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EDICIÓN | Septiembre 2012

Campestre y renovada

Complejo Turístico Villa Baviera

Con tradición alemana, en un ambiente familiar y junto a un paisaje cordillerano, campestre y boscoso, se encuentra el renovado complejo turístico Villa Baviera. Una nueva generación de alemanes jóvenes, profesionales y emprendedores, que quieren integrarse a la actividad turística de la región y del país, con un objetivo que va más allá de lo comercial. Abrir las puertas de este fundo y rehacer sus vidas son algunos de sus anhelos. Aquí, la nueva historia de esta comunidad alemana.

Por María Paz Macaya O. / fotografía Javier Gutiérrez A.
 

Conocer y recorrer este campo que alcanza las catorce mil hectáreas, en un solo día, es como quedar con gusto a poco. Además, la expectación que nos produce la historia del lugar, conocer esas instalaciones que dieron tanto de que hablar, sentir la emoción que transmiten los relatos de las personas que ahí viven, es una sensación que se percibe en el ambiente. Y a la vez, se siente esa calidez, esa acogida típica de los alemanes del campo, tan distinta a la imagen que se tiene de este pueblo y, sobre todo, de la comunidad Villa Baviera.

Desde Talca, el recorrido dura aproximadamente dos horas. Avanzamos por la ruta cinco sur y pasado Parral se toma el desvío a las termas de Catillo, hacia la cordillera; luego doblamos a la derecha por un camino de tierra de unos veinte kilómetros hasta llegar a nuestro lugar de destino.

La historia de estas tierras y sus habitantes es dura, pero pareciera que la mística del lugar, el paisaje y las aguas correntosas del Perquilauquén —río que se ubica justo en el límite con la región del Bío Bío— renovaron el espíritu de estos colonos, que supieron sobreponerse y buscarle un sentido a sus vidas.  
El término del sistema impuesto por Paul Shäfer produjo una tremenda crisis al interior de esta aldea. Algunos quisieron tomar el mando, otros, los más jóvenes, quisieron irse y muchos decidieron quedarse ahí, en las tierras donde nacieron; para empezar de nuevo.

Cuando Shäfer fue capturado, en el 2005, los alemanes comenzaron a darse cuenta y a tomar conciencia de su aislamiento y del daño que se les había hecho. Las familias empezaron a reencontrarse, a compartir juntas, ya que muchos no tenían mayor contacto con sus propios padres, porque se les prohibía cualquier relación parental o conyugal. Al hacer lazos y tratar de recuperarse emocionalmente, los alemanes que no abandonaron Villa Baviera, decidieron trabajar sus tierras y aprovecharlas porque sabían que tenían un gran potencial agrícola, ganadero y turístico que les pertenecía.

RENOVACIÓN EMOCIONAL Y EMPRESARIAL

Una de las emprendedoras y visionarias fue Anna Schnellenkamp, gerenta de este complejo turístico, quien nos contó cómo partieron. “Al comienzo fue difícil, los que se quedaron, alrededor de unas ciento cincuenta personas, se opusieron a la idea de abrir el fundo a la comunidad, pero poco a poco fueron viendo los beneficios e integrándose a nuestras actividades. Teníamos la necesidad de vincularnos con el pueblo chileno, compartir, como también teníamos las ganas de trabajar y hacer de esto algo distinto”.
El complejo turístico Villa Baviera está ubicado en un sector pre-cordillerano, donde la vegetación y el paisaje son muy variados. Desde recorridos en trekking por senderos que se pierden en un espeso bosque nativo, tipo valdiviano, praderas verdes, lagunas y toda la orilla del río Perquilauquén, hasta las zonas más altas, donde el paisaje cambia y encontramos nieve. Definitivamente, un hábitat para disfrutar por varios días y que invita al descanso.

Esta nueva generación de alemanes jóvenes y emprendedores, comenzó primero a profesionalizar el servicio y la oferta gastronómica de su restaurante Zippelhaus, motivando a que muchos participaran del proyecto. Como nos cuenta Anna, había una segunda iniciativa que era tener un lugar para sociabilizar, donde pudiéramos, además de comer un buen plato, compartir entre nosotros e interactuar con los turistas y otras personas que nos visitaran”. En conjunto con esto, paulatinamente, se empezaron a realizar eventos, matrimonios y celebraciones. Pero algunos colonos de la generación más antigua, en una postura más categórica, todavía reclamaban por esta apertura. Sin embargo, con el tiempo, se fueron integrando a este tipo de actividades, y a prestar sus servicios como músicos, por ejemplo. “Nuestro primer Oktoberfest abierto a la comunidad fue en el 2008. Se hicieron muchas actividades, juegos y presentaciones musicales; los colonos estaban muy contentos y la gente de la comunidad participó tremendamente motivada”.

UNA NUEVA APERTURA

Visionaria y perseverante, Anna Schnellenkamp tenía la idea de instalar un hotel para recibir a los turistas con un servicio más completo. Sin embargo, ante las críticas de algunos colonos, se realizó previamente una votación para ver si la mayoría estaba de acuerdo. Y así fue como Anna tuvo la autorización para comenzar este nuevo proyecto. Sin muchos recursos, postuló al capital semilla para financiar su hotel, y partió lentamente, con solo cuatro habitaciones. Pero la aceptación fue favorable y las demandas aumentaron, lo que permitió que este hospedaje creciera en capacidad y cuente actualmente con excelentes comodidades. Recién inaugurado en mayo de este año, Hotel Baviera posee veintitrés habitaciones, banda ancha, calefacción central y hasta modernas duchas de hidromasaje para terminar con un descanso reparador y placentero.

Todo esto junto a la exquisita gastronomía del restaurante Zippelhaus, que ofrece una variada carta que va desde los platos típicos alemanes hasta sabores más criollos, y especializados en carnes de caza. Un servicio que rescata lo mejor de antiguas recetas, muchos postres y los tradicionales pasteles alemanes. Y lo que no puede faltar, por supuesto, además de un buen vino, una amplia gama de cervezas de trigo, importadas directamente desde Alemania.

Después de un rico almuerzo, solo se recomienda disfrutar del paisaje y recorrer, con muchas actividades al aire libre y guiadas, como paseos en bicicleta, granja para niños, piscina, senderismo, bicicletas acuáticas, cabalgatas y un misterioso tour nocturno por túneles secretos. ¡Un panorama familiar y con amigos para no perdérselo!

“Recién inaugurado en mayo de este año, Hotel Baviera posee veintitrés habitaciones, banda ancha, calefacción central y hasta modernas duchas de hidromasaje para terminar con un descanso reparador y placentero”.

Nuestro dato:
Complejo Turístico Villa Baviera. Parcela  n°6, Parral.
Teléfonos: (73) 465 548 - 9 1612193 / www.villabaviera.cl

 

 

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