Phil Collins es uno de los grandes artistas de la historia musical que marcó a toda una generación con su voz y maestría en los instrumentos, tanto como solista o cuando era parte de la banda Genesis. En 1997 daría uno de los conciertos más importantes de su carrera: Live and loose in Paris, en el teatro Omnisport de la ciudad luz. Lugar donde presentó parte de sus mayores hits como Don't lose my number, Another day in Paradise, Easy lover, Sussudio, In the air tonight, entre otros.
El show comienza con un notable solo en batería y sigue con cada uno de sus clásicos, en un escenario redondo (al estilo del actual concepto de 360° de U2, del que Collins fue uno de los pioneros) donde el cantante corre emocionado, cambia sus sombreros como si estuviera en una verdadera fiesta o comparte con la banda y coristas. El buen humor y la experiencia se notan, además instrumentalmente el equipo que lo acompaña es de primera. Sin grandes vestuarios ni coreografías, el escenario se llena completamente con su voz.
Si bien han pasado ya quince años desde aquel espectáculo, es muy entretenido verlo en una de sus mejores etapas, antes de su retiro de la música. En Chile, tuvimos la oportunidad de contar con su visita justo un año después, por lo que será una excelente oportunidad de revivir esa experiencia (para los afortunados que asistieron) o simplemente para recordarlo.
No por nada la crítica lo ha catalogado como un concierto imperdible, del ya ganador de siete premios Grammy e incluso de un Oscar por la canción original de la película Tarzán de Disney en 1999 (You'll Be in My Heart), por mencionar algunos.