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Entrevistas

EDICIÓN | Marzo 2012

Todo por el todo

José Miguel Urrutia, alcalde de Machalí
Todo por el todo

Queremos saber por qué Machalí está dentro de las cinco comunas que más crece en población y en el rubro inmobiliario en Chile. Queremos saber por qué hoy, más que nunca, Machalí es una comuna tan apreciada por los empresarios y por el foráneo que decide echar raíces allí. Queremos saber qué tiene de especial esta zona. Aquí, todas las repuestas y el lado B de esta comuna, de la mano del alcalde, José Miguel Urrutia.

Por María José Pescador D./ Fotografías Danny Bolívar U.

Nacido y criado en los alrededores de la plaza de Machalí, este hombre, de innegable vocación de ayuda social, estudió en Santiago administración de empresas, trabajó por diecinueve años en el área de marketing de un diario regional, y ayudó a su padre a sacar adelante sus negocios. La veta política viene de su familia, pues su abuelo -el padre de su padre- fue regidor de Machalí, y su otro abuelo -el padre de su madre- también fue alcalde de la comuna.

Quiere a su tierra machalina con una pasión que se nota al verlo. Para el terremoto se le vio en la comuna con botas de agua, pantalón, polera y una pala, ayudando a las familias más humildes a retirar escombros de las casas de adobe caídas. "Ya no nos queda patrimonio en la ciudad, pero aún tenemos Coya y Sewell", dice cabizbajo, con los ojos rojos, que develan el cansancio del día a día. Y es que este alcalde fue un poblador más de Machalí, conoce a la perfección toda su zona, todos los rincones, a todas las familias, y tiene claro hacia dónde va y lo que quiere.

Múltiples llamadas, tres reuniones con hora fijada, y nada, "el alcalde está en Santiago", "el alcalde está reunido con el profesorado", "el alcalde anda en terreno"... Por fin llegó el día en que "el alcalde" pudo reunirse con el equipo <em>Tell</em> Rancagua. Nos sentamos en su oficina, grande, con vista a la plaza, con sitiales y muebles antiguos. Apenas llegó empezamos la conversación, él miraba el reloj cada cierto tiempo, lo llamaban al celular cada cierto tiempo, y le tocaban la puerta cada cierto tiempo: "Disculpe, alcalde, es que está la señora María esperándolo; dice que ya sabe que hoy no es día de atención, pero igual necesita hablar con usted", explica la secretaria. El señor Urrutia se disculpa y sale a hablar con la mujer. "Perdón, pero es que tengo que atender a la gente".

Esa es su prioridad, atender a la gente, andar en terreno, ver los problemas y tratar de solucionarlos en el corto plazo que tiene durante su administración. Don José Miguel sabe que la comuna tiene tremendo potencial para ser "la mejor de todo Chile", y su labor es sacarle el jugo al área turística para obtener más recursos y así dar un giro potente al veintiocho por ciento de pobreza que hay en la zona. Ese es el lado B que a él le preocupa.

El alcalde es meticuloso, preocupado, no puede estar sentado por mucho tiempo; quisiera que el día tuviese veinticinco horas, y mientras conversamos, seguramente está pensando en su agenda, en cómo solucionar tal y cual problema, en fin... tantas cosas. "A medida que uno avanza en edad -cincuenta y un años tiene- empieza a conocer la realidad de la comuna, y dan ganas de ayudar, sobre todo pensando que, hace treinta años atrás, Machalí era el municipio más rico de Chile. Entonces esta es una zona con recursos; antes llegaban todos los tributos del cobre".

<strong> </strong>

<strong>META HISTÓRICA</strong>

Para tratar de hacer algo por el lugar que tanto quiere, su primera función fue como presidente de la junta de vecinos. Le costó doce años llegar a la alcaldía. "La primera vez que postulé en un cargo político fue como concejal, pero no hice ninguna campaña, entonces me fue mal. La segunda vez, como concejal también, ahí sacamos la primera mayoría". Esos cuatro años de arduo trabajo llevaron a que la gente lo premiara con la primera mayoría histórica en la comuna de Machalí, con la más alta votación nunca antes registrada para un candidato de derecha.

Hoy ya lleva tres años como alcalde del distrito treinta y tres, y quiere volver a serlo por otro período más, para luego saltar al parlamento como diputado.

<strong>¿Cuáles fueron las sorpresas con las que se encontró al llegar a la alcaldía?</strong><br /> Nos encontramos con dos temas graves. Primero, que la encuesta Casen reflejó que Machalí estaba dentro de las comunas con mayor pobreza de la sexta región, con un veintiocho por ciento, lo que es altísimo. Y, además, nos encontramos a un año de llegar a la alcaldía con un terremoto tremendo. Pero hasta el minuto estamos muy contentos con los resultados que hemos obtenidos.

<strong>¿Ejemplos?</strong><br /> Hemos recuperado nuestro patrimonio, priorizado el deporte con la mayor inversión nunca antes hecha -dos mil millones de pesos- en infraestructura: multicanchas en las poblaciones, un polideportivo, etc. Hemos reconstruido -de forma gratuita-viviendas de cincuenta y dos metros cuadrados, sólidas, en los sitios donde la gente vivía y que perdieron sus casas en el terremoto. Y ahora entregaremos subsidios a cuatrocientas familias.

