Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Febrero 2012

Sensación Sublime

Andrés Tobar, windsurf con ola
Sensación Sublime

Así define Andrés la emoción que siente cuando está arriba de una ola y el viento lo arrastra rápidamente, pudiendo hacer maravillosas piruetas, las que le han dado un lugar privilegiado dentro de esta disciplina en Chile y el mundo. Simpático, tímido, disperso, este deportista de elite se las arregló para vivir al lado del mar, en la costa de la región del Libertador.

Por María José Pescador D. / Fotografía: Danny Bolívar U. y gentileza de Andrés Tobar.

Tranquilo, sencillo, atento. Andrés Tobar (29) es así, le gusta la naturaleza, la ecología, el mar. Hace más de ocho años que descubrió la playa de Matanzas, zona privilegiada por el viento, y las olas. "Esta zona tiene más viento que, por ejemplo, Pichilemu, y las olas son distintas. Además, cerca hay muchas playas con otros potenciales para hacer distintos deportes acuáticos, surf, windsurf e, incluso, buceo. Estamos descubriendo un excelente buceo".

Puede ser que la enseñanza que obtuvo de su colegio -Rudolf Steiner de Santiago- lo haya ayudado a ser más comprensible con la tierra y su entorno natural. La filosofía de este establecimiento se basa en la pedagogía Waldorf, que profesa al ser humano como un ser constituido por cuerpo, alma y espíritu. La base es una educación libre, en donde se busca el desarrollo no solo cognitivo, sino que además sensitivo y táctil.<br /> Es sabido que en los colegios Waldorf los niños comen de la propia huerta, y que se les explica, desde chicos, el tema medioambiental y el amor por la naturaleza. Quizás por eso, Andrés buscó el mar, porque no solo venía en sus genes, sino que toda la vida le hablaron de la importancia del entorno. "Acá no estoy en la ciudad, estoy en la playa o el campo y de alguna forma siento que formo parte de este lugar, que es mío. Entonces, me gusta que esté bonito, cuidado. Aquí se valora más la naturaleza".

<strong>AMOR A PRIMERA VISTA</strong>

Andrés cuenta que la primera vez que llegó a esta playa desde la capital (tenía catorce años), se enamoró del lugar, el que visitaba cada vez que podía. Aquí, por ejemplo, y hace seis años, conoció a Felipe Wedelles, también amante del windsurf y arquitecto, y con quien hace cuatro se asoció para crear el hotel Surazo y así cumplir el sueño de vivir en Matanzas. Sueño que se hizo realidad gracias a su profesión y su otro amor: la cocina. Andrés estudió la carrera de gastronomía en L´Ecole Culinaire de la capital, y una vez que egresó decidió emprender su proyecto de vida.

"Mi idea era vivir en la playa, y hacer un pequeño restaurante. Con Felipe nos hicimos muy amigos, porque ambos tenemos las mismas cosas en común, empezando por el fanatismo del windsurf. De repente apareció un terreno, juntamos la plata y lo arrendamos a concesión, con la ayuda de nuestros padres y de un tercer socio, Luis Irribarra, de profesión médico, pero también fanático del mar". Así nació el Surazo. De esta manera y con harto esfuerzo, Andrés se trasladó con "camas y petacas" a vivir en Matanzas para disfrutar de sus olas y hacerse cargo del restaurante del hotel. <br /> Cuando no es un día "de windsurf", (por el viento) se puede ver a Tobar dentro de la cocina, pescando o practicando surf. Pero cuando el viento corre, él también corre a buscarlo. Si está muy bueno el mar, con las condiciones necesarias para windsurfear, a Andrés no se le ve en tierra firme en todo el día.

<strong>UNO, DOS Y TRES</strong>

Este deportista disciplinado está dentro de los tres mejores del windsurf nacional. Los lugares se los pelea en su mayoría con su socio Felipe. "Conocí este deporte por mi papá, él me llevaba a Playa Blanca, Aculeo, Rapel, Pichidangui, y de un día para otro mi vida se transformó, era una constante preocupación, cuando tenía quince años, de cómo lo iba a hacer para llegar el fin de semana a la playa. El windsurf se transformó en todo".

