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Entrevistas

EDICIÓN | Marzo 2012

Creación sin límites

Marcela Wahl, diseñadora industrial
Creación sin límites

Sus tremendos ojos azules no pasan desapercibidos. Guapa, simpática, esta eterna amante del arte tiene mucho que contar. Marcela vive en Rancagua, junto a su marido y tres hijos. Tiene una vida familiar que la hace tremendamente feliz. Y un talento innato que pocos conocen, pero que es fehaciente. Los inicios de su carrera fueron dentro de los equipos de diseño de Interdesign, Laura Ahsley, Nordik, entre otros.

Por María José Pescador D./ Fotografías Danny Bolívar U.

Marcela es de Curicó, allí estudió en la Alianza Francesa. Siempre estuvo rodeada de arte, de literatura, poesía y diseño. Su abuelo tuvo seis hijos, de los cuales tres se dedicaron al rubro. "Mi tío Camilo es fotógrafo, documentalista, vive en Nueva York. Mi madre no se dedicó al tema, pero cuando dejó de trabajar, estudió arte y hoy está en el cuento de la pintura y el grabado". Su otra tía, Juanita, se dedicó a la danza contemporánea.

De ahí que Marcela tenga el gen de la creación. De sus tres hermanos, solo ella se decidió por el camino de las artes. Es así como a la hora de entrar a la universidad las opciones fueron dos: ingeniería comercial o diseño. Estaba convencida de que su futuro iba por las matemáticas, su ramo fuerte en el colegio.

Entonces se fue a Santiago, postuló, le fue bien y cuando estaba lista, y matriculada en la universidad para estudiar ingeniería, apareció ese gen que estaba un poco dormido, y se dijo: "¿y si me arrepiento? ¿Y si después me siento frustrada?". Marcela sabía que tenía un potencial, por lo que decidió cambiar el camino, seguir sus instintos y estudiar diseño. Entró a la escuela del IPF en la capital. Para entonces ya estaba pololeando con su actual marido Felipe Guzmán.

Estudiando, Marcela obtuvo su primer reconocimiento. Ganó una "Mención Honrosa por Innovación al Producto", en el Tercer Salón del Mueble, organizado por una empresa, cuyo material estrella es la madera aglomerada. "Hice una mesa de ajedrez, pero la planteé de forma distinta, con patas tipo colmillos de elefante y la superficie con curvaturas. Fue polémico porque no tenía nada de tradicional".

Cuando egresó, se "encandiló" con la vitrina de la reconocida tienda <em>Interdesign, </em>y decidió que ese era el lugar en donde quería trabajar. Justo estaban buscando gente en el departamento de diseño y Marcela quedó dentro. Hay que destacar que esta tienda se abrió en los años ochenta con una visión extremadamente futurista y lujosa del diseño de interiores. Una apuesta que, en aquellos años, fue el experimento del chileno Eduardo Godoy. Hoy, Interdesign no es solo una tienda, es el destello del arte, de la fantasía, del buen gusto, de lo minimalista y lo simple. El noventa y cinco por ciento de los proveedores son diseñadores reconocidos a nivel mundial, italianos como Alessi, Cassina, Driade, Zanotta y Artemide. Por lo mismo, trabajar en esta empresa, es más que un súper currículo, es toda una experiencia.

<strong>¿Cómo fue trabajar en Interdesign? </strong>

Muy entretenido. Conocí tecnologías espectaculares que nosotros en Chile aún no teníamos en esos años. Realizábamos los proyectos de diseño de arquitectos muy reconocidos en Chile. Aquí aprendí que algo estaba pasando en cuanto a diseño, porque había gente muy visionaria. Entonces supe que la calidad, la tecnología y lo innovador era lo que se venía fuerte. Fue una excelente escuela, pionera en todo sentido.

<strong>VANGUARDISTA&amp;ROMÁNTICO</strong>

Luego de trabajar por un año y medio en esta tienda, se casó y dejó a un lado el rubro del diseño. Pero ese gen, esas ganas de descubrir, de crear, y esa necesidad de pensar todo el tiempo las infinitas posibilidad de hacer cosas con todo lo que veía a su alrededor, la motivaron a volver a lo suyo. Así, junto a dos amigas, formó su propia empresa de diseño: ABW. Pero pronto le llegó una oferta irresistible: la llamaron para trabajar en Laura Ashley como encargada del departamento de decoración. "Allí conocí el mundo de las telas, que es ultra fascinante. Además de los papeles murales y el mobiliario que, obviamente, son todo lo contrario de lo que yo había experimentado".

En Ahsley estuvo por casi dos años, hasta que llegó el primer hijo -tiene tres, Tomás (12), Vicente (6) y Amelia (4)-, entonces resolvió pasar su embarazo tranquila, sin trabajar, cosa que después hizo también con sus otros niños. Una vez que estuvo lista para emprender nuevos desafíos, decidió que su objetivo era el diseño industrial. Es decir, producción a gran escala. Entonces llegó a Nordik. "Aprendí mucho. Sobre todo en el tema de la computación, de la ingeniería y la arquitectura. Ver que lo que uno diseñaba se producía en serie, es el sueño máximo de un diseñador o, por lo menos, lo fue para mí. Todavía me encuentro con líneas creadas por mi equipo, que se siguen vendiendo".

