Batman (1989) fue la primera película que hizo que el hombre murciélago diera el gran salto al cine, ya que la versión de 1966 era más bien una continuación de la famosísima serie de Adam West.
Dirigida por Tim Burton, dio el punta pie inicial para revivir el género de este cómic en la década de los noventa, donde nos muestra un superhéroe oscuro, al igual que sus sombrías escenas y personajes. Uno de los que más destaca es sin duda el guasón (Jack Nicholson), un mafioso con clase y trucos que pasa fácilmente de las bromas y carcajadas al sadismo y la tortura. No por nada su interpretación ha sido considerada como una de las mejores de la saga.
Batman (Michael Keaton) es un enmascarado que busca justicia por la muerte de sus padres, asesinados a manos de un delincuente, cuando era tan solo un niño. Un mujeriego filántropo que define la personalidad de Bruce Wayne, su verdadera máscara, para esconderse del mundo. El único que sabe la verdad es su mayordomo, y amigo incondicional, Alfred (Michael Gough) el cual lo crió como un hijo desde que quedó huérfano. Pero Bruce, mostrando su lado humano, no podrá resistirse a los encantos de la periodista Vicki Vale (Kim Basinger) que lo involucrará en más de un problema.
Sin duda, esta es una de las mejores versiones, tanto en su actuación como dirección, que tenía un prometedor futuro con Batman Returns. Pero fue interrumpido por los productores que querían contenidos más infantiles y comerciales, destruyendo la visión de Burton. Por ello, pasaron varios años hasta que el director Christopher Nolan reviviera al caballero oscuro con una notable versión que tiene muchos elementos de esta película (como la oscuridad y el traje negro del protagonista).