Así empieza la frase con que García Lorca le hace una reverencia a la naturaleza. Y este es, sin duda, el mejor título para describir el Pandal. Camino a Graneros, hay un oasis de plantas ornamentales, flores y árboles que decoran una casa centenaria, desde donde se pueden ver las más diversas especies de la tierra para llevarlas al propio jardín.
Por María José Pescador D. Fotografías: Danny Bolívar U.
El campo donde se ubica este vivero existe hace muchos años; se dice que fue la primera hacienda en donde se instalaron los jesuitas que llegaron a la zona en la época de la colonia. Posteriormente, pasó a manos de una reconocida familia tradicional del lugar, y luego se vendió a unos extranjeros, que fueron los que empezaron con el vivero. “Esta casa debe tener unos doscientos cincuenta años. Y los antiguos dueños fueron los que empezaron con el tema de las plantas. Una cosa pequeña, pero que en ese entonces era muy reconocida por los paisajistas y decoradores de la capital”, explica Miguel Ángel Pérez Fantuzzi, socio del vivero, junto a su hermana y cuñado.
El abuelo de la familia de Miguel Ángel tenía los campos de al lado, en donde poseía parras de uva viníferas. “Siempre quiso comprar esta propiedad y nunca pudo, hasta que la nieta lo logró”. Fue así como lo que era un pequeño vivero se transformó en un tremendo paisaje, plagado de colores y aromas, en donde es fácil ver pajarillos saboreando la naturaleza y sentir el aire limpio y la tranquilidad. “Nosotros trabajamos con seres vivos y somos responsables de eso hasta que la planta se entrega. Mi hermana —Macarena— es ingeniera agrónoma y es fanática del jardín; fue ella junto a su marido —Edmundo Ruiz, a quien también le gusta mucho el tema— los que acrecentaron y le han dedicado años al vivero”.
Nada se escucha más que el cantar de aves, grillos, y otros. Al entrar, lo primero que llama la atención es el estacionamiento, en donde hay decenas de enormes y diferentes maceteros —en materialidad y colorido—, con arbustos recortados en forma redondeada, perfectos, distintas tonalidades de verdes que, en su conjunto, forman una isla de lujo para la decoración de cualquier hogar.
Más allá, la entrada, con árboles que muestran su tronco, pero que arriba de este poseen una forma redondeada; fueron podados por años, cuidadosamente, para que tuviesen esa estructura. El recorrido está repleto de enredaderas que cubren paredes, vigas y estructuras metálicas, como un biombo verde, creado con la ayuda de estas trepadoras.
Pequeñas plazoletas se van descubriendo, todas con una magia que solo se crea con las hojas de las diferentes variedades que aquí uno puede comprar y llevar para decorar el jardín de la casa, sin que este pase desapercibido. Al cruzar el portal de la casona, lo primero que se ve es un gran estanque con plantas acuáticas y a un lado una pequeña casa, cubierta entera por enredaderas. Solo se ve la forma de la construcción gracias a que la mantención de quienes aquí trabajan lo permite. Dentro de este lugar, plantas de interior, la especialidad: el helecho o las kentias (palmeras de interior) o las palmas del paraíso, como se les dice. Aunque lo de interior no es el foco del lugar.
La casona es privada, y posee un jardín con un pasto perfecto y árboles gigantescos. Aquí la familia Pérez Ruiz, los fines de semana, se reúne y descansa, ya que viven en la capital. También atienden, pero al otro lado, donde está el inmenso vivero, y en donde, sin dudas, se pueden encontrar las variedades que uno quiera, siempre plantas o árboles bien mantenidos desde el punto de vista fitosanitario. “La idea es que quien se lleve una planta, un arbusto, o un árbol de acá, sepa que va a tener un buen desarrollo fuera del lugar”.
CAMINOS CON PERSPECTIVAS
Existen varios caminos para conocer las variedades que existen en el vivero, todos ellos con una perspectiva larga, y un camino despejado y con especies a ambos lados. “Partimos con un surtido de plantas que no es ni el cuarto de lo que hay ahora. Lo que había antes eran plantas de temporada y helechos, nada que ver con lo que tenemos hoy. Antes, lo principal eran las plantas de temporada, pero nosotros no las trabajamos porque se destruyen con las heladas y si no llueve se mueren. Entonces, nos orientamos a especies que pudiesen vivir todo el año. Esto es un tema más de gusto que de negocio, porque hay que esperar años para ver el desarrollo de las especies. Este es un cuento a largo plazo”.
Árboles, arbustos, arbustos enanos, coníferas, entre tantas otras, son algunas de las variedades que aquí se pueden encontrar. “El mercado de las plantas en Chile no pide mucha variedad de plantas, como sí pasa en otros países. Pero sí se implantan modas, y en este minuto podría decir que lo que se ha pedido harto es el lila en floración (arbusto). La planta, por estos días, se elige dependiendo de lo que se lleve, en cuanto a colorido en la ropa, autos, zapatos u otros. Se ha puesto mucho en boga el boj tanto como arbusto pequeño, como trabajado al estilo japonés, orientado al área maceteros, para patios duros. Y por otro lado, las plantas de baja mantención, porque se viene la escasez de agua.
¿Cuáles son las plantas de baja mantención?
Toda la línea de pennisetum, de gramíneas, árboles como las coníferas y los nativos como el quillay y el peumo.
¿Qué se puede encontrar en el vivero?
La variedad de plantas necesarias para formar un jardín completo. Esa es la idea. Nosotros trabajamos en un noventa y cinco por ciento plantas de exterior, casi nada de interior. Por otro lado, tenemos especies que están acorde con el clima de la zona. Tenemos árboles, arbustos, cubre suelos, coníferas, bulbos, tubérculos y toda la línea de rosas: trepadoras, floribundas, de patio, de pie alto y trepadoras, además de enredaderas y hiedras. Dentro de cada una de estas familias tenemos infinidad de variedades.
¿Qué hay en árboles, por ejemplo?
Acer japónico, abedules, roble americano, quillay, peumo, belloto del norte, alcornoque, alcanfor, liquidámbar, tuliperos, crespones, sauce crespo, encinos, el roble de los pantanos, bambúes, entre muchos otros.
¿Alguna especie difícil de encontrar en otro vivero?
Todo se ha masificado. Pero podría decir que tenemos una variedad de crespones, tanto enanos como los árboles en amplia variedad de colores, y los zelkova serrata (árbol) que son escasos. Las photinias que son arbustos más grandes, son plantas antiguas. También están los helechos cuernos de alce.
Si una persona no quiere esperar el crecimiento de un árbol, ¿tienen grandes y listos para plantar?
Tenemos árboles de cinco años de antigüedad y de unos seis metros de altura. Están en su bolsa, para llegar y plantar. (Camino Real 320, Graneros).
“Todo se ha masificado. Pero dentro de lo escaso podría decir que tenemos una variedad de crespones, tanto enanos como los árboles en amplia variedad de colores, y los zelkova serrata (árbol). Las photinias que son arbustos más grandes, son plantas antiguas. También están los helechos cuernos de alce”.