<strong>¿Para ti, cual es la diferencia entre un arquitecto y un diseñador?</strong><br /> El diseñador es más cercano al cliente, tenemos que ver con lo inmediato, en cambio el arquitecto ve el tema más macro.

<strong>¿La arquitectura es más compleja?</strong><br /> Diseñar un producto que sea exitoso no es nada fácil. Ambos rubros se complementan. Hay arquitectos que se han dedicado al diseño, tal como hay diseñadores que realizan proyectos de arquitectura.

<strong>¿Hacia dónde va el diseño?</strong><br /> Hacia la simpleza.

<strong>VERSATILIDAD DE LUJO</strong>

En la actualidad, y tal como lo dice Marcela, el diseño está en todos lados. Antes se buscaba la utilidad y practicidad, se compraba un producto y cuando terminaba su vida útil, se iba directo al basurero. Y vamos comprando otro artefacto. Hoy, en cambio, la gente busca no solo un objeto que sea útil, sino que también cumpla con ser un objeto de decoración, durable para toda la vida, que le dé un <em>caché</em> a los espacios de la casa, que por su calidad e innovación en cuanto a tecnología e implementación de materiales, cumpla estos dos roles. "Antes uno no tenía la opción de elegir, compraba lo que estaba en el mercado y punto. El tema del diseño era mucho más elitista, hoy no".

<strong>¿Qué significa diseñar?</strong><br /> La premisa es ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas. Diseñar es satisfacer necesidades de distintos tipos, y uno como diseñador tiene la tarea de saber cómo se hace el objeto. Si no sabes usar la maquinaria para crear, por ejemplo, un mueble, no puedes mandarlo a hacer, es necesario conocer todos los pasos, desde el dibujo, el proyecto, el prototipo, etc.

<strong>¿La idea de diseñar un objeto es...?</strong><br /> Hacerlo de forma que la persona lo elija en base no sólo a su utilidad, sino también a su forma. La idea finalmente es que los objetos provoquen o evoquen algo en la gente, que para el cliente no pase desapercibido, que entrar a una tienda a comprar un sillón o un espejo, sea toda una experiencia. Las cosas entran por la vista, y ese es nuestro trabajo, ojalá hacer objetos de culto. Como lo que pasó con el famoso exprimidor que desarrolló Philippe Stark para Alessi, hoy hay gente que lo compra para tenerlo como escultura.

Su último trabajo en Santiago antes de decidir echar raíces en la capital de la región del Libertador -y por temas laborales de su marido- fue en una reconocida empresa importadora de perfumes y cosméticos. Su tarea: organizar la imagen de cada producto, de cada vitrina y de los espacios promocionales dentro de las diferentes tiendas. "Ahí estuve dos años. En ese entonces solo tenía a Tomás y mi marido viajaba todos los días a Rancagua a trabajar. Entonces colapsé, porque me apasiono mucho con la pega, y en ese tiempo los diseñadores teníamos que demostrar que éramos útiles, y eso era agotador".

Así Marcela llegó hace ocho años a Rancagua, donde tuvo a sus otros dos hijos y en donde se dedicó a su familia, sin dejar de lado su pasión. Por lo que relajadamente y en el tiempo que le dejan los niños, realiza diseño de marcos, para lo que mezcla telas, diferentes maderas, coloridos y formas; además, también utiliza el acrílico. Por otro lado, hace cojines y pieceras, y gracias al concurso Lounge Design Art de diseñadores nacionales independientes, en el que participó el 2010, ganando el premio al "Producto Estrella" con la presentación de un collar de tela, desarrolló una colección de accesorios hechos con fibras recicladas que pueden verse en su página web: <a href="http://www.teoremadesign.cl/">www.teoremadesign.cl</a>.

Por otro lado, también está dedicada a la decoración para departamentos y casas piloto o de particulares, tanto en Rancagua como en Santiago. "Todo lo que hago hoy lo hago con mis manos, porque me gusta controlar cada detalle".

El año pasado, Marcela se unió como voluntaria al equipo de ANSPAC de la región de O´Higgins, organización que busca entregar herramientas para el desarrollo personal y económico de las mujeres de escasos recursos. Aquí la tarea de Marcela es enseñarles las técnicas de las diferentes manualidades que realiza. "La idea es colaborar y comprometerse con la tarea. Llueva o truene, todos los lunes voy a ver a mis alumnas y a hacerles sus clases. Se trata de que ellas se dignifiquen, que desarrollen un crecimiento personal, que se sientan útiles, íntegras, que les sirva para subir la autoestima, en fin. Ayudar no cuesta nada, y el beneficio es mil veces más alentador que un sueldo a fin de mes".

<strong><em>"(En Interdesig) aprendí que algo estaba pasando en cuanto a diseño, porque había gente muy visionaria. Entonces supe que la calidad, la tecnología, y lo innovador era lo que se venía fuerte. Fue una excelente escuela, pionera en todo sentido".</em></strong>

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