Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Septiembre 2012

LA OTRA ESTRELLA DE LOS JUEGOS OLIMPICOS

Karen Bittner, comentarista deportiva
LA OTRA ESTRELLA DE LOS JUEGOS OLIMPICOS

Simpática, risueña y empoderada en su rol de experta, estos Juegos Olímpicos fueron distintos para ella. Además de debutar en un nuevo canal tuvo la oportunidad de vivir de cerca la actuación de Tomás González, a quien conoce desde niño y cuya carrera deportiva ha seguido desde muy cerca. Muchos dicen que se robó las transmisiones.

Por Mónica Stipicic H. / Fotos Andrea Barceló.

Nos encontramos en una fría mañana después de su entrenamiento de rigor. Acaba de regresar desde Londres y ya retomó su rutina deportiva. Es que Karen Bittner (42 años, casada dos hijos, profesora de Educación Física y Periodista) no sólo comenta e informa sobre el tema; ella vive el deporte.

Tiene la misma sonrisa y espontaneidad que cautivaron a todo Chile, que fue testigo de sus lágrimas tras la presentación de Tomás González en Londres 2012. Ese es su sello y le encanta que así sea. Conoce al gimnasta desde niño, es amiga de su madre y ha sido testigo de su trabajo, de sus duras jornadas de entrenamiento y del profesionalismo que pone en cada una de sus competencias.

“Él es un hombre muy preparado, metódico y disciplinado. Mentalmente es una roca. Yo sabía que era imposible que le fuera mal”, comenta.

¿Cómo recuerdas el momento en que te tocó comentar la participación de Tomás?
Yo me había preparado, porque sabía que iba a ser muy emocionante verlo competir. Llegué llena de información, comparaciones con sus rivales, detalle de sus rutinas… pero todo eso se fue al diablo. En ese momento fui la Karen, me saltó el alma cuando lo vi entrar. Me transpiraban las manos, como si estuviera viendo a mi hijo en la más importante de sus competencias… no pude disimularlo. Imagínate que en la primera diagonal que hizo ni siquiera pude mirar, era tal mi nervio que hasta cerré los ojos.

Nacida y criada en el sur, desde muy chica practicó gimnasia rítmica en Valdivia. Y aunque en un principo quería estudiar teatro, una historia familiar ligada al deporte terminó por convencerla y se trasladó a Santiago para ingresar a Educación Física. Como parte de su formación y en honor a su pasado como gimnasta rítmica escolar, decidió hacer todos los cursos para transformarse en jueza de torneos de gimnasia. A eso se dedicó durante varios años, hasta que la maternidad le hizo complejo trasladarse y pasar fines de semana completos realizando evaluaciones.

Su llegada a la televisión fue casual. Trabajaba entrenando niñas junto a una ex gimnasta rusa y fue precisamente ella quien le avisó que en TVN estaban realizando pruebas de cámara en busca de una comentarista para los Panamericanos de Winnipeg en 1999. No muy convencida, llamó por teléfono y terminó sentada en un estudio junto a Fernando Solabarrieta transmitiendo desde Chile esta cita deportiva.

“Se supone que iba sólo para la gimnasia, pero terminamos haciendo un panel. Mis cuatro días iniciales terminaron a full. Al final de los juegos me avisaron que estaba contemplada para el equipo que viajaría a Sydney… no lo podía creer. ¡Me faltó poco para tatuarme los anillos olímpicos!”.

De a poco has ido comentando otros deportes además de la gimnasia, ¿cómo ha sido esa preparación?
De a poco empecé a interesarme y partí haciendo cursos en gimnasia artística masculina y femenina. Cuando supe que iba a ir a los Juegos Olímpicos me preparé, me contacté con las federaciones de cada uno de los deportes, me reuní con los expertos y comencé a estudiar. Cristián Escalante me invitó a hacer el curso de jueza de halterofilia (levantamiento de pesas) y después incorporé otras disciplinas, como saltos ornamentales, nado sincronizado, esgrima, taekwondo y judo

¿Qué tienen en común estos deportes?
Todos se basan en la apreciación y el trabajo ocular es muy detallado, lo importante son los ángulos, las posiciones. Hay personas que se especializan en deportes colectivos, que saben como se forman los participantes en la cancha, a mí eso me cuesta un poco más.

¿Cómo recuerdas tus primeros Juegos Olímpicos?
Fueron increíbles… yo no había viajado mucho y me estaban llevando a Australia y a unas olimpiadas. Mis niños eran chicos, así que hubo que poner a trabajar a toda la familia… meter al más chico al jardín antes de tiempo para que se acostumbrara, pedirles a mis papás y mis suegros que estuvieran disponibles. Igual fue difícil, mi marido me llamaba para contarme que los niños me saludaban por la pantalla y no entendían que yo no les contestara. A estas alturas ya están súper acostumbrados, incluso a Londres fueron a buscarme, estuvimos juntos en el Parque Olímpico… fue muy especial porque pudieron compartir conmigo algo de lo que siempre les había hablado.

Mirando hacia atrás, ¿en qué crees que marcaste la diferencia para convertirte en número fijo en todos los Juegos Olímpicos?
No quiero que suene petulante, pero hablo desde el conocimiento. Transmito lo que sé, y me he preocupado de aprender. Después de Sydney estudié Periodismo, pero al principio era solo profesora, por lo que estaba constantemente tratando de enseñar; explicar los puntajes, qué se hacía bien y qué mal, pero además con una progresión en que cada día de competencia se entregaban más datos, porque la gente siempre quiere saber un poco más. También es importante no transmitir desde el olimpo, si yo no sé algo no tengo problema en reconocerlo y averiguarlo. Siento que la gente ha aprendido a ver deportes; las pesas, por ejemplo, antes no las veía nadie y ahora marcaron los más altos niveles de sintonía.

