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EDICIÓN | Septiembre 2012

Exótico talento

Mahani Teave, pianista
Exótico talento

Es una de las pianistas chilenas más destacadas. Motivada por Roberto Bravo y otros connotados maestros internacionales, Mahani ha recorrido el mundo estudiando, ofreciendo conciertos y participando en importante certámenes de música clásica. En innumerables países y escenarios ha deleitado a todo tipo de público con la emoción que transmite al interpretar en el piano. En agosto, en su gira nacional, estuvo en Talca y Tell Magazine conversó con ella.

Por María Paz Macaya O. / Javier Gutiérrez A.

Con el primer piano que llegó a la Isla de Pascua, Mahani comenzó su historia musical. A los nueve años, y motivada por una especial curiosidad por este instrumento fue a pedir clases a una profesora de música que recién había llegado a la isla, y que traía este desconocido y cautivador instrumento musical para los pascuenses. Ante la insistencia de Teave, Erika Putney —violinista— aceptó enseñarle a esta niña que con tanta firmeza y tenacidad se lo pidió. “También creo que mi primer acercamiento al piano empezó, cuando muy pequeña, viajaba a Estados Unidos, a ver a mi abuelo, y él tenía este instrumento, con el que yo jugaba”.

Cuando Roberto Bravo viajó a la isla, en 1992, Mahani sólo llevaba seis meses estudiando, pero a pesar del poco tiempo, Bravo escuchó tocar a Mahani y quedó cautivado por su talento y sensibilidad. El reconocido pianista chileno aconsejó a Teave  para que se fuera a estudiar a Valdivia, al Conservatorio de Música de la Universidad Austral. Al año siguiente Mahani, se trasladó junto a su madre a esta ciudad, para instruirse bajo la tutela de la pianista Ximena Cabello.  

A los dieciocho años, la joven pascuense obtuvo con máximos honores el título de Intérprete Musical, mención piano, otorgado por la Universidad Austral de Chile. Pero, a pesar de su éxito y su desarrollo musical, para Mahani fue duro acostumbrarse al continente. “Al principio me costó adaptarme al ritmo de vida, me chocó el materialismo de la gente, que se preocupan de lo qué tienes y de dónde vienes, más que de la esencia de la persona, de verdaderamente conocer al otro. En la isla la vida es totalmente distinta, no hay discriminación social, todos compartimos”.

El crecimiento artístico y técnico de esta concertista no pasó inadvertido. Mientras se perfeccionaba en Valdivia, Teave ganó el Concurso Nacional e Internacional "Claudio Arrau”, en 1999, obteniendo además el premio a la mejor obra común y el galardón al más extraordinario talento del concurso. Dos años después, obtuvo el primer lugar en el Concurso Internacional de piano de Palmas de Mallorca. Todos estos galardones permitieron que Mahani obtuviera una beca para continuar perfeccionándose en Estados Unidos. Guiada por el destacado pianista y profesor Sergei Babayan, Teave hizo su máster en música, en el Cleveland Institute of Music. “Babayan es extraordinario, él sentía mi amor por la música y aunque yo no sabía algunas cosas, lográbamos conectarnos. Aprendí mucho de él, de su sensibilidad y de todo lo que él transmite al interpretar”.

VIVIR DEL ARTE

Mahani Teave piensa que la vida para los músicos y, en general, para los artistas tiene dos caras. “Somos personas muy felices y realizadas porque disfrutamos con lo que hacemos, pero es difícil financiarse, no siempre valoran nuestro trabajo y dedicación. Es difícil vivir del arte, y si quieres dedicarte a esto, no puedes trabajar en el día y ensayar en tu tiempo libre,  esto no es un hobby”.

El talento de esta pianista le ha permitido obtener muchas becas, tanto en nuestro país como en el extranjero. Por eso Mahani está muy agradecida por el apoyo que ha recibido, y porque su trabajo ha sido reconocido. Becada por la Fundación Roberto Bravo, los Amigos del Teatro Municipal, Kodak-Chile, el Cleveland Institute of Music y por la fundación Konrad Adenauer, es que pudo perfeccionarse en Alemania hasta el 2011. También, recibió la beca de mérito de la Universidad Austral de Chile y la Beca Presidente de la República para estudios en el extranjero. Toda esta larga lista definitivamente comprueba que Teave tiene un prestigio artístico bien ganado.

¿Cómo fue el cambio de dejar Isla de Pascua y trasladarte a Valdivia?
Fue complicado, me costó mucho, sobre todo porque tenía diez años. No me gustó vivir en la ciudad, en ese ritmo de vida acelerado, sentir el materialismo, el consumismo de la gente,  y ver la discriminación. En la isla había unión, todos jugábamos juntos, no se hacían diferencias. Llegué a estudiar a Valdivia y me encontré con esa frialdad e individualismo que me chocó y fue difícil acostumbrarme. Siempre extraño sentir el contacto con la naturaleza, esa tranquilidad y energía que sólo se siente allá. Pero, lamentablemente, con los años esa atmósfera de Rapa Nui ha ido cambiando, ha llegado mucha gente, autos y comercio, lo que a veces provoca que algunos se contagien con el materialismo. Sin embargo, todavía quedamos muchos que valoramos y resguardamos esa esencia, que sólo se da en la isla.

