia, Sudáfrica y Argentina, entre otros.

¿De tu producción anual cuánto se destina al mercado nacional y cuánto se exporta?
Para el mercado nacional normalmente se venden alrededor de un millón y medio de litros de vino a granel. Eso es aproximadamente cuatro millones de kilos de uva de las distintas cepas. También vendemos alrededor de cinco mil cajas de vino envasado al año. El resto se vende envasado a Inglaterra, Estonia, Bélgica, Holanda y Suecia, y a países de Asia como China, Taiwán, Corea, Vietnam, India y Japón. También exportamos a Estados Unidos y en Sudamérica  México, Brasil, Colombia y Venezuela. En promedio anualmente exportamos ciento cincuenta mil cajas y a granel unos tres millones de litros.

¿De qué depende la demanda por vinos tintos y blancos?
Depende del mercado donde vaya el vino. Por ejemplo, en Inglaterra los pedidos son de cincuenta por ciento de tinto y cincuenta por ciento de blancos. En el resto de los países los encargos son más de tinto que de blanco, especialmente en Asia, donde la solicitud es de un ochenta por ciento de tinto.

¿Cómo evalúas el mercado y la economía nacional en este momento?
Esperamos seguir aumentando las ventas en botella, apuntando a los vinos de más alto nivel para subir la media de los precios, ya que con el valor del dólar que tenemos se hace muy difícil la sustentación del nivel de vinos baratos, que es el más demandado en los mercados. En cambio, para hacer Reserva y Gran Reserva que no se venden antes de los tres años, se necesita tener una estructura de financiamiento de largo plazo a tasas de fomento a la exportación, para competir con otros países que sí entregan a sus medianas y pequeñas empresas fuentes de ayuda para desarrollarse. Ese tipo de financiamiento en nuestro país no existe, por eso estamos demandando a las autoridades para que nos escuchen y nos apoyen en nuestro desarrollo, para seguir llegando a nuevos mercados de más alto nivel y así mantener las exportaciones rentables y poder colaborar al desarrollo regional y nacional.

¿Cómo afecta este escenario al rubro?
Las medianas y pequeñas empresas somos las que generamos más del ochenta por ciento de la fuente laboral y nos sentimos olvidados. El dólar bajo, insumos altos, créditos caros y a corto o mediano plazo, es la tormenta perfecta para estancar el crecimiento y desarrollo del sector exportador. Ese escenario es el que tenemos hoy, pero esperamos que nos apoyen con políticas óptimas para este sector productivo.  

¿Cuáles son tus vinos favoritos?
Mi vino favorito es el que acompaña mejor cada comida o cada ocasión, por ejemplo, para un buen aperitivo mi favorito es un Sauvignon Reserva Lauca, bien frío, aromático, fresco y en boca persistente, la cosecha dos mil doce salió excelente. Con pastas y platos como ave, pavo, u otra comida relativamente liviana, mi favorito es un blend, Gran Reserva Lauca (Cabernet, Carmenere ySyrah), medalla de oro en el último Catad’Or del Hotel W en Santiago. Tiene un buen cuerpo, suave y aterciopelado en boca y un color maravilloso. Con platos de fondo más pesados, como carnes rojas, cerdo o cordero mi favorito es un Gran Reserva Lauca Cabernet, medalla de oro en Estados Unidos el 2011 o un Carignan Selección Limitada Lauca “R”, también medalla de oro este año en el Catad’Ordel “W” Hotel. Ambos vinos muy característicos de la variedad, con exquisito aroma, sabor y cuerpo, potentes en boca pero elegantes y suaves a la vez.

VIÑA Y GOLF

Este enólogo y viticultor, con más de veinticinco años de experiencia ha logrado sus sueños y objetivos porque es una persona perseverante, que ha trabajado duro y porque tiene claro qué es lo que quiere en la vida. “Yo creo que hay que tener fe, y si se tiene la preparación adecuada y la convicción, las cosas se logran”.

Hoy Renato se siente orgulloso de su trabajo y de ver cómo sus empresas han crecido. Además cuenta con el apoyo de dos de sus hijos. Su hijo Renato que es agrónomo —se especializó en enología y comercio exterior—, y está a cargo del área de la exportación y José Tomás que estudió vitivinicultura y ve todo lo que es producción. “A mis hijos, para trabajar conmigo, yo les exigí un título profesional y el compromiso de asumir que este es un camino difícil. Por eso espero que lo hagan mejor que yo”.

Este hombre es un apasionado que se involucra y se dedica a su trabajo. Pero no sólo es amante del vino, también deja tiempo para su otra gran afición que es el golf. Así surgió el nombre de la viña: Villa Golf, porque también ha dedicado muchos años de su vida a practicar esta disciplina. Jugó golf desde chico y por muchos años fue un golfista amateur de excelencia. Llegó a ser hándicap número cero —scrach—, y fue campeón pre- senior en 1999. Pero no ha dejado de lado el golf por el trabajo. Hoy es actual campeón del Country Club Talca.

Con tanto trabajo, ¿Hay tiempo para la familia?
Todos los sábados y domingo me voy temprano a jugar al country, es parte mi rutina. Y por supuesto, que también queda tiempo para la familia, y sobre todo para mis nietos, porque a ellos, espero traspasarle esta afición por el golf, porque a mis hijos no pude.

¿Cómo hiciste esta unión entre vino y golf?
Porque creo que son formas de disfrutar la vida. Combinar golf con viñedos, es unir naturaleza, campo y deporte. Por eso decidí hacer mi propia cancha de golf en la viña. Son cinco hectáreas con nueve hoyos. Aquí recibo a mis clientes, tengo una casa de huéspedes con una preciosa vista a la cancha para relajarse, desconectarse, practicar deporte y disfrutar todo esto con una copa de vino en la mano.

“Combinar golf con viñedos, es unir naturaleza, campo y deporte. Por eso decidí hacer mi propia cancha de golf en la viña. Son cinco hectáreas con nueve hoyos. Aquí recibo a mis clientes, tengo una casa de huéspedes con una preciosa vista a la cancha para relajarse, desconectarse, practicar deporte y disfrutar todo esto con una copa de vino en la mano”.

 

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