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EDICIÓN | Septiembre 2012

Vinos del Oasis Pica, Matilla y Quisma

Por Juan Vásquez Trigo, Historiador
Vinos del Oasis Pica, Matilla y Quisma

“…ya no cabrá competencia con los vinos de la zona centro-sur del país y los impuestos que gravaron su producción, dejando en la memoria los vinos generosos del oasis y los oportos de la medianía del año, en una parte de la historia que hoy se intenta recuperar, como tradición de Pica – Matilla y un renacido valle de Quisma”.

Desde finales del siglo XVI se había introducido en el territorio tarapaqueño, especialmente en el oasis de Pica-Matilla, el cultivo de la vid. La fisonomía de los pueblos no se definía aún y sus habitantes residían en sus fincas. En 1884 el oasis sumaba una población de 2.500 habitantes. Matilla, siempre una población más pequeña, contaba con su iglesia, la que era viceparroquia de Pica. En sus chacras se producía alfalfa y maíz; pero lo principal de su agricultura estaba en sus viñedos regados por agua de socavones, y por pequeñas vertientes del valle de Quisma. Para el efecto, los españoles usaron las técnicas mineras de Potosí: en los siglos XVIII y XIX construyeron más de 12 km de socavones captadores de aguas filtrantes, lo que aún están vigentes y sus «respiraderos» pueden verse en determinados puntos del oasis.

Sobre la producción de vinos, Bermúdez Miral, en base a varios registros previos, señala que la producción en el siglo XVIII era de 15 mil botijas anuales (cada botija equivalía a 25 litros). El mismo historiador recalca los fuertes lazos comerciales de Pica y Potosí (la ciudad del Cerro Rico de la Plata), al punto que muchos de los acaudalados mineros adquieren derechos de tierras y aguas en el Oasis y que “fundaron pequeñas haciendas con habitaciones lujosamente equipadas”, transformándose además en mineros-hacendados, que disputaron arduamente los terrenos cultivables o con mejor acceso a las aguas con los Kurakas (jefes indígenas).

La producción de vinos hacia 1883 era la siguiente: Pica, teniendo como principales centros productores a las Fincas de Juan M. Loayza, de Cumiña, de Ignacio Almonte, de S. Bermúdez y Domingo Lecaros, llegaba a las 2.900 botijas; Matilla, donde descollaban los Sres. Loayza y Zavala (los últimos dan posterior origen a la Viña Tarapacá en la zona central), alcanzaba las 1.100 botijas; finalmente Quisma, entre otros con los Sres. Quisucala, Pino, Segalan, Morales y Vicentelo totalizaba 1.100 botijas. Por lo tanto la producción del oasis llegaba a las 5.000 , en que la vendimia llegaba por fin cada mes de febrero, en los lagares y al son de Cachimbos y de los cánticos y coplas con que el Guayruru dirigía y alentaba a las cuadrillas que hacían el pisa-pisa de las uvas.

La producción se continúa en las primeras décadas del siglo XX. Esta actividad que ya se había visto afectada por el interés mayor por captar las aguas para ser conducidas a Iquique y proveer a ese centro en desmedro del oasis. En 1904 se define la expropiación y beneficio de las aguas de Chintaguay en favor de Iquique. En  febrero de 1912 se decretó la expropiación de las aguas de las vertientes de Chintaguay y por Ley del 12 de noviembre de 1912 se declaró de utilidad pública los terrenos y aguas de la quebrada sobreviniendo el ocaso de los viñedos, cuando se aplica con todo rigor esa norma y la expropiación de las aguas en 1921, dejando El Salto, en Chintaguay, transformado en un testimonio de la caída de agua que alguna vez fue.

Comienza entonces el doloroso éxodo de los Quismeños y la pérdida de la productividad de todo el oasis. Sin embargo, los Vinos Medina Hermanos, con viñedos en Matilla, son premiados en la exposición mundial de Sevilla de 1903 con Medalla de Oro. Lo mismo ocurre en la Exposición Mundial de La Serena, en 1929. Pero ya no cabrá competencia con los vinos de la zona centro-sur del país y los impuestos que gravaron su producción, dejando en la memoria los vinos generosos del oasis y los oportos de la medianía del año, en una parte de la historia que hoy se intenta recuperar, como tradición de Pica – Matilla y un renacido valle de Quisma.

 

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