Diversos estudios muestran que un excesivo consumo de alimentos de alta densidad energética âricos en grasas saturadas, azúcar y salâ y la falta de actividad fÃsica representan, en la actualidad, el estilo de vida de gran parte de los niños chilenos.
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Al igual que gran parte del mundo, Chile ha progresado notoriamente en la solución de los problemas pediátricos nutricionales e infecciosos, asociados a la mortalidad infantil. Esto se refleja en la rápida y notoria transición epidemiológica, demográfica y nutricional en su población, con una marcada disminución de la desnutrición y mortalidad infantiles y de las enfermedades infecciosas, además de una mejorÃa en la atención del binomio madre-hijo al momento del parto.
Sin embargo, a la par, han aumentado los problemas nutricionales por exceso, con un considerable incremento de la obesidad y otras enfermedades crónicas no transmisibles del adulto, las que hoy constituyen la principal causa de muerte en el paÃs, que se consideran aún más graves si se presentan en las primeras etapas de la vida.
Entre los niños chilenos, la obesidad constituye el problema nutricional más importante, que se duplicó entre 1990 y 2010, pasando del cinco por ciento a casi el diez por ciento de los menores de seis años controlados en el sistema público de salud.
Diversos estudios muestran que un excesivo consumo de alimentos de alta densidad energética âricos en grasas saturadas, azúcar y salâ y la falta de actividad fÃsica representan, en la actualidad, el estilo de vida de gran parte de los niños chilenos. Este desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético, sostenido por largos perÃodos, constituye la principal causa de la elevada y creciente prevalencia de obesidad.
La presencia de obesidad y factores de riesgo cardiovascular en la población infantil, aceleran la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, las que generan serios problemas sociales y económicos, por el alto costo que involucra su tratamiento y recuperación. Por ello, en los nuevos Objetivos Sanitarios 2011-2020, sigue siendo un tema prioritario la prevención y reducción de la morbilidad, discapacidad y mortalidad prematura por afecciones crónicas no transmisibles.
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En este sentido, acciones como promover hábitos saludables de alimentación y actividad fÃsica han demostrado ser efectivas cuando se realizan de forma sistematizada y permanente en el tiempo. Por ejemplo, en una experiencia con escolares chilenos, entre ocho y doce años de edad, la prevalencia de obesidad disminuyó de 21,6% a 12,2% en niños, y de 19,4% a 8,7% en niñas.
Como carrera de Nutrición y Dietética de la UCN nos propusimos evaluar qué tan efectivo puede ser implementar un programa piloto de salud y nutrición en escolares del primer y segundo ciclo básico, que presenten malnutrición por exceso y factores de riesgo cardiovascular. Respecto de este tema, no existen estudios en la Región de Coquimbo.
A fines del 2011, realizamos un diagnóstico de la situación nutricional a quinientos treinta escolares de primer y segundo ciclo básico, en un colegio de La Serena, cuya prevalencia de malnutrición por exceso fue similar a la realidad nacional. Esto demostró la necesidad urgente de realizar una intervención local, multisectorial, y seguir generando datos respecto a esta situación en escolares y adolescentes. Este programa piloto nos permitirá aportar información que podrá ser utilizada en la toma de decisiones y en la generación de estrategias de intervención a nivel local, incorporando, en las comunidades escolares, la adopción de conductas saludables, esto sumado al apoyo disciplinario permanente y a la motivación propia, claves para conseguir el cambio conductual tan deseado.
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