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EDICIÓN | Diciembre 2011

Los hijos perdidos

Constanza Reyes, Fundación Y.C.Y.C
Los hijos perdidos

Hace veinticuatro años que Constanza es la única voluntaria de ayuda de esta institución que alberga a ciento cincuenta y dos niños olvidados por sus padres. Niños que llegan de meses y se quedan hasta los dieciocho años, y que viven aquí porque en sus casas no los quieren, y si los quieren, el riesgo de estar allí puede convertirse en un daño irreparable. El amor, el cariño, los abrazos y besos, los juegos y ese apoyo de saber que cuentan con alguien que los quiere, han sido y siguen siendo la misión de esta mujer.

Por María José Pescador D. / Fotografías: Bernardita Lazo R.

Más de cien años tiene esta institución ubicada en Quinta de Tilcoco, sexta región -Fundación Instituto Chileno de Colonias y Campamentos-. Comenzó como un hogar para niños de extrema pobreza, creado por el padre Alceste Pier Giovanni. Su idea fue ayudar a las mamás que trabajaban otorgándoles este espacio para que los niños estuviesen cuidados mientras ellas estaban fuera de casa. Con el tiempo vio que los niños, cuando se iban, no comían y, muchas veces dormían en la calle, pero este padre de sangre italiana se la jugó con todo por sus niños. Pidiendo donaciones por aquí y por allá a empresarios y otros, consiguió darles un techo, comida, ropa, y hasta educación a los chiquitines que iban llegando, a esos que sus propias familias dejaban, familias que, a veces, nunca más volvían.

Hace ya ocho años que el padre Alceste falleció, y desde aquel momento, todo cambió. Él logró crear lazos fuertes con hogares e instituciones especializadas en adopción en Italia, y fueron muchos los niños que logró, con un esfuerzo increíble, mandar a este país con familias que hasta el día de hoy agradecen al padre por haberles dado un hijo, o a veces dos, e incluso tres.

Hoy la cosa es muy distinta, pues solo se logra adoptar un porcentaje menor al cinco por ciento de los ciento cincuenta y dos niños que hoy se albergan. El tema: "la burocracia del sistema, y principalmente del SENAME", cuenta Constanza. "Lo que hizo el padre fue excepcional; luego de su muerte se conformó un directorio, del que hoy está a cargo Ricardo Vásquez, quien ha dejado todo, porque él viene de Santiago para sacar adelante este lugar".

"Coni", como le dicen sus más amigos, se casó y llegó por el trabajo de su marido a Quinta de Tilcoco. Aquí vive en una casa quinta estilo inglés, preciosa, grande, que cuenta con una capilla en donde se hace misa todos los domingos para la comunidad. Al principio, cuando llegó a este pueblito, se dedicó a sus cinco hijos: Juan Enrique, Sebastián, Florencio, Juan Andrés y Bernardita. Pero cuando estos comenzaron a ir al colegio, Constanza empezó a ayudar a una escuelita de bajos recursos de la zona, en donde su labor era darles comidas, enseñar a leer y escribir y jugar con los niños. "Recuerdo que les hacíamos una Pascua muy bonita". Pronto conoció al padre Alceste y este le pidió a Constanza que le ayudara en el hogar. "En ese entonces, en el lugar había solo diez niños, y ahora son más de cien... eso fue hace veinticuatro años".

Durante este tiempo, a Constanza le ha tocado ver de todo, y al recordar aquellas historias sus ojos se llenan de lágrimas. "Una vez llegó una niñita, Damari, exquisita, de ocho meses, con su abuela, y me enamoré de ella y ella de mí, y quise adoptarla. Pero no me la iban a dar a mí porque yo ya tenía cinco hijos. Finalmente, la dejaron en la casa de una familia en Rancagua; eso se llama "colocación familiar". Estuvo dos o tres años con esa familia que jamás pensó en adoptarla y le hicieron un daño tremendo porque como era muy activa, la dopaban. Por último, logramos que se fuera con una familia italiana. Lloré mucho, pero fue un regalo de Dios, porque ahora vive espectacular".

Historias como esta son el pan de cada día, niños que se los llevan sus propias familias y luego de meses los traen de vuelta, u otros que vienen a verlos una vez al año, algunos se los llevan por el fin de semana y vuelven con agresiones físicas, entre otros. "Hace tiempo llegó una niñita de cinco años que el papá la abusaba sexualmente y la tenía encerrada en una pieza con candado. Finalmente fueron los vecinos quienes denunciaron. Llegó acá y nadie la podía tocar. Tuve que ir a atestiguar frente a su padre, es lo más terrible que me ha pasado... hoy vive con una familia en Italia".

