Tomates deshidratados, secados al sol al más puro estilo casero y con exquisitos aderezos, como queso de cabra, alcaparras, albahaca, cedrón, almendras o merquén. Pasta de aceitunas con higos y coñac, cebollas con malbec, y toppings de damasco al vodka y de frutillas al champagne, son algunos de los productos que María Isabel elabora cuidadosamente en su casa en Requínoa. Preparaciones que han ganado reconocimiento en Chile y el mundo.
Por María José Pescador D. Fotografías: Danny Bolívar U.
Poco más de dos años tiene la empresa de María Isabel. Una mujer tremendamente emprendedora que, a pesar de haber estudiado traducción en inglés y alemán, terminó trasladándose de la capital para vivir en el campo de sus suegros, específicamente en la comuna de Requínoa, Región del Libertador. Dice que su herencia gastronómica fue de su casa, de su madre que preparaba siempre cosas exquisitas. Pero nada en particular, solo el gusto por disfrutar en familia junto a la rica mesa o con los amigos. Porque tal como ella misma dice, la comida reúne, acoge y es motivo de juntas.
Sus primeros años los dedicó a la familia, tiene siete hijos, y su máximo placer siempre fue cocinar cosas ricas, preocuparse de que todos en casa se alimentaran bien, y gozaran de la gastronomía un poco más elaborada, para hacer de esta algo especial, dejar de lado los platos fomes, y darles un poco de color o sabor con cosas extremadamente simples. “Siempre estuve metida, de una u otra forma, en el tema culinario, leía libros especializados hasta que terminé dando clases de cocina”. Con grupos de seis a ocho personas y en su espaciosa y ordenada cocina, comenzó haciendo clases, ya que sus amigas se lo pedían cada vez que iban a comer a su casa. Hoy continúa con estos talleres que la vieron crecer y formar su propia empresa.
TOMATES Y MÁS
“La familia siempre gira en torno a la cocina, une mucho. Nosotros nos sentamos frente a la chimenea del living, preparamos un aperitivo y conversamos. Además que desde que existe CHU&CO, mi marido e hijos son mis conejillos de india”.
Primero fueron las clases de cocina, para las que María Isabel empezó a hacer más tomates deshidratados, con el fin de dejar para la casa una parte y otra para los talleres. Luego vino Chumaco, primer nombre que distinguía las distintas clases de tomates deshidratados que empezó a fabricar ya de forma profesional para comercializar: con queso de cabra y carmenere, berries al merlot, aceitunas y alcaparras, albahacas y cedrón con almendras.
“Mandé a hacer unas etiquetas y nombré la empresa como Chumaco, en un principio, porque es el nombre de la zona donde vivo. Pero como la cosa empezó a crecer y ya no solo eran tomates deshidratados, desde el año pasado que cambié el nombre; fue un consejo de la diseñadora y me gustó”. El 2010, la empresa Chumaco salió entre los ocho destacados e imperdibles de Paula Gourmet. El mismo año, destacó como súper dato en Bazar ED. “Cuando fui al Paula Gourmet, llevé mis tomates compartiendo stand con otra persona, en un rinconcito. Entonces estaba Sumito Estévez —destacado chef venezolano— y probó todo lo que había en la feria, luego escribió en la revista que entre los imperdibles estaban mis tomates con queso de cabra. Entonces supe que no estaba tan perdida”.
¿Lo distintivo de tus productos?
Que todo lo hago yo con especial dedicación. En mi cocina no existen los químicos o aditivos. Lo que cocino es ciento por ciento natural. Cuando estamos en temporada alta, contrato gente que ya he formado para que me ayude, pero estoy detrás de todo. Cada frasco es llenado a mano, yo sé perfectamente lo que sale de aquí.
¿Por qué ampliar la línea?
Porque si bien me di cuenta de que los tomates deshidratados no los tiene nadie, son ricos y distintos, en Chile la gente no los come tanto como en Europa. Entonces quise ampliar la línea con el fin de tener otros sabores.
Pasta de aceitunas con higos y coñac, cebollas con malbec, y toppings de damasco al vodka y de frutillas al champagne son alguno de los productos que María Isabel incorporó el año pasado a su línea de tomates deshidratados. “Los toppings o salsas son ideales para postres, combinan perfecto, le dan otra cara a un brownie o a un simple helado o una ensalada de frutas de estación. Mis productos son especiales para hacer fácil el aperitivo, y para cocinar gourmet”.