NUEVA CASA

Londres 2012 fue distinto para Karen. Después de trasmitir tres juegos olímpicos desde la trinchera de TVN asumió el riesgo de cambiarse de equipo, partió a Canal 13 y se transformó en la compañera estable de Aldo Schiapacasse. Pese a los temores iniciales, la evaluación es muy positiva.

“Cuando terminaron los Panamericanos de Guadalajara sentí que estaba capacitada para hacer muchas cosas más, quería hacer entrevistas, sé un poco más yo en las transmisiones. Y en eso TVN es un poco más estructurado. Además, apostaron por tener comentaristas especializados en cada deporte, lo cual necesariamente iba a reducir mi participación sólo a la gimnasia. Justo en ese proceso me llamaron de Canal 13 para invitarme a ser parte de su equipo. Fue complicado, tenía el corazón dividido porque llevaba muchos años ahí. Conversé con mucha gente y todos coincidieron en que tenía que jugármela. Me atreví, aunque con la condición de que estos tenían que ser unos juegos distintos, en que pudiera ser yo, reírme, decir tonteras, ser cercana a la gente… a cierta altura de la vida, uno quiere disfrutar en su trabajo”.

¿Y cuál fue el resultado?
Fueron mis mejores juegos. Sentí lo que era trabajar en equipo. Imagínate que los fines de semana, que para nosotros eran maratónicos, mientras había dos comentaristas en pantalla el resto se instalaba en el suelo del estudio, lleno de cojines, todos ayudando y apoyando a los que transmitían, llevando café, entregando información… era un equipo increíble.

¿Cómo es el backstage de la transmisión?
Estábamos instalados en una verdadera ciudad de medios. Teníamos credencial para entrar a todos los deportes. Las mañanas, que supuestamente para nosotros eran para descansar, la aprovechabas a full… ¡Imposible descansar en unos Juegos Olímpicos! Te topas con las grandes cadenas de televisión y sus despliegues impresionantes. Imagínate que la NBC tenía comentando a la Nadia Comanecci… increíble. ¡Y al ladito estábamos nosotros!

¿Cómo es trabajar con puros hombres?
Estoy acostumbrada… soy cero complicada. Para ellos soy una más, incluso a veces las conversaciones se ponían tan “de camarín” que yo misma optaba por ir a tomarme un café. Desde el primer día les dije que me gustaban las cosas directas, porque soy pésima para leer entrelineas y prefiero las cosas por su nombre.

¿Y Schiapacasse como partner?
Hubo química desde un comienzo. Nos conocimos muy poco antes de irnos, hicimos el piloto y me invitó a su programa del cable. Un día salimos a grabar y decidimos tomarnos uno de esos buses rojos que recorren la ciudad… y fue como si nos hubiéramos conocido de toda la vida. Él es un partner muy generoso y eso en la tele se valora. Cuando estábamos transmitiendo a Tomás Gonzalez me dejó hablar sola, vio que estaba tan metida en el tema que no se atrevió a interrumpirme. Incluso en un minuto me salvó, porque se dio cuenta de que se me salían las lágrimas hasta por las orejas.

Acá dijeron que te habías robado los juegos…
Cuando me contaron que había aparecido en la portada de un diario pensé que era una broma. Me dio mucho pudor, porque la portada tenía que ser Tomás y no yo. Tengo clarísimo que no estoy en la tele por linda, sino por mi trabajo que hasta el momento bien valorado.

APROVECHAR EL BOOM

Para Karen el éxito de Tomás González pude ser una oportunidad importante para motivar a los niños a acercarse al deporte, pero cree que no basta con eso; la cultura deportiva es algo que debe nacer desde más arriba, de los colegios y las autoridades.

“Los colegios no ayudan en nada a la formación de deportistas. Se debería separar a los niños con intenciones de dedicarse al deporte y entregarles facilidades horarias. Hoy salen de clases a las cuatro de la tarde y tienen que llegar a hacer tareas, estudiar, leer. Yo lo vivo con mi hija, que es nadadora y tiene que levantarse a las cinco de la mañana para poder entrenar. En Chile los niños entrenan entre dos y tres horas diarias mientras que en Colombia, por ejemplo, ya van en alrededor de siete horas”.

¿Cuál es el rol de los profesores?
Es fundamental que en los colegios se enseñe bien el deporte, que nuestros profesores estén capacitados para trabajar tanto a los niños con talento como a aquellos que lo hacen sólo porque les gusta. Además, acá no existe la detección de talentos. O sea, si encuentras una niñita con condiciones evidentes, ¿adónde la llevas? Hay talento pero no sabemos qué hacer con ellos, no hay infraestructura a nivel local.

Si se hicieran inversiones en ese sentido, ¿de qué plazos hablaríamos para tener resultados?
Cuando Tomás González empezó a entrenar en Campeones para Chile, su entrenador ruso fue muy claro: entre 10 y 12 años para una medalla mundial. Y así fue.

“Cuando me contaron que había aparecido en la portada de un diario pensé que era una broma. Me dio mucho pudor, porque la portada tenía que ser Tomás y no yo. Tengo clarísimo que no estoy en la tele por linda”.

 

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación5+7+3   =