<strong>¿Y VACACIONES? ¿Y NAVIDAD?</strong>

El hogar cuenta con treinta educadoras; por cada una hay catorce niños que se dividen por sexo y edades en pequeñas casitas. En sala cuna están los peques de meses a cuatro años, párvulos con niños de cuatro a once años, y niñas de cuatro a siete años. Luego está El Parque, donde viven los niños de siete a trece años, y el Mater Day, con niñas de once a dieciocho años. Dentro del hogar, además, hay un colegio municipal subvencionado que cubre la primera etapa de la educación de los infantes desde pre kínder hasta cuarto básico. "Es una escuela abierta a la comunidad que está dentro de las instalaciones del hogar".

En los tiempos que corren, los problemas de este lugar son, primero, la dificultad que existe para la adopción, y segundo, que no todos los niños son "adoptables" ya que muchos vienen con traumas, son violentos, han llegado hasta con cuchillos e, incluso, han robado en el propio hogar, según nos cuenta Constanza. "En los últimos años, las exigencias del SENAME se han ido incrementando, en cuanto a la capacitación de los funcionarios, alimentación, equipamiento, entre otros. El problema es que la subvención entregada por el Estado alcanza a cubrir solo el cincuenta y siete por ciento de los gastos básicos de cada menor".

Hoy,   este es el último hogar de niños que queda en la región. Por falta de recursos, durante el actual año se han cerrado ochenta hogares, dejando a cientos de niños en la calle, ya que, como cuenta Constanza, la mayoría no quiere regresar a sus casas y terminan vagando por las calles, robando, transformándose en delincuentes para poder vivir. La lucha que hoy mantiene el hogar le saca lágrimas a esta mujer, la única voluntaria que ha tenido este centro en toda su existencia.

El problema actual y más grave es que si no encuentran empresarios o empresas que los puedan apoyar con una donación mensual, de aquí a marzo, el hogar se cerrará. Hay que contar que solo en la cuenta de luz se gastan, cada dos meses, más de cuatro millones de pesos. Por otro lado, la institución tiene una parcela en Pichidangui (donación) de cincuenta y cinco hectáreas con playa propia, en donde van de vacaciones todos los niños... mejor dicho, adonde iban, porque este es el primer año en que no podrán asistir por falta de recursos.

Por otro lado, en Navidad se les hace una comida, se le entrega un regalo a cada uno. Este año también peligra esta situación. Son niños que no tienen papás porque la mayoría de sus papás no los quieren, y otros no pueden sustentarlos; algunos son drogadictos o están en la cárcel, o tienen mamás que trabajan en la prostitución. Por lo mismo, prefieren dejarlos en el hogar, ya que aquí les dan de todo, y lo peor es que no quieren entregarlos en adopción, porque tienen la posibilidad de venir a verlos de cuando en cuando y saben que aquí están bien cuidados. "Hay un niñito que lleva un año esperando que venga su mamá a verlo, porque la última vez que vino, le dijo que lo haría el fin de semana siguiente...".

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<strong>SUEÑOS Y SUEÑOS</strong>

El primero, encontrar apoyo en la comunidad y en grandes empresas para no cerrar el hogar. El segundo, que el sistema cambie y dejen las burocracias de lado. El tercero, que terminen las colocaciones familiares, en donde muchos niños son abusados. El cuarto, que esta gran obra siga en pie. El quinto, que tengan una Navidad decente y puedan irse de vacaciones. Y el más importante, que los niños logren ser felices.

<strong>¿Lo que más recuerdes?</strong><br /> Una niña con la que estaba jugando a dibujar en una pizarra. De repente, me quitó la pizarra y la tiza y dibujó un corazón y adentro escribió "busco una mamá y un papá que me quieran". Casi me muero.

<strong>¿Un sueño hecho realidad?</strong><br /> Una niña que se crió aquí, creció, fue al colegio, estudió y ahora es profesora del hogar. Salió adelante y quiso seguir el camino de ayudar a los demás, tal como la ayudamos a ella. Su agradecimiento, es que hoy esté aquí con nosotros.

Si usted leyó esta entrevista y algo sintió en su corazón, y puede ayudar a estos niños olvidados, por favor no dude en hacerlo, no queremos más niños en la calle, sin educación, abusados, ladrones, delincuentes... y menos niños que no sepan qué es una Navidad. Aún estamos a tiempo. <a href="http://www.fundacionicyc.cl/">www.fundacionicyc.cl</a>

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<em><strong>"Una niña con la que estaba jugando a dibujar en una pizarra. De repente, me quitó la pizarra y la tiza y dibujó un corazón y adentro escribió "busco una mamá y un papá que me quieran. Casi me muero".</strong></em>

 

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