Además de estos productos también se unieron otros como las almendras saladas y con merquén, nueces naturales y pasas rojas de exportación. También está la sal con sabores de mar, los cristales de sal con vino y los con merquén. “Nosotros tenemos la mejor sal, y está aquí en Cáhuil. La idea es aprovechar esto para crear cosas únicas, porque cuando uno va a una tienda de productos gourmet, la mayoría son preparaciones que vienen del extranjero, eso no tiene por qué ser así, si nosotros en Chile tenemos especias de lujo”.
AMPLIANDO LOS DESPACHOS
En este minuto, María Isabel está agrandando su cocina, con el fin de poder cumplir con las entregas que cada día son más. Sus productos se encuentran en varios emporios de la capital, de la quinta región, además de viñas de la zona. “El trabajo de abastecimiento de materia prima —tomates y hierbas— lo hago desde diciembre a marzo. En esa fecha se secan los tomates y la sal, por ejemplo. Luego empiezo con la elaboración de los frascos ya en la cocina. Todos los años he ido creciendo, empecé con una edición muy limitada, el año pasado vendí el doble y en este espero poder doblar nuevamente la venta”.
¿Lo que más cuesta?
Financiarse. Porque todo lo que genero lo vuelvo a invertir en maquinarias, para conseguir la resolución sanitaria definitiva, etc. Cuesta mucho juntar esas lucas…
¿Producto estrella?
Me gusta el tomate con queso de cabra y carmenere. El tema es que tengo muchos y he tratado de eliminar algunos, pero no he podido. Traté de sacar los tomates con merquén y no pude, me lo piden harto, gusta mucho este condimento, a los hombres sobre todo. También lo intenté con el de berries, pero como es agridulce gusta mucho. Con los de albahaca tampoco pude porque son ideales para la pasta… El que más se vende, sin duda, es la pasta de aceitunas con higos, este podría ser el producto estrella.
¿El producto que más te ha costado introducir al mercado?
Los toppings. La gente no les ve el uso, aunque en la etiqueta salen diferentes sugerencias: “con helado, yogur, frutas…”. Ahora, cuando los prueban, la cosa cambia.
¿Tienes pensado desarrollar más productos?
Por el momento, quiero estabilizarme con lo que tengo y posicionarme más en el mercado. Estoy evaluando la posibilidad de entrar en el retail.
La competencia en el rubro, ¿hace difícil tu venta?
Uno no puede vivir de sueños. Está calculado, mundialmente, que el consumo de productos gourmet es de uno por punto de venta a la semana, o sea, nada. Tengo bien identificada mi competencia, y hay cosas buenísimas, pero creo que cada uno tiene lo suyo, y que hay espacio para todos. Mis tomates, por ejemplo, no los tiene nadie, y mi pasta de aceituna tampoco.
¿Por qué crees que se piensa que lo gourmet es lo que viene de afuera?
Porque en Chile se tiene la concepción de que lo bueno y lo bonito viene del extranjero, que lo de afuera es lo mejor. Eso es un mito. Por eso yo invertí tanto en mis frascos y etiquetas, acá tenemos productos top. Ahora, y gracias a Pro Chile, mis productos fueron seleccionados para estar el año pasado en la góndola de Chile del Fancy Food —la mayor feria de gastronomía de Estados Unidos— y este año fueron nuevamente elegidos por esta institución, esta vez para ir a la SIAL, de París, Francia, en octubre.
¿Por qué crees que fueron elegidos?
Porque tienen ingredientes típicos chilenos, como el vino y el merquén. Además, las mezclas son verdaderamente ricas y, por supuesto, por la calidad, su sabor y su envase.
¿Qué esperas de CHU&CO?
Crecer. El año pasado me gané un capital semilla chiquito. Cuesta el tema del financiamiento. Necesito un empujón, son tantos los papeleos y cosas que hay que tener para postular a una ayuda económica, que estoy en eso. Quiero tener todo lo que se necesita para ojalá ganarme un concurso en SERCOTEC o CORFO. Porque ganas tengo y producto bueno también.
“Los toppings o salsas son ideales para postres, combinan perfecto, le dan otra cara a un brownie o a un simple helado o una ensalada de frutas de estación. Mis productos son especiales para hacer fácil el aperitivo, y para cocinar gourmet”.