El alcalde cuenta que, cuando llegó al municipio, se dio cuenta de que la realidad de la comuna era más fuerte que lo que él pensaba: "una realidad sorprendente, donde había gente que no tenía vivienda, casas sin agua potable, sin luz, sin alcantarillado, sin pavimentación ni locomoción, y hacinamiento, además de un policlínico que ya no daba abasto". Y es que Machalí crece en población y, por lo tanto, en el rubro inmobiliario de manera abismante; de hecho, está entre las cinco comunas del país con mayor crecimiento. Según el último censo realizado por el INE, en 2002, en Machalí existía una población de veintiséis mil habitantes. "Hoy, y según el pre-censo que se hizo, aumentamos de siete mil casas a catorce mil, por lo que yo creo que este año vamos a bordear los cincuenta mil habitantes".

<strong>¿Por qué cree usted que la gente de afuera echa raíces en Machalí?</strong><br /> Porque es una ciudad amigable, por su entorno, por su seguridad, porque esta comuna es más tranquila y por su cercanía a Santiago y Rancagua.

<strong>¿Qué se viene?</strong><br /> Varios cambios significativos, rescatar el cerro San Juan, que es nuestro patrimonio; tenemos un proyecto para hacer allí un anfiteatro, jardines, una granja educativa, en fin, la idea es sacarle más provecho turístico. Un nuevo CESFAM y recuperar el viejo casino, la piscina, la hostería, etc. Además dos pistas más en la carretera del cobre, y tres pistas más por Escrivá de Balaguer. El próximo año se debiera empezar con estos planes.

<strong>¿Qué cree usted que la gente espera de un alcalde?</strong><br /> Que sea cercano.

<strong>¿Lo más difícil?</strong><br /> Enfrentar un terremoto y lo largo de los procesos, uno quisiera conseguir el financiamiento lo antes posible para empezar a ejecutar las obras de forma rápida. Somos la comuna que más proyectos se ha ganado en la sexta región, estamos liderando en inversión. El sólo alcantarillado de Coya significa más de cinco mil millones de pesos...

<strong>¿Lo que lo tiene más contento?</strong><br /> Que estamos recuperando la identidad de la comuna.

<strong>¿Qué tiene Machalí que no tienen otras municipalidades?</strong><br /> Que somos una zona turística, cultural y residencial. Tenemos todas las bellezas que otros municipios no tienen, como la cordillera, por ejemplo, en donde se va a inaugurar la mejor cancha de Sudamérica para realizar heliesquí, es parte del Puma Lodge, además de Coya Zona Típica, la mina subterránea más grande del mundo, las termas de Cauquenes, tenemos río y Sewell, Patrimonio de la Humanidad. Tenemos todo para ser una zona turística.

<strong>Cuénteme sobre el nuevo lema que vemos en carteles por todos lados: "Machalí se vive".</strong><br /> Es que aquí se vive el deporte, la cultura, la música, el turismo... en Machalí se vive todo.

<strong>¿Machalí comuna segura?</strong><br /> Sí, sobre todo ahora que nos acabamos de adjudicar el plan cuadrante, que significa sesenta carabineros equipados con motos y todo lo necesario. Además, con eso recuperamos la comisaría, antes teníamos que acudir a la de Rancagua.

<strong>DE SIETE A ONCE</strong>

De hablar rápido -no hay tiempo que perder- es José Miguel Urrutia. Conciso, preciso, sabe lo que quiere y tiene claro todo lo que le falta por emprender. Así, este alcalde cuenta que un día normal empieza a las siete de la mañana y atiende a público hasta las once de la mañana. Dice que la gente lo que más pide es que le paguen las cuentas, pero que él, desgraciadamente, no tiene la facultad para ayudar con este tipo de peticiones.

Después se dirige a las poblaciones por si les faltara algo o hubiese algún problema para solucionar. Si hay un incendio a las cuatro de la mañana, para allá va; si alguien falleció, él asiste al funeral... Los que lo echan de menos, son su señora, Fabiola Cofré, y sus tres hijos: Luis Alberto (29), Pablo César (28) y Alexandra Antonia (12).

<strong>¿Entre tantas cosas por hacer, qué pasa con la familia?</strong><br /> La he dejado bastante de lado. Es difícil, salgo a las siete de la mañana y llego, muchas veces, a las once de la noche. Pero trato de darme un tiempo para almorzar con ellos cada vez que puedo.

<strong>¿En qué está pensando ahora?</strong><br /> (ríe) Es que soy súper hiperkinético, y la verdad estaba pensando en que tenemos que ir a la gobernación para que nos den permiso oficial para cerrar la calle porque se viene la fiesta de Machalí y llegan los grupos musicales, y cantantes. Esperamos más de treinta mil personas en los tres días que duran las celebraciones. También estaba pensando en el campeonato nacional de fútbol, tengo que ir a los estadios, ver el tema de las medallas, de la infraestructura. Además, todos los días me da vueltas en la cabeza el cómo hacer para atraer a la gente de afuera, y arreglar el tema de la pobreza.

<strong>¿Qué ha dejado de hacer por la pega?</strong><br /> Estar más con los míos, las vacaciones, el deporte; me encanta jugar fútbol, soy arquero; también me gustaba salir a correr... pero ya no tengo tiempo.

<strong>¿Su sueño?</strong><br /> Que Machalí sea reconocido a nivel mundial.

<strong><em> "Somos una zona turística, cultural y residencial. Tenemos todas las bellezas que otros municipios no tienen, como la cordillera, por ejemplo... además de Coya Zona Típica, la mina subterránea más grande del mundo, las termas de Cauquenes, tenemos río y Sewell, Patrimonio de la Humanidad".</em></strong>

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