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EDICIÓN | Octubre 2012

Promesa olímpica

Tomás Letelier Pardo, nadador
Promesa olímpica

Miembro de la selección chilena, a sus catorce años, ya es una promesa para el deporte olímpico nacional. Su excelente participación en el nacional de invierno de Valparaíso, durante julio, lo clasificó a la Copa Austral, en Talca y a la Copa Pacífico en Bolivia. Logros que han hecho del agua no solo una pasión, sino también un deporte profesional en su vida. Cursa primer año medio con buenas calificaciones, pero tiene claro que su objetivo principal, ahora, es nadar hacia las Olimpiadas 2016, en Brasil.

Por Víctor Godoy Jiménez / Fotografía: Patricio Salfate Traslaviña.
 

Llegamos a la piscina del Cendyr, en el Instituto Nacional de Deportes (IND), donde Tomás Letelier realiza sus entrenamientos, ya que es el único lugar que tiene las características para practicar profesionalmente esta disciplina en La Serena. Su mamá nos recibe, porque ella es quien lo acompaña fielmente a sus preparaciones diarias.

Conversamos con ella por mientras, para no interrumpir el entrenamiento. Vemos como orgullosa mira a su hijo, quien con gran entusiasmo sigue las instrucciones de su entrenadora cubana, Evelyn Zayas. “Trabajamos fuerte para que mejore sus marcas. Al ser miembro de la selección chilena cada cierto tiempo lo citan a entrenar en el CAR. La próxima semana se irá a entrenar a la piscina de la Escuela Naval en Valparaíso, junto a la selección chilena”.

Este pequeño deportista resalta, a simple vista, por sus condiciones y lo de pequeño, claramente, no es por su porte, sino por su edad, ya que es de gran estatura para sus catorce años. Sale del agua junto a sus compañeros y esperamos que se seque para conversar con él.

¿Desde cuándo practicas deporte?
Toda la vida. Siempre he practicado deporte para estar en buen estado físico, estoy mentalizado en la vida sana.

¿Siempre te gustó la natación?
Hace dos años empecé por casualidad. Antes practicaba fútbol en la academia de La Serena, hasta que me dio una dolencia en los talones y, lamentablemente, tuve que dejarlo. Ahí fue cuando decidimos probar con otro deporte y altiro se me ocurrió natación. Siempre me gustó el agua, siempre me atrajo, me enseñaron a flotar desde que tenía meses, así que estaba acostumbrado.

¿Hace cuánto tiempo entrenas profesionalmente?
Hace dos años. Cuando empecé, era una vez a la semana para tomar el ritmo, pero ya hace un año y medio estoy entrenando todos los días dos horas, incluso los sábados. También ya es una regla venir de lunes a jueves al gimnasio, porque si uno hace natación competitiva tienes que fortalecer los músculos, así saco fuerza, lo que me permite nadar más rápido y perfeccionar mis tiempos.

¿Echas de menos tener la vida de un niño “normal”?
Yo casi no salgo, pero no porque no quiera, sino porque no puedo, no me da el tiempo. Eso, a veces, me desagrada. Como andaba con un “bajón” súper fuerte fui a un sicólogo y me explicó que era normal. Mi mamá también dice que es importante que vaya al psicólogo, para tener un soporte. Me da “lata” no estar siempre con mis amigos, a veces hablan todo el día de las juntas y yo no puedo compartir ese tipo de cosas.

¿Y qué sientes en ese momento?
En que esto es lo que elegí. Ellos no disfrutan lo que yo disfruto: viajar, estar en competencias, que son momentos únicos; es una forma distinta de vivir mi adolescencia. A pesar de todo, estoy feliz y cuando tengo la oportunidad de juntarme con mis amigos, lo paso “filete”, lo aprovecho al máximo.

¿Te consideras maduro para tu edad?
Yo creo que sí, en mi familia siempre me dicen que sí. Pero es circunstancial, mi forma de vida me ha hecho crecer, más con esta disciplina donde uno madura más rápido. Hay que dejar de ser niño chico, hay que dejar la edad del pavo para poder triunfar.

NATACIÓN V/S ESTUDIOS

Tomás está recién comenzando la enseñanza media en el colegio El Alba, en Coquimbo. Se siente cómodo, allí tiene a sus amigos y le brindan todas las facilidades para sus entrenamientos, puede faltar a clases y salir antes del horario establecido; beneficios que se los ha ganado, eso sí, porque su responsabilidad en el deporte también se refleja en las buenas notas que tiene.

¿Cómo compatibilizas el deporte con los estudios?
La receta es poner atención en clases y cuando la prueba es muy difícil, tratar de entender la materia… no aprenderla de memoria, con eso me ha ido bien. Una de las asignaturas que más me gusta es matemática porque se me hace fácil, me aprendo una fórmula rápido y después la aplico en los ejercicios.

¿Ya tienes en mente estudiar algo?
Todavía nada. No sé si quiero entrar a la universidad, quiero ver cómo se van dando las cosas; quiero tratar de avanzar en los estudios y en el deporte lo que más pueda. Además, mi entrenadora dice que, posiblemente, en un año más me tenga que ir de Chile a entrenar a otro lado, entonces eso cambia totalmente cualquier plan.

