Bajo esta premisa es que hace años Rancagua estaba a la espera de un lugar digno en donde mostrar el mejor arte de la región del Libertador, además de traer los grandes espectáculos de Chile y el mundo. Aquí, las gestiones del alcalde Eduardo Soto para hacer realidad uno de los proyectos más ambiciosos de la ciudad, y que ya está en firme construcción.
Por María José Pescador D. Fotografías: José Luis Salazar y gentileza Alcaldía Rancagua
En 1917 las autoridades municipales de la época habían prometido un teatro para Rancagua. Casi cien años atrás ya se hablaba de solucionar el tema de tener un lugar para las presentaciones culturales en la capital de la región de O´Higgins. Pero como todas las cosas, el tiempo pasó y las prioridades fueron cambiando. “En los diferentes períodos con mayor y menor énfasis se fueron haciendo algunas cosas, avanzando de a poco. Fue durante la administración anterior del alcalde Pedro Hernández, y cuando yo era concejal, que este tema empezó a tomar fuerza y seriedad”, cuenta el actual alcalde de Rancagua, Eduardo Soto.
Durante aquel período se empezó a gestionar un anteproyecto de lo que sería el futuro teatro de la ciudad, gracias a un convenio logrado con la dirección de arquitectura. Pero no fue hasta hace un par de años que Soto, ya en la alcaldía, vio la necesidad de hacer realidad lo que tanto necesitaba esta capital regional. “En todo este tiempo como alcalde, hubo dos intendentes con los que no pudimos llegar a acuerdo para solicitar ayuda en temas de financiamientos y otros. Lo importante es que sí hubo alguien que se interesó por el tema, y fue el ex intendente Rodrigo Pérez Mackenna y actual Ministro de Vivienda y Urbanismo”.
Pérez quiso ayudar a hacerlo realidad, sobre todo porque Rancagua es una de las pocas capitales del país que no cuenta con un teatro. De esta manera el municipio aportó con el terreno, un espacio ubicado en avenida Millán esquina Cachapoal, a un lado de la Casa de la Cultura, de cuatro mil metros cuadrados. Además de un aporte de trescientos millones de pesos.
“Cada vez que queremos traer una orquesta de cámara, o un espectáculo como lo fue el de Verónica Villarroel, Tito Beltrán, o bien “El Cascanueces”, tenemos que estar improvisando entre la Plaza de Armas, gimnasios, y la buena voluntad de la iglesia”. Si bien, tal como comenta el alcalde, no fue fácil convencer al intendente por un tema de costos para realizar la obra —más de cuatro mil millones de pesos— finalmente se logró que el Ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke diera un aporte de mil millones de pesos. Esto fue una gestión apoyada también por el Director de Cultura de la época Issa Kort, hoy diputado.
Con la ayuda comprometida y gestionada, el intendente se convenció y accedió a presentar el proyecto al Consejo Regional. Hoy se puede ver la imponente construcción, que tiene un plazo de término: Febrero del 2013. Para luego habilitar la construcción con sistema acústico, equipos técnicos, iluminación, y otros, y ser entregada a la comunidad en abril del próximo año.
¿Por qué es importante contar con un teatro?
No creo que sea el teatro lo importante, es más bien la cultura. Nosotros hemos hecho algunas actividades, como tener óperas, musicales, el Teatro del Silencio, la Sinfónica, y otros. Espectáculos que uno pudiera suponer que no son del gusto de la comunidad, pero eso es falso, los rancagüinos han asistido masivamente a estos encuentros, derribando todo mito. Queremos tener una cartelera cultural para todo el año.
PALACIO DE LAS ARTES
La idea es no sólo traer espectáculos nacionales y del extranjero, sino además contar con una plataforma en donde los talentos de la zona puedan darse a conocer. “Nosotros tenemos una tremenda orquesta sinfónica juvenil de nivel notable, además de muchos jóvenes artistas y talentos de la ciudad que van a demostrar que Rancagua puede ser el punto de unión de la cultura, además de dar espacio a otros artistas de la región, no solo de la capital”.