Cada campeonato nacional lo ganaba o siempre estaba entre los tres primeros. El 2009 fue campeón sudamericano de windsurf en olas -disciplina que trata de no solo recorrer el mar a alta velocidad, sino que además de aprovechar la ola para realizar piruetas como el surf- en los dos campeonatos que se hicieron, uno en Chile y otro en Perú. El 2010 ganó un tercer lugar en la lista general de los tres sudamericanos que se realizaron ese año, en Brasil, Chile y Perú. "Pero no soy profesional, me gusta mucho, pero no me motivan los campeonatos, prefiero el free style, andar libre, haciendo fotos, filmaciones, se disfruta más".

<strong>¿Por qué dejar los campeonatos?</strong><br /> Si en Chile se hace algún campeonato este año, obvio que participo, pero mi proyecto fundamental ahora, junto a Felipe, es hacer videos de windsurf, en Matanzas. Estamos creando un tremendo presupuesto para un proyecto grande, importante.

<strong>¿La diferencia entre windsurf y surf?</strong><br /> Las dos cosas me gustan, ambos son pasiones; ahora estoy muy motivado con el surf, esta semana practiqué seis días. Es un lujo poder hacer las dos cosas porque se puede aprovechar el mar cuando no hay viento y también cuando lo hay.

<strong>¿Es necesario saber surf para andar en windsurf?</strong><br /> No, para nada. Pero si sabes, ayuda. Lo que pasa es que el windsurf tiene varias modalidades, está el slalom, fórmula racing y ola. Los dos primeros son parecidos, pero tienen velas más grandes y, en realidad, son carreras. El récord mundial en velocidad es de noventa kilómetros por hora. La modalidad que yo practico es olas. Se pueden hacer giros de trescientos sesenta grados para atrás, para adelante, en fin, muchas cosas... Es muy rico sentir y hacer la maniobra y caer bien. Aquí se mezclan ambos deportes.

<strong>¿Qué es lo que buscas cuando entras al mar?</strong><br /> Desconectarme del mundo. Es un tipo de meditación activa, los deportes al aire libre te conectan con el aquí y el ahora. Es una disciplina que te obliga a estar ahí, lograr la máxima concentración, estar ciento por ciento preocupado en lo que haces y hacerlo bien. Eso es lo que me gusta.

<strong>¿Existe el miedo? </strong><br /> Sí, sobre todo cuando el mar está bravo. Sube la adrenalina, y todo se transforma en un estrés que es positivo.

<strong>¿Cómo se vienen las nuevas generaciones de este deporte?</strong><br /> Fuerte. Yo lo veo en los hijos de Felipe, que empezaron a subirse a la tabla a los cuatro años. Nosotros entramos viejos a este deporte, porque vivíamos en Santiago. Pero ellos viven aquí, están conectados todo el día con el mar y la naturaleza. Es muy diferente a cuando vienes solo los fines de semana, y el resto del tiempo estás en la ciudad. Actualmente, el campeón del mundo se llama Philip Köster, y es un niño, tiene diecisiete años. Es alemán y vive en España, son otros parámetros, es una bestia. Él seguramente empezó a los cuatro años.

<strong>¿Cómo vivir en Matanzas, para quienes tienen niños? ¿Cómo lo hacen con el colegio, por ejemplo?</strong><br /> Felipe con su socio arquitecto, además de la ayuda de algunos papás que viven en Puertecillo, hicieron un colegio que ya está en funcionamiento, es Waldorf y se encuentra en Nahuelcura, entre Matanzas y Puertecillo. Hacer familia y echar raíces en la playa es posible, y para quienes gustan de la naturaleza es una opción privilegiada. La idea es crecer con el medio ambiente, la ecología, el deporte. Ese es el futuro.

<em><strong>"Me gusta el windsurf, porque para mí es un tipo de meditación activa, los deportes al aire libre te conectan con el aquí y el ahora. Es una disciplina que te obliga a estar ahí, lograr la máxima concentración, estar ciento por ciento preocupado en lo que haces y hacerlo bien". </strong></em>

 

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+8+2   =