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EDICIÓN | Septiembre 2012

SABELLA Y SEPTIEMBRE

Por María Canihuante Vergara
SABELLA Y SEPTIEMBRE

“La tierra en la pampa, sin vegetación, ni pájaros, ni animales, es un espectáculo en que bebemos en lo recóndito o para siempre todas las gotas de sensualidad que ponemos al contemplar otros paisajes del planeta”.
 

Septiembre es patria, banderas, cuecas, volantines. Pero dejemos que Andrés Sabella, con su dotada pluma, nos hable de:

SEPTIEMBRE
“Septiembre, por razones de fervor patrio, es el mes de Chile. Llega el “18” y, tras de sus postreros brindis, aparece el rostro jubiloso de la primavera. Parece que gozamos de la deleitosa estación, porque ella se desprende de nuestra fiesta nacional: la de la Independencia.

Septiembre bien podría compararse con un inmenso y largo pañuelo que la Patria agita, alegremente, contra el ceño del invierno, que se prepara para escapar, vencido, de tanta fuerza joven que lo empuja hacia el gran vacío de los tiempos.

EL “18”
“El “18” de mi niñez asoma pintado de blanco; es una intensa franja blanca: la apretada hilera de sombreros de paja viendo marchar a los soldados de la Patria.
El “18” se espera todo el año. Lo cierto es que todos estamos de acuerdo en que decir “18” es decir pañuelos al aire, jarra de vino, guitarra viva…”.

LA CUECA
“Durante el año, la cueca está adormecida. Se la baila sólo en ciertas ocasiones. Es en este mes, querido y florido, cuando de verdad la cueca se alza victoriosamente, como Nuestra Señora del Contento.

La cueca expresa el viejo combate del ser: el macho y la hembra, el gallo y la gallina, se enfrentan y se provocan, taconeando la picardía y ondulando el garbo, mientras, en lo alto, los pañuelos parecen enredarse en las estrellas”.

Y no basta con eso. Sabella nos da su definición de cueca:

“La cueca es un remolino vital. Baile de alegría y de salud. Cada “pie” exige un combate de gracia, donde los bailarines giran llenos de banderitas y de “huifas”. La cabeza se deshace en el desorden del pelo, las manos se estiran a estrellas y el pañuelo flamea en llamas”.
También Andrés nos habla de la más bella estación del año:

“PRIMAVERA
Con septiembre empieza la primavera y la primavera aparece detrás del último ¡Viva Chile!, detrás de la sombra de las banderas rezagadas, detrás de la estela de música de las “ramadas”.
Parece que el “18” fuera número mágico: cuando rojea el calendario, septiembre ya restaura el verde y los árboles empiezan a acicalarse; la naturaleza se cubre de alegre sensibilidad y hasta los rostros muestran una plenitud de savias que avanzan.”

Septiembre no solo es alegría. También nos trae recuerdos, dolor, pena, ¿La razón? Sabella nos dice:

“NERUDA NORTE
Apenas la primavera comenzaba a enarbolar sus colores, se nos oscureció la Patria, con la muerte del poeta que la llevó en sus labios, como una canción que, empezando en la sangre, se desplegaba, airosamente, por el cuerpo de nuestra tierra: “tengo una araucaria en Villarrica / tengo arena en el Norte Grande, tengo una rosa rubia en la provincia”.
Era domingo, un domingo que pugnaba por sonreír, aunque le dolían todas las horas. Era el 23 de septiembre de 1973. Entonces, Neruda cerró los ojos donde ardían las geografías del planeta. Los cerró para abrirlos en la inmensidad de su memoria combatiente, ardiente y presente: “estoy hecho de tierra. Voy por el mundo cada vez más alegre: cada ciudad me da una nueva vida”.
Hijo ilustre de Antofagasta, desde el 18 de octubre de 1969, la sombra de su frente nos ampara en la obra creadora, honrándonos con estas palabras que todos debiéramos conocer y repetir, por la hermosura y exactitud de su juicio:
“La tierra en la pampa, sin vegetación, ni pájaros, ni animales, es un espectáculo en que bebemos en lo recóndito o para siempre todas las gotas de sensualidad que ponemos al contemplar otros paisajes del planeta”.

El varón de múltiples geografías iluminó la nuestra. Ahora, duerme a lo largo de la Patria. Su cabeza reposa en nuestra pampa, custodiada por el sol y el viento del Norte Grande. Esto lo sabemos nosotros. Conviene que lo conozcan los demás chilenos. Es nuestro orgullo”.

Sabella y septiembre se despiden. Se acallan las cuecas y las marchas del “19”. Nosotros festejamos y recordamos; conmemoramos y lamentamos…
Por encima de todo, en septiembre, nuestro corazón se llena de gozo con el mejor “¡VIVA CHILE”!

 

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