Para realizar el proyecto del Teatro Regional, se hizo un estudio previo en donde se concluyó que la construcción debía contar con tecnología de punta y una obra de vanguardia, que lo hará, según palabras del propio alcalde, uno de los teatros más modernos del país. Este cuenta con una construcción de poco más de tres mil ochocientos metros cuadrados, setecientas butacas divididas en platea y balcón, un escenario de ciento noventa y cinco metros cuadrados y una altura de dos metros. En temas técnicos, contará con proyectores y cámaras acústicas de última generación.
El proyecto consta no sólo del teatro sino que posee una envergadura mayor en donde se integra la Casa de la Cultura —patrimonio histórico—, la biblioteca regional, y un edificio para realizar talleres artísticos y seminarios. Este conglomerado se llama “Palacio de las Artes”, y el arquitecto consultor, responsable del estudio y administración del lugar es Juan Pablo Araya. Además de otros cuatro profesionales del rubro: Leonel Sandoval, Miguel Fuentes, David Carrasco y Jaime Mallea, todos con un vasto currículo.
Para crear la arquitectura y el modelo de construcción, la obra se basó en el Teatro Municipal de Santiago, el Regional del Maule, el Municipal de Temuco, el de la Universidad de Chile, el Centro Matucana 100, el Teatro y Centro Cultural Padre Las Casas, Centro Cultural Espacio Matta de La Granja, y el Teatro Kursaal de España.
CULTURA MONOPOLIZADA
“La vida de las personas no está dada sólo por el poder tener cosas materiales. Hay millones de razones del porqué la cultura es un tema importantísimo. El poder disfrutar de las artes y otras actividades que nada tienen que ver con lo material, es esencial para el hombre, alimenta el alma, ayuda a conocer otras visiones, otros mundos. Lo mismo con el deporte. Ayuda a la recreación, al conocimiento, al crecimiento, a la felicidad”.
¿Es un mito el que ciertas artes sean sólo para “algunos”?
Por supuesto que sí. Cuando tuvimos la osadía de traer la Ópera Carmen a la Medialuna de la ciudad, era un riesgo muy alto. Vinieron ocho mil personas, de las que puedo asegurar que el ochenta por ciento nunca había visto ópera. La concurrencia de la gente a todos los espectáculos de ballet y otros que hemos traído, es una prueba de que la cultura no es parte de una elite, y nuestra tarea es diversificar la oferta, porque no todos tienen el dinero para ir al Teatro Municipal en Santiago a ver una obra. Por lo mismo tenemos la obligación de generar una gestión que permita que todo el mundo pueda disfrutar de todo tipo de espectáculos.
En estos momentos se está conformando la Corporación Cultural que tiene ya cinco fundadores: la actriz y concejala Silvia Santelices, la escultura Ximena Burón, el concertista Marcelo Vidal, don Héctor González del diario Rancagüino y Francisco García, muy vinculado al mundo del teatro. “Nadie puede decir que alguna de estas personas no ha demostrado su amor y compromiso por la ciudad y la cultura”.
La idea es que la corporación se vaya ampliando de a poco con más personalidades relevantes de la actividad cultural. Ellos serán los encargados de tomar decisiones importantes en cuanto a lo administrativo y lo formal. Esta corporación junto con el futuro gerente —aún no se sabe quien será— del teatro, son quienes gestionarán la parrilla programática.
¿Qué tan importante era tener un teatro en Rancagua?
Muchísimo. Una ciudad que pretende desarrollarse culturalmente, no lo puede hacer sin un recinto adecuado. Y una capital regional que no tuviese un teatro de acuerdo a sus características, tamaño e importancia, era negarle la posibilidad a sus habitantes de tener espectáculos de alto nivel. Por otro lado, este no es sólo un teatro, es un proyecto que contempla cultura en todas sus ramas, habrá salas de exposiciones, de ensayo, en fin, un lugar en donde se vivirá y respirará la cultura en todo su esplendor.
“Este proyecto cuenta con una construcción de poco más de tres mil ochocientos metros cuadrados, setecientas butacas divididas en platea y balcón, un escenario de ciento noventa y cinco metros cuadrados y una altura de dos metros. En temas técnicos contará con proyectores y cámaras acústicas de última generación”.