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Entrevistas

EDICIÓN | Diciembre 2011

Alegría de mil colores

María Colores, cantautora
Alegría de mil colores

Su pegadizo tema Llamadas perdidas fue la carta de presentación que la hizo conocida. Si bien su carrera comenzó hace solo dos años, su carisma y letras positivas la han posicionado como una de las artistas pop más llamativas del 2011. Con muchas presentaciones en agenda, ya está preparando un segundo disco más rockero, que demuestra la versatilidad de esta original cantante.

Por María Inés Manzo C. / fotografías gentileza María Colores y Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

Sencilla, relajada y muy simpática es María Magdalena Ortiz (30), quien ha dado que hablar el último tiempo con Llamadas perdidas, su primer disco como solista bajo el apodo de María Colores. Nombre artístico que le puso su hermano y que describe a la perfección su personalidad y esa alegría interior que le sale por los poros durante cada canción.

Oriunda de Santiago, hace mucho tiempo tiene una gran conexión con la ciudad de Valparaíso, ya que fue un antiguo amor de esta región quien la motivó a comenzar con la música, un don que siempre tuvo, pero que tímidamente comenzó a explorar cuando se atrevió a lanzarse a la vida y sacar su voz. Esta es parte de la historia que nos contó antes de su presentación en el Encuentro Rock Carnaza en el Teatro Municipal de Valparaíso, que organizó el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), junto con la Universidad de Valparaíso. Evento que esta vez tuvo una versión totalmente femenina.

<strong>SUS INICIOS</strong>

Un viaje en un crucero por Alaska tocando el piano; una estadía en Milwaukee por seis meses, donde dejó fluir la música que llevaba dentro; y una primera experiencia en composición junto al ex bajista de Los Tetas, Toly Ramírez, fueron marcando el destino de María Colores, quien hoy se atreve a incursionar en el pop, folk y el rock.

<strong>¿De qué manera llegaste a la música, cantabas de chica?</strong><br /> No, fue algo posterior; en mi familia nunca hubo músicos, creo que mi papá era el único que pudo haberlo hecho. Recién a los veintiún años, por un ex novio, conocí la música; él me enseñó a tocar guitarra y descubrí ese mundo. Antes de eso, en el colegio o en casa de amigas yo no veía instrumentos. Solo escuchaba harta música o canté alguna vez en la misa, era súper tímida y me escondía detrás de todos los coros, pero sabía que me gustaba.

<strong>¿Cómo descubriste tu voz?</strong><br /> Hace dos años recién me atreví, porque me fui a Estados Unidos seis meses sola con un dinero que junté en unos cruceros en que trabajé por Alaska; ese enfrentamiento como al abismo fue lo que me cambió. Estaba sin dinero y sin visa, pero toda esa inseguridad que pude haber sentido, la enfrenté y dejé el miedo de lado.

<strong>¿Y el piano?</strong><br /> El piano fue antes, me metí a estudiar composición a la Escuela Moderna de Santiago y no quería eso, la verdad; entonces tomé clases de piano con Lautaro Quevedo, quien me recomendó que me cambiara, pero no cantaba nada, sólo componía.

<strong>Compusiste con el bajista de Los Tetas…</strong><br /> Sí, fue mi primera experiencia a los veinte años, cuando no sabía nada de música, una incursión muy melódica, porque Toly Ramírez me escuchó cantar y le gusté. Él vio en mí un diamante por pulir, sabía que había mucho trabajo que hacer. Pero en un momento nos separamos, porque él iba mucho más rápido que yo y sentía que tenía que vivir otras experiencias.

<strong>UNA AVENTURA MUSICAL</strong>

Lleva un poco más de cinco meses con su disco Llamadas perdidas —que ha sido todo un éxito—y ya está pensando en su próximo trabajo. Además, se integró a la celebración de los treintaiún años de Mazapán, interpretando una novedosa versión de Navegando, y la invitaron a participar la noche de cierre en la Teletón.

<strong>Si bien empezaste hace poco ¿qué es la música en tu vida?</strong><br /> Es todo, o sea, siempre pensé que yo no era una persona que podía estar en un trabajo convencional, nunca me sentí cómoda con un horario, me parecía que no estaba usando mi creatividad.