Si tuvieras que priorizar en estos momentos, ¿dejarías tu vida de escolar normal por el deporte?
Lo haría, me costaría un poco, pero la decisión sería sí. La natación es lo que más amo,  es mi pasión ciento por ciento.

INICIOS DE ORO

A sus cortos años, ya es una promesa para el deporte a escala nacional. Ya desplazó el récord de doscientos metros espalda (11-12 años, varones, piscina corta) del nadador Rodrigo Videla, del año 1982, cuando estableció un tiempo de 2:23:26, que ahora es superado por este prematuro campeón, con 2:20:02, en una toma de tiempos especial en el marco de la Copa de Francia Internacional del año pasado.

¿En qué competencias has participado?
En varias regionales y ya llevo tres nacionales. En mi primera competencia, el Campeonato Nacional Infantil de Invierno 2011, gané cuatro primeros lugares, oro en los 50, 100 y 200 metros espalda, además de los 200 combinados. En diciembre participé en el Campeonato Nacional de Verano en el Estadio Nacional, y obtuve dos medallas de oro y un tercer lugar, en las mismas especialidades. En el nacional de invierno en Valparaíso, en julio, me fue súper bien, saqué dos oros (50 y 100 metros espaldas), una plata (200 metros espaldas) y un bronce en combinados, aunque yo esperaba tres medallas de oro (se ríe). En agosto fui a la Copa Austral en Talca y obtuve bronce y en la Copa Pacífico no me subí al podio, pero mantuve mis tiempos. Lamentablemente me perjudicó la altura.

¿Cómo te sentiste después de ganar cuatro oros en tu primera competencia?
Era raro, pero me sentí bien. Al principio ni lo asimilaba, no entendía que en ese momento era el primer lugar en mi categoría y que nadie me ganaba en el país, pero siempre traté de tomarlo con humildad para que no se me subieran los humos a la cabeza; y para eso, pensaba en que a nivel internacional aún me faltaba mucho.

¿Qué ha cambiado en ti, desde que ganaste los primeros lugares?
Desde mi estatura, mi peso, todo ha cambiado. Al principio se hace más fácil porque uno es chico, tiene menos responsabilidades y físicamente eres más ágil. Pero ahora sé que tengo que ponerme las pilas, porque a medida que uno va creciendo nos empezamos a encontrar con gente más grande y que tiene mayor experiencia. Ahora también, ya estoy pensando en el NEM (notas de enseñanza media), pero pretendo seguir entrenando y de manera más competitiva.

¿Te estás preparando para competencias internacionales?
Sí, entrenando y concentrándome siempre a full. Hay que tener cabeza para los entrenamientos porque son duros y uno tiene que estar mentalizado para competir. Por ejemplo, los nervios hay que trabajarlos. A veces me dan bajones en el agua, grito o me enojo, pero ahí está mi profesora, ella me reta y me aconseja para mantener la disciplina; lo bueno es que tenemos un muy buen feeling, lo que es importante para un triunfo.
Respecto al poco apoyo que tienen los deportistas en este tipo de disciplinas ¿qué piensas sobre eso?
Pésimo, por eso el deporte en Chile es tan precario; si uno mira otros países tienen cientos de deportistas, todos apoyados. En nuestro país solo algunos pueden pagar las competencias y los entrenamientos. ¿Qué pasa con el resto?, se pierde y después nos quejamos de que nos va mal en las olimpiadas. De hecho, en esta piscina tenemos malas condiciones, pero es lo único que hay. Además, en los medios solo “pescan” el fútbol y el tenis, me da “lata” que no haya cultura de deporte.

Si te digo “olimpiadas”, ¿qué se te viene a la cabeza?
Nivel increíble de tiempo, durísimo, nervios y muchas ganas. Me imagino con el buzo de Chile, representando al país. Es adrenalínico pensar en hacer buenos tiempos, especialmente en espalda y combinados, que es lo que me gusta.

¿Qué se viene a largo plazo?
Mi objetivo principal, hoy, es ir a los Juegos Olímpicos del 2016, a eso aspiro. Además de tratar de participar en todas las competencias que se presenten, sudamericanos, panamericanos y algunos tours en Chile. Quiero competir lo más posible y ser como Kristel Kobrich. Me encantaría ser reconocido y llegar a ese nivel.
Mientras nos cuenta sus sueños, nos señala también que le gustaría mucho irse a vivir al CAR, aunque fuese difícil dejar a la familia. Pero está confiado, tranquilo y feliz gracias al apoyo de su profesora de natación, entrenador físico y, sobre todo, de sus padres, “me pagan los implementos y entrenamientos, están contentos porque he buscado la mejor manera de ocupar mi vida”.

“En nuestro país solo algunos pueden pagar las competencias y los entrenamientos. ¿Qué pasa con el resto?, se pierde y después nos quejamos de que nos va mal en las olimpiadas”.

 

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