A fines de septiembre, después de más de una década, ha vuelto en todo su esplendor, y al parecer en forma definitiva, a su sede recién restaurada el palacio Baburizza en el paseo Yugoslavo del cerro Alegre, el Museo Municipal de Bellas Artes, para goce, disfrute y orgullo de porteños y visitantes.
Ha llegado a puerto la odisea de la valiosa colección de pintura de propiedad de la Municipalidad de Valparaíso, que inició a fines del siglo XIX Alfredo Valenzuela Puelma, que continuó el escritor Augusto d’Halmar, el pintor Camilo Mori y, finalmente, incrementó el empresario Pascual Baburizza. Además, se aprovechó este largo tiempo para la restauración, por el Centro de Conservación, Restauración y Estudios Artísticos, de doscientas cuarenta y cuatro pinturas, las más importantes y las más dañadas de dicha colección.
Estas obras, que pertenecen a importantes maestros de la pintura de los siglos XIX y XX, itineraron por distintos lugares de Valparaíso hasta que, en 1971, la municipalidad porteña acordó comprar a los herederos de Baburizza su palacio (construido en 1916), para ser sede del Bellas Artes, el que después de sufrir severos daños por el paso del tiempo, ha sido restaurado, conservando toda su belleza original, bajo las indicaciones del arquitecto Mario Pérez de Arce.
Sin duda, Valparaíso ha recuperado un importante centro cultural que potenciará la calidad de capital cultural que ostenta, en la medida que la ciudadanía haga suyo este hermoso espacio para dialogar con el arte, que ayude a comprender el entorno y descifrar la realidad.