<strong>¿Cómo te defines ahora?, tu nombre María Colores llama a lo positivo…</strong><br /> Sí, es muy positivo, casi todas mis letras son así, muy alegres, y es loco porque uno, a veces, tiende a ser un poco negativo en la vida sin notarlo. La otra vez andaba medio triste y mi actual pareja me dijo: escucha a María Colores para subirte el ánimo, fue súper bonito, porque en verdad me di cuenta del efecto de la música, no solo para mí, sino para los demás.

<strong>¿Tú inspiración nace de tus vivencias personales?</strong><br /> Más que eso, es la forma de ver la vida en la parte más profunda de mí. Todo va cambiando por fuera, pero la parte interna es lo que yo expreso, la parte invisible, de los sentimientos, el corazón y la magia, cómo se sincronizan.

<strong>Tienes una conexión muy grande con Chinoy ¿cómo se conocieron?</strong><br /> Lo conocí en la Piedra Feliz de Valparaíso, pero hablamos muy poquito, nos volvimos a ver dos meses después y formamos una amistad que hasta hoy no se ha terminado. Somos amigos de profundidad, de hermanos, tenemos mucha confianza y cariño. Por eso le hice el tema El mundo de tu mano, lo adoro.

<strong>¿Te gustaría hacer un disco con él?</strong><br /> Sí, me encantaría hacer muchas cosas con él musicalmente y en todo sentido. Cada cierto tiempo sabemos que nos vamos a topar o pensamos en el otro desde donde esté. A él le gusta mucho una canción mía y siempre tenemos ganas de compartir nuestros temas. De hecho canto un cover del chino con mi banda.

<strong>A CELEBRAR</strong>

Emociones y magia rodean a María Colores, sus experiencias personales la han llevado a incursionar con el inglés en sus temas y uno de sus sueños es poder llevar sus proyectos al extranjero. Lo que nunca quiere dejar de hacer es componer “ahí siento que es donde fluyo, es tan bonito como cuando un pintor termina un cuadro o un arquitecto su proyecto. Es justamente lo que te va dando vida y continuidad a tu trabajo”.

<strong>¿Cómo ha sido tu conexión con Valparaíso?, tú último video clip Celebrar es en esta ciudad…</strong><br /> En Valparaíso conocí a ese ex pololo que me llevó a la música y ese fue el primer verano que veraneé aquí. En ese entonces, me vine a vivir enero y febrero con mi hermana que ahora reside acá, y paso siempre las fiestas de Año Nuevo con ella. Celebrar lo hicimos hace poco en los cerros de Valparaíso, esta es una ciudad que me encanta, me fascinaría que la capital fuera así, con el mar, sus colores y toda la onda que tiene.

<strong>De Llamadas perdidas ¿qué es lo que más te marcó?</strong><br /> Siento que tenía que ser la canción para partir mi carrera, encontrarme con la gente, porque fue el tema más visceral que he hecho. Parece loco pero un día iba caminando por la calle y salió sola la letra “tienes, llamadas perdidas”. Traté de no pensarlo mucho, sacar los rollos de mi mente. La gente puede escucharla y hacerse una idea de mí, pero después conocerán temas más rockeros, con más jazz, funk o country, no me cierro a nada.

<strong>¿Crees que ese tema ha sido sobreexplotado o te gusta que se dé a conocer?</strong><br /> Las dos cosas, pero a mí me gustaría que conozcan más no solo ese tema, además lo han usado tanto que muchas veces ni yo me entero —desde Peleles, Decibel 110 e, incluso, series de MTV como Soy tu fan—, tampoco lo veo como algo negativo. Hay que vivir tu música.

<strong>¿Qué sorpresas se vienen para tu segundo disco?</strong><br /> Es más rockero, tipo Coldplay, siempre pongo a esa banda como referente, me gusta la cosa positiva que hay detrás de su energía adrenalínica y esperanzadora. Ese lado más feliz de la vida me inspira, aunque ahora estoy haciendo temas más nostálgicos. Creo que este segundo disco va a ser con banda, porque el primero es súper sencillo, tiene muchos temas donde estoy sola con el piano. En cambio en este otro, me encantaría poder incluir toda la instrumentación que quiera. También me encantaría que participara Nano Stern, Chinoy, Evelyn Cornejo, entre otros.

<em><strong>“Siempre pensé que yo no era una persona que podía estar en un trabajo convencional o, nunca me sentí cómoda con un horario, me parecía que no estaba usando mi creatividad”.</strong></em>

 

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