Has recibido muchas becas, además de esa ayuda ¿Cómo financias tu desarrollo profesional, tus viajes?
Es difícil vivir del arte, sobre todo en algunos países. En Europa no es tanto, la gente sabe que esto es un trabajo. Aquí en Chile, no sé si esa mentalidad está tan arraigada, porque aquí muchas veces te preguntan “¿Qué haces?” y uno dice “toco piano”, y te vuelven a preguntar “pero ¿qué haces, qué estudiaste?”. La gente cree que esto es un pasatiempo. Pero para dedicarte con profesionalismo, tienes que practicar muchas horas al día, estar concentrada, recordar la partitura y ensayar para lograr una interpretación perfecta. Básicamente, mis ingresos son de los conciertos y giras. Pero, ha habido momentos en que me ha costado mucho esfuerzo, sobre todo cuando vivía en Estados Unidos y tenía que trabajar en mis ratos libres para financiar mis estudios, porque eran carísimos y con la beca no me alcanzaba. De todas maneras creo que he sido afortunada, y eso me ha permitido crecer y lograr mis metas.

LOS NIÑOS DE RAPA NUI

Al escucharla, impresiona su precisión, rapidez y facilidad al tocar. Además, transmite una energía que emociona. Pero, más allá de su técnica e interpretación, esta concertista destaca por su esencia sencilla y franca, por su especial sensibilidad, su generosidad y alegría, que no sólo transmite a través de la música, sino que también al conversar con ella. Mahani Teave, en estos momentos está radicada en Alemania, Berlín, terminando sus estudios en la Academia Hanns Eisleir.  

¿En qué etapa de tu carrera te encuentras?
Vivo el día a día, y no puedo definir en qué etapa estoy. Ahora estoy aquí tocando, disfrutando, pero no me planifico más de lo que ya me exige mi trabajo y los viajes. Lo único que te puedo decir es que este año volví a Chile en enero estuve unos meses descansando en la isla. Luego viajé a Alemania, recorrí Italia y Francia, y realicé algunos conciertos. Después, regresé y comencé esta gira nacional. Lo que me queda es volver a Alemania en septiembre, en octubre tengo un recorrido por Asia y en noviembre volveré. Cuando llegue, quiero visitar a mi mamá y a mi hermana que viven en un campo cerca de Temuco y poder viajar a la isla.

Has incursionado en el modelaje, ¿cómo ha sido experiencia?
La verdad es que no estaba entre mis planes, pero me llamaron de Umbrale, me ofrecieron ser rostro de la colección y me gustó la idea. Ya llevo dos temporadas de comerciales para esta marca. Fue una experiencia interesante y entretenida, estuvimos grabando en San Pedro de Atacama con un equipo muy profesional. Además, me gustó mucho el estilo de la colección muy natural, sencillo, me identifica. Ahora en mayo, también hice un comercial de Daily Stevia, junto al piano. Si me llamaran de nuevo, feliz lo haría otra vez, siempre que sea compatible con mis viajes, además sirve para financiarme otras cosas (ríe).  

¿Tienes alguna meta pendiente o un sueño por realizar?
Si, y ya estoy trabajando en eso. Es un sueño que tenemos un grupo de jóvenes pascuenses profesionales —ONG TOKI—, que tuvimos la oportunidad de viajar al continente y poder estudiar. Por eso, queremos sacar adelante a todos esos niños  de la isla, que tienen talentos y que no pueden viajar. Queremos formar una escuela artística en Isla de Pascua, donde todos esos chicos puedan desarrollarse artísticamente, pintando, tocando algún instrumento, cantando, haciendo escultura, etc. Que vayan artistas de visita, se realicen conciertos y los pequeños puedan desarrollar todas sus potencialidades.

¿Qué necesitan para formar esta escuela de arte en la isla?
Ya tenemos el terreno, que fue donado, el Banco Itaú entregó dos pianos y tenemos una profesora financiada por el Consejo de la Cultura hasta septiembre, no sé qué sucederá después. Necesitamos que alguien siga ayudándonos con su sueldo. También nos donaron diez violines, y en este momento tenemos veinte alumnos para este instrumento. También, nos gustaría agregar chelos. Es mucho más importante la formación de una escuela así, en la isla, que en cualquier otro lugar apartado, porque aquí no hay más transporte que un avión, al que muy pocos pueden acceder. En estos momentos, la escuela funciona en unas salas prestadas, pero necesitamos ayuda para construirla. El desarrollo artístico de estos jóvenes y niños es una prioridad en ese lugar, para que exista un intercambio cultural y artístico que promueva un crecimiento personal integral para ellos.

“La gente cree que esto es un pasatiempo. Pero para dedicarte con profesionalismo, tienes que practicar muchas horas al día, estar concentrada, recordar la partitura y ensayar para lograr una interpretación perfecta”